Tomelloso

Esther Belló reivindica el papel de la mujer como motor económico del campo desde Tomelloso

La empresaria agroalimentaria defiende la diversificación de cultivos, la industrialización y la rentabilidad del sector como claves para garantizar el futuro rural

La Voz | Jueves, 15 de Octubre del 2026
{{Imagen.Descripcion}} Belló durante su intervención - Fotos de Legados Belló durante su intervención - Fotos de Legados

La empresaria Esther Belló, vinculada al sector agroalimentario de Tomelloso, reivindica que las mujeres sean reconocidas por su capacidad económica y estratégica en el campo, más allá de las políticas de cuotas, y reclama rentabilidad, diversificación e industrialización para asegurar el futuro del medio rural. Así lo expone en el tercer episodio del videopódcast Custodios del territorio, impulsado por Legados y dedicado a las mujeres que contribuyen a mantener vivos los pueblos, una reflexión que cobra especial relevancia este 15 de octubre, Día Internacional de las Mujeres Rurales.

Belló, logopeda de formación y empresaria, ha desarrollado su actividad entre el ámbito sanitario y el agroalimentario. Junto a su familia, apostó por diversificar la actividad agrícola ante las dificultades del sector vitivinícola y promovió Almendrun, una planta de procesamiento de almendras que abrió sus puertas en 2020 en una zona donde, según explica, no existían instalaciones de este tipo.

Su trayectoria es uno de los testimonios recogidos en el episodio, grabado en Socuéllamos, en el que también participan María José Moreno, presidenta de la cooperativa Cristo de la Vega, y Claudia Calzada, economista y directora del Observatorio para el Relevo Generacional Agroalimentario. Las tres abordan desde distintas perspectivas los desafíos de la agricultura y la industria agroalimentaria, con especial atención a la presencia femenina, el relevo generacional y las oportunidades que ofrece el territorio.


De las cuotas al reconocimiento profesional

Para Esther Belló, uno de los principales retos sigue siendo que las mujeres del sector sean valoradas por lo que aportan a las empresas y a la actividad agrícola. Aunque reconoce que la presencia femenina se ha extendido a ámbitos como la enología, la gestión empresarial y los órganos de representación, considera que la evolución continúa siendo lenta.

«Abogo por que se nos tenga en cuenta como activos económicos, como activos con visión estratégica», afirma durante la conversación. Su planteamiento pasa por superar una visión de la incorporación de las mujeres como un logro exclusivamente social y reconocer su contribución real a la toma de decisiones y al desarrollo económico.

La empresaria cuestiona, en particular, que su participación se limite a cumplir cuotas. A su juicio, las mujeres deben formar parte de los proyectos por su preparación, experiencia y capacidad para impulsar negocios, no como una presencia testimonial.

Su apuesta por el medio rural responde también a una decisión personal. Belló explica que, tras vivir entre Madrid y Tomelloso, optó por desarrollar su vida en La Mancha, donde encontró condiciones favorables para invertir, emprender y formar una familia. En su caso, esa elección se ha traducido en una actividad empresarial que combina el ámbito sanitario con proyectos ligados a la agricultura.

Diversificar e industrializar para dar futuro al campo

La creación de Almendrun ejemplifica la estrategia que defiende para el sector. Ante la dependencia tradicional del viñedo, su familia decidió explorar otros cultivos y apostó por el almendro. Cuando comprobaron que no había una planta procesadora en la zona, dieron un paso más y pusieron en marcha una instalación para transformar la producción.

La iniciativa se enmarca en un cambio que, según Belló, ya se aprecia en el paisaje agrícola manchego, con una presencia creciente de almendros, pistachos y olivos junto al viñedo. Para la empresaria, la diversificación permite reducir la dependencia de una sola actividad, mientras que la transformación industrial contribuye a generar valor añadido en el territorio.

«Tenemos que subirnos al carro del progreso, de la diversificación y de la industrialización del campo», sostiene. La transformación de las materias primas cerca de los lugares donde se producen permite, además, ampliar las oportunidades empresariales y laborales en los municipios rurales.

El agua ocupa también un lugar central en su análisis. La coordinación del XVI Congreso Nacional de Comunidades de Regantes, celebrado por primera vez en Castilla-La Mancha, le ha permitido profundizar en la gestión de un recurso del que depende buena parte de la actividad agraria. Belló defiende la modernización de los sistemas de riego, el aprovechamiento del agua de lluvia y la creación de infraestructuras que permitan almacenarla.

A su entender, las decisiones sobre política agraria e hídrica deben tener en cuenta la experiencia de quienes trabajan directamente en el sector. No reclama que los agricultores ocupen necesariamente los despachos, sino que se les consulte para conocer sus necesidades y las particularidades de cada territorio.

La rentabilidad es otra de sus principales preocupaciones. Belló considera que no puede exigirse al campo que mantenga su actividad si los proyectos no generan ingresos suficientes para quienes trabajan en ellos. También reclama condiciones de competencia equivalentes para los productos nacionales y los procedentes de otros países.

«Para que haya un futuro y un relevo generacional real, tiene que haber rentabilidad», señala. Una condición que considera imprescindible tanto para atraer a jóvenes agricultores como para permitir que quienes ya están al frente de una explotación puedan continuar.

El testimonio de Belló coincide con las reflexiones de las otras dos participantes en el episodio. María José Moreno sitúa el relevo generacional entre los principales desafíos de las cooperativas vitivinícolas, mientras que Claudia Calzada recuerda que la continuidad del tejido rural depende también de las pequeñas industrias transformadoras, las empresas de transporte y las distribuidoras.

La conversación pone el foco en una realidad que va más allá del trabajo agrícola tradicional. El campo necesita cada vez más profesionales de la ingeniería, la informática, la economía y la investigación, además de agricultores y ganaderos. Para Belló, la combinación de conocimiento, innovación e iniciativa empresarial será determinante para mantener la actividad económica en los pueblos.


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