La Voz de la ciencia

El peligro de las corrientes antivacunas

Chema Arcos Serrano | Viernes, 2 de Noviembre del 2018

Si hay algo de lo que nuestra sociedad va sobrada hoy en día, es de colectivos que defienden tesis y prácticas sanitarias absurdas, obsoletas o sobradamente rebatidas. Ante ellas, el mejor remedio suele ser el mirar hacia otro lado, y no dar protagonismos innecesarios a quien no lo merece. Sin embargo, en casos como las corrientes antivacunas, nos encontramos ante una amenaza para la salud pública que en ningún caso puede ser ignorada.

Los argumentos que suelen utilizar estos movimientos están más que rechazados por la comunidad científica.  Aunque es cierto que hubo un estudio, publicado en 1998, que relacionó vacunas y autismo, éste fue posteriormente rebatido. De hecho, la prestigiosa revista The Lancet, donde se publicó el artículo, escribió después una rectificación. Efectivamente, no había ninguna demostración de que las vacunas pudieran vincularse al autismo.

Si bien es cierto que las vacunas, y especialmente las que se realizaban durante sus primeras etapas, han producido siempre algunas contraindicaciones o reacciones adversas, sin lugar a dudas, la balanza entre beneficios y riesgos que producen se decanta a favor de la primera opción de una forma aplastante. Desde que le médico británico Edward Jenner desarrollase la primera vacuna contra la viruela en 1796, un gran número de enfermedades potencialmente mortales han podido ser mermadas o erradicadas.

ALGUNAS CIFRAS

Desgraciadamente, el hecho de evitar enfermedades como poliomielitis o cáncer de cuello de útero con un simple pinchazo, parece no convencer a estos sectores, que de forma incomprensible aumentan su número de seguidores cada año en países como Estados Unidos. En este debate, el derecho a la libertad individual no puede primar. Los antivacunas no son únicamente responsables de sí mismos, sino que ponen en un riesgo totalmente innecesario a sus hijos. Además, elegir no vacunar a un niño no solo lo convierte a él en susceptible, sino que crea un foco de contagio que pone en peligro al resto de la comunidad. Esto se debe a que, tras infectar a una persona no vacunada, existiría la posibilidad de que el virus o la bacteria mute, surgiendo así nuevas cepas capaces de afectar a la población que si había sido inmunizada.

Por hablar de cifras concretas, el sarampión afecta cada año a más de 600 personas en Estados Unidos. A priori, no parece una cifra alarmante, pero hay que tener en cuenta que este país se considera libre de esta enfermedad, ya que la vacuna triple vírica proporciona inmunidad ante ella. Recientemente, el rechazo a las vacunas también ha producido importantes brotes de sarampión en Portugal, donde esta enfermedad ya había sido erradicada.

TAMBIÉN EN NUESTRO PAÍS

En España, donde por fortuna la confianza de la población en la vacunación es muy alta, también hemos tenido episodios realmente preocupantes en relación a estos colectivos. En el año 2015 pudimos ver como un niño, natural de la localidad gerundense de Olot, fallecía tras contraer difteria, una enfermedad para la que existe vacuna. Después pudimos saber que sus padres se habían negado a cumplir con el calendario de vacunación.

Por todas estas razones, debe convertirse en una prioridad para nuestra comunidad luchar contra la ignorancia y la superstición, responsables de estos comportamientos impropios de los tiempos en los que vivimos. Tan importante es para la salud de nuestra sociedad la lucha contra las infecciones y las enfermedades, como combatir los dogmas y las pseudociencias que la intoxican.



1459 usuarios han visto esta noticia
Comentarios

Debe Iniciar Sesión para comentar

{{userSocial.nombreUsuario}}
{{comentario.usuario.nombreUsuario}} - {{comentario.fechaAmigable}}

{{comentario.contenido}}

Eliminar Comentario

{{comentariohijo.usuario.nombreUsuario}} - {{comentariohijo.fechaAmigable}}

"{{comentariohijo.contenido}}"

Eliminar Comentario

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter
  • {{obligatorio}}