Mujeres de la provincia

Mujeres de la provincia: María Fernández-Salinas, la benefactora de Manzanares que fundó una capilla en honor a Santa Teresa

Heredera de una destacada familia, promovió la construcción de una ermita en Arganda del Rey y otra capilla en su localidad natal, donde fue enterrada en 1690

Ángel Martín-Fontecha | Viernes, 6 de Noviembre del 2026
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María Fernández-Olivas Valdeolivas de la Cerda, conocida también como María Fernández de Salinas, fue una mujer vinculada a dos localidades de la provincia de Ciudad Real, Argamasilla de Alba y Manzanares, cuya trayectoria destacó por su labor benefactora y sus fundaciones religiosas.

Era hija de Juan Bautista Fernández-Salinas, regidor perpetuo de Manzanares, y de su segunda esposa, Luisa Valdeolivas de la Cerda, natural de Argamasilla de Alba. El matrimonio tuvo cinco hijos: Juan de Salinas, Ana, Luisa, Juan Bautista y María.

Contrajo matrimonio con Juan Cristóbal Heberlin, tesorero de los maestrazgos que administraba la Corona. Durante su vida matrimonial residió en Madrid, pero, al quedar viuda y no tener descendencia, regresó a Manzanares.

Su carácter benefactor quedó especialmente patente en la fundación de dos espacios religiosos: una ermita en la localidad madrileña de Arganda del Rey y una capilla en su pueblo natal. 

La ermita de Arganda fue levantada entre 1658 y 1668 bajo la advocación de la Virgen de la Soledad. Para su construcción y mantenimiento, María Fernández-Salinas estableció un censo con un presupuesto anual de 1.100 reales de vellón, respaldado por sus propiedades: la plaza de dicha localidad, dos olivares y una parcela de tierra de sembradura. Este templo fue destruido por las tropas francesas en 1808, al comienzo de la Guerra de la Independencia.

En Manzanares fundó la capilla de Santa Teresa en la iglesia parroquial que entonces recibía el nombre de Nuestra Señora de Altagracia. Para llevar a cabo esta obra obtuvo licencia del rey Felipe IV, concedida el 3 de junio de 1663. La capilla se construyó en 1666 y fueron instituidos como patronos Juan y Cristóbal de Salinas, sobrinos de la fundadora.

La capilla de los Salinas estaba cerrada por dos rejas interiores de hierro. Su entrada contaba con un pórtico flanqueado por pilastras laterales de fuste acanalado y capitel corintio. Sobre ellas se disponía un arquitrabe escalonado que daba paso a un friso con una inscripción alusiva a la familia que había sufragado la construcción. El conjunto se remataba con un frontón curvo partido, adornado con dos pináculos en sus extremos, que enmarcaba el escudo nobiliario de los Fernández-Salinas. 

En la bóveda de esta capilla recibieron sepultura destacados miembros de la familia, entre ellos la propia fundadora, sus hermanos Cristóbal de Salinas y la Cerda, caballero de la Orden de Alcántara, y Luisa Salinas de la Cerda. También fueron enterrados allí su sobrina Teresa de Salinas y el esposo de esta, Francisco de Acuña, alcaide del Castillo de Manzanares.

La capilla quedó completamente destruida durante la Guerra Civil de 1936. De su antigua construcción únicamente se conserva el escudo exterior con los blasones de su linaje paterno, Fernández de Navarrete y Salinas.

María Fernández de Salinas falleció en Manzanares el 26 de julio de 1690 y fue enterrada en la capilla que ella misma había fundado, dejando como legado dos importantes iniciativas religiosas vinculadas a su trayectoria personal y familiar.

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