“La
vida no es cuestión de posesión ni tampoco de poder, sino de servicio y no de
apoderarse de los demás; pero la realidad está ahí, revelándonos que los países
que recogen refugiados desde hace décadas, manifiestan una frustración
creciente ante la falta de solidaridad internacional”.
El sentido de la vida es injertar valores, nunca cosas de
valor, para que broten principios y florezcan versos como heredades, que es lo
que en realidad son los caminos existenciales, puro amor y nívea conjunción de
latidos en una atmósfera que ha de ser además todo corazón, o sea, toda poesía
y jamás poder. Cimentados bajo este palpitar, la mundanidad no debe ser nuestro
abecedario, sino aquello que nos trasciende hacia lo auténtico para crecer en
mística plenitud. Bajo este franco espíritu nos reencontraremos; y, será cuando
podremos discernir los espacios, para tomar aquella ruta de nuestro tiempo, que
nos reconstruya la convivencia fraterna, haciéndonos y rehaciéndonos como
familia, que es como se reedifica el bien, con la bondad siempre labrada, a
golpe de humano ritmo.
Cada momento es único y cada instante distinto, como ha de
ser el nuevo respiro tomado y compartido, que germina siempre de unas poéticas
entretelas, dispuestas a darse y a donarse, fruto de una voluntad que busca la
unión y la unidad del poema bregado. De ningún modo, desechemos nada de lo que
nos circunda. Cualquier inspiración activa originales soplos, que es lo que nos
entusiasma y adereza. Nuestra labor debe estar repleta de esperanza, sustentada
no en el bienestar consumista, sino en el bien hacer y mejor obrar de cada día.
Por eso, es más vital la actividad solidaria que la económica, pues tiene su
estética a tono con el timbre conjunto, sin la inhumana lógica de mercado, con
el tanto tienes como tanto uno vale.
La vida no es cuestión de posesión
ni tampoco de poder, sino de servicio y no de apoderarse de los demás; pero la
realidad está ahí, revelándonos que los países que recogen refugiados desde
hace décadas, manifiestan una frustración creciente ante la falta de
solidaridad internacional. Por si fuera poco, el temor, sufren cada vez más
por su seguridad, mientras la ayuda destinada a ellos padece fuertes recortes. Sea
como fuere, nadie de nosotros sabe quién podría verse obligado a huir mañana,
ni quién podría ser llamado a ofrecer amparo. Esto debe hacernos aguzar el oído
ante el clamor de las gentes que malviven en las periferias urbanas o
existenciales, víctimas de nuevas formas de esclavitud o de tratos inhumanos.
Desde luego, la justicia social exige mirar a estas
personas, que nos ayudarán a reconocer que las injusticias no surgen únicamente
de decisiones desacertadas de los individuos, sino también de estructuras,
mecanismos, sistemas económicos y culturales que producen desigualdades casi
automáticamente. Ojalá se instauren otros vientos más apacibles que nos
mantenga unidos y en paz. Estoy absolutamente convencido de que la riqueza no
es lo que nos hace progresar, sino la concordia entre análogos y una perdurable
buena voluntad. Uno a uno, todos somos mortales; sin embargo, apiñados, somos
eternos. En consecuencia, cuando la dignidad se ve desfigurada o la política no
responde a los dramas humanitarios o cuando la economía se vuelve contra la
persona, rectificar es de sabios.
Todos debemos proporcionar nuestro aporte, hagámoslo de
verdad y sin interés alguno. No olvidemos que, cada ciudadano es un poema
perfecto que refleja su percusión; desde el primer instante de su pulso, hasta
el último respiro con el que hace pausa. Es, durante este tránsito viviente,
cuando hemos de reconocer y custodiar el brío insuperable e irrepetible de toda
existencia, que ha de optar por el hermanamiento y la conciliación, protegiendo
su libertad frente a la dependencia y la mercantilización que nos acosa. Generemos
nuevas corrientes de diálogo sincero, porque un coloquio claro y veraz no sólo
fomenta la cercanía, también aviva la posibilidad de soluciones tan honorables
como razonables, de manera que podamos testimoniar la belleza de una magnifica
generación.
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Jueves, 15 de Octubre del 2026
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