La Voz de la ciencia

La otra cara de la carrera espacial

Chema Arcos Serrano | Martes, 2 de Octubre del 2018

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo de la ciencia y la tecnología para explorar el cosmos se convirtió en una competencia entre Estados Unidos y la URSS para mostrarse al mundo como país más poderoso.

El punto álgido de la carrera espacial fue protagonizado por la misión Apolo 11, que supuso la llegada del ser humano a la Luna en el año 1969. Aquí, sin lugar a dudas, la victoria fue para los americanos, que se adelantaron a los rusos y consiguieron que las huellas del astronauta Neil Armstrong fueran las primeras en marcar la superficie de nuestro satélite. Sin embargo, antes de llegar a ese momento, hubo otros hitos también muy significativos, y quizás no tan conocidos, en los que los soviéticos se llevaron el gato al agua. 

LOS ANIMALES, PRIMEROS PROTAGONISTAS

Antes de enviar al espacio naves tripuladas por seres humanos, los animales sirvieron para realizar ensayos, y evaluar los efectos de los vuelos espaciales, la radiación o la ingravidez en seres vivos. El honor de convertirse en el primer animal en salir de nuestro planeta lo posee la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster). El gobierno estadounidense envió grupos de estos animales en cajitas con semillas de maíz, en 1947. Los insectos fueron lanzados en unos misiles V2, capturados al ejército alemán tras la Segunda Guerra Mundial.

A este éxito norteamericano le siguió el de llevar al primer mamífero al espacio. Este título lo ostenta Albert II, un macaco de la especie Rhesus, que a bordo de otro misil V2 alcanzó una altura de 134 km. Pese a que no existe una frontera clara entre el espacio y la atmósfera, ya que la densidad de la ésta va decreciendo poco a poco, este límite se sitúa oficialmente en los 100 km. Desafortunadamente, los sistemas de paracaídas del cohete fallaron, y Albert II se estrelló contra la superficie terrestre.

Varios años después los soviéticos dieron un golpe de autoridad, consiguiendo poner en órbita al primer animal alrededor de nuestro planeta. Se trata, por supuesto, de la famosa perra Laika, cuyo nombre en ruso significa “Ladradora”. Esta perra callejera, encontrada en las calles de Moscú, fue enviada a bordo del satélite Sputnik 2 en 1957. Tristemente, Laika solo sobrevivió cuatro días en el interior de la nave, y falleció por el sobrecalentamiento. Realmente era un vuelo solo de ida, ya que no había ningún plan para su retorno.

Ese mismo año, la Unión Soviética ya había mostrado su ventaja poniendo en órbita el primer satélite artificial alrededor de nuestro planeta, el Sputnik 1. Este éxito supuso un punto de inflexión en la carrera espacial, poniendo de manifiesto el enorme potencial científico y tecnológico de la URSS. Mucha gente considera que este momento marca el verdadero inicio de la carrera espacial.

LOS VUELOS PIONEROS DE GAGARIN Y TERESHKOVA

Habiéndose conseguido vuelos orbitales exitosos con animales, era cuestión de tiempo que el primer humano fuese enviado en una misión espacial. Después de un largo proceso de selección, en el que entraron unos 3.500 pilotos de caza, se seleccionó a Yuri Gagarin. A bordo del Vostok 1, Gagarin se convirtió en el primer cosmonauta de la historia. Durante el vuelo se le pidió que comiera y hablara, para poder estudiar el comportamiento del organismo en ingravidez.

Tras este logro, la Unión Soviética comenzó a plantearse como objetivo lanzar el primer vuelo espacial con una mujer a bordo. La búsqueda de la candidata idónea planteó como requisitos que la elegida tuviera menos de 30 años, y que contara con un buen número de horas de vuelo en avión. Tras este proceso, se seleccionó a Valentina Tereshkova, una trabajadora de la industria textil que tenía experiencia en saltos en paracaídas. Además, el hecho de que fuera una persona afín al Partido Comunista, y de que su padre hubiera fallecido luchando en la Segunda Guerra Mundial, tuvo mucho peso en su elección.

En junio de 1963, la nave Vostok 6, con Tereshkova en la tripulación, despegó desde el cosmódromo de Baikonur, en la actual Kazajistán. Esta misión, que orbito la Tierra durante 3 días, tenía entre sus objetivos estudiar efectos de ingravidez en la fisiología del cuerpo femenino. Además, la Unión Soviética la utilizó con fines propagandísticos, queriendo mostrar que en su país las mujeres gozaban de las mismas oportunidades que los hombres. Tras su vuelo, Tereshkova se convirtió en una heroína soviética, y continúa siendo una figura muy destacada en la Rusia actual.

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 Valentina Tereshokva, primera mujer astronauta

EL FIN DE LA CARRERA ESPACIAL

La Unión Soviética alcanzó otros hitos muy significativos, como el de realizar el primer paseo espacial. Esto consiste básicamente en que un astronauta abandone la nave, y durante un tiempo permanezca flotando en el exterior. Además, fueron los primeros en enviar sondas para explorar Marte y Venus. Sin embargo, el alunizaje conseguido por Estados Unidos en la misión Apolo 11, le convirtió en vencedor, al menos para la opinión pública, de la carrera espacial.

Tras este hecho, la competición entre ambas potencias fue perdiendo fuerza. Para muchos, el final lo marca un suceso muy concreto, en el que la rivalidad dio paso la cooperación. En el año 1957, la cápsula rusa Soyuz se acopló con la nave americana Apolo, permitiendo que los tripulantes de ambas misiones se encontrasen, y llevaran a cabo experimentos conjuntamente.

 

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