Tomelloso

"La investigación me atrae porque siempre es un reto ayudar a resolver problemas complejos”

El ingeniero aeronáutico de Tomelloso, Manuel Fuentes, ha recibido el premio de Joven Investigador, al idear un modelo matemático que resuelve la asignación de tripulaciones en el transporte ferroviario

La Voz | Viernes, 14 de Septiembre del 2018

Manuel Fuentes González es uno de esos tomelloseros que pasea bien alto el nombre de su ciudad. Este ingeniero aeronáutico está participando en proyectos de gran relevancia y su carrera está ya jalonada por el éxito a pesar de su juventud, 32 años. En el XIII Congreso de Ingeniería del Transporte acaba de recibir el premio a Joven Investigador y actualmente imparte clases de Ingeniería Aeroespacial en la Universidad Rey Juan Carlos, trabajo que compagina con el doctorado que cursa en la Universidad Politécnica de Madrid. La Voz de Tomelloso quiere acercar a sus lectores el lado profesional y también humano de un hombre que se entrega con pasión a su trabajo y que nos descubrirá cómo se gestó una vocación que nació muy tempranamente.

-Cuando se habla de carreras complicadas, inevitablemente siempre aparece el nombre de la que usted ha cursado, ¿qué fue lo que le motivó a estudiar ingeniería aeronáutica?

-Cuando tenía 10 u 11 años, una profesora, amiga de mis padres, me regaló la película Apolo XIII, de Ron Howard. Me maravilló tanto que la pude ver unas quince veces, con la aparición de aquellos vehículos espaciales tan fascinantes. Cuando me gradué como ingeniero, mis padres enmarcaron y me regalaron un dibujo comentado que hice en aquella época como tarea escolar, titulado “Quisiera ser...”. Era un dibujo en el que aparecían el apolo, la luna y yo mismo. Luego cuando contaba 15 años un amigo me dijo que quería ser ingeniero aeronáutico, y vi que aquello encajaba con ese mundo que tanto me atraía. En esa época mi padre y yo instalamos en el ordenador un simulador de vuelo y nos pasábamos horas y horas cacharreando. La afición era tremenda, hasta el punto de que una feria volví solo al pueblo mientras mis padres se quedaban en Málaga veraneando, y acabé pasando más tiempo en casa con el simulador que saliendo.

-¿Qué es exactamente lo que hace un ingeniero aeronáutico?

- Las salidas son muchas, no es algo concreto. Puedes trabajar en aeropuertos instalando radioayudas para la navegación, calcular trayectorias de satélites,  diseñar determinadas partes de aviones o misiles, turborreactores, gestionando aeropuertos… El plan de estudios de la carrera ofrecía cinco especialidades diferentes; aeronaves, vehículos espaciales y misiles, que fue la que yo elegí, sistemas de propulsión, navegación aérea y aeropuertos.

-El Foro de Ingeniería del Transporte le acaba de otorgar el premio FIT al Joven Investigador, ¿en qué consiste el trabajo que ha presentado para merecer esa distinción?

-Como parte de la investigación de doctorado, he ideado un modelo matemático que resuelve el problema de asignación de tripulaciones. He centrado el trabajo en el transporte ferroviario; más concretamente en la red de Cercanías de Madrid. Este modelo, implementado en un ordenador, determina qué servicios debe cubrir cada maquinista, procurando minimizar los costes del operador (Renfe), a la vez que maximiza la satisfacción de los trabajadores. Es un trabajo aplicado, muy ingenieril, y que tiene su complejidad, porque involucra personas. A los aviones o los trenes no les importa que les pidas que duerman fuera de casa o que echen horas extra, pero a las personas sí.

-Actualmente es profesor, ha trabajado también en la industria de  Defensa e investiga, ¿en cuál de estos campos se siente usted más a gusto?

- En realidad me gustan todos. Ser profesor, al vivirlo tan de cerca en casa, es algo que siempre me ha gustado y disfruto mucho dando clase. La investigación me atrae porque siempre es un reto ayudar a resolver problemas complejos. Además, la investigación tiene la ventaja de que te organizas el tiempo y el trabajo como estimas oportuno. Y en la industria también he disfrutado mucho. Trabajé primero en temas relacionados con aerodinámica y la mecánica de vuelo, y luego tuve la suerte de ser director de proyectos, una función ya más relacionada con la gestión pero que te permite tener una visión más global.

-Mucha gente asegura que no hay un apoyo decidido a la investigación en nuestro país ¿comparte esta aseveración?

-Pienso que sí se apoya la investigación, aunque a lo mejor no existe una cultura tan arraigada como en otros países. La mayor parte de la investigación se produce en la Universidad, y ahí lo tienes que compaginar con la docencia. Además, por lo general no está muy bien pagado, lo que es un problema de cara a que la gente quiera dedicarse a ello. Ahora busco temas de investigación dentro del campo del transporte aéreo, para lo cual estoy en contacto con aerolíneas españolas. Probablemente comience a investigar sobre el enrutamiento de aeronaves. Algo similar a lo que he desarrollado en el campo del ferrocarril para maquinistas, pero ahora con aviones.

-Por cierto, ya que hablaba  del ferrocarril, ¿cree posible que este medio de transporte vuelva a la ciudad? 

-El tren es un medio de transporte que debería recuperarse, porque contribuye a la prosperidad y al desarrollo económico. Tomelloso está ahora muy bien comunicado porque es cruce de autovías, pero el ferrocarril le daría otro punto más como ciudad. Pero creo que no es el AVE lo que tiene que reclamar una ciudad como la nuestra, porque, desde mi punto de vista, el AVE sería poco útil para el transporte de mercancías o colectivos como los obreros, estudiantes o jubilados, pues es un medio de transporte mucho más caro. Además, el AVE para en pocos lugares, así que probablemente habría que apostar por la red convencional de media distancia y regional, que es más accesible. El problema es que tenemos cerca un nudo ferroviario histórico como es Alcázar de San Juan y modificar eso es complicado. En cualquier caso, creo que Tomelloso debería conectarse a la red, lo que beneficiaría tanto a empresas como a particulares. 

-¿Suele venir mucho a Tomelloso o es complicado por su intensa vida profesional?

- Vengo a menudo y la verdad es que lo disfruto mucho. Procuro, como mínimo, venir dos veces al mes, aunque no siempre es posible. Al regresar a la ciudad de vez en cuando, me fijo en los cambios tan brutales que se están produciendo en el paisaje. De cuando era niño apenas quedan cosas. Recuerdo el quiosco de Sebastián en el Paseo de las Moreras y otras zonas de la ciudad que han cambiado por completo. 

-¿Qué aficiones suele cultivar en su tiempo libre?

-Algunas están ligadas al trabajo, como un simulador de vuelo espacial que estoy programando por gusto. Me gusta la fotografía, y también paso muchas horas leyendo, aunque principalmente lo hago sobre temas que me interesen, que son muchos y diversos. Soy una persona curiosa. O como decimos aquí, un poco bacín.



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