Tomelloso

Pregón de Ramón González en las fiestas del Barrio de San Antonio

Ramón González Martínez | Sábado, 15 de Junio del 2019

En el momento en que el Sr. Concejal del Barrio,  D. Francisco Barato,  me propuso, lo que posteriormente me confirmó Mari Carmen, para que yo tuviese el honor de pregonar las fiestas del barrio San Antonio 2019 se despertó en mí un sentimiento que conjugaba la obligación, la ilusión y la humildad.

Cuando una persona ha tenido la suerte de representar a sus vecinos vive en un permanente sentido de agradecimiento. El corazón  y la razón te dicen continuamente  lo que has sido gracias a la gente de tu pueblo y  para ellos, para todos los paisanos, siempre has de estar disponible. Eso sería la obligación, pero también en este caso se desbordó la ilusión tras la llamada de la presidenta de la asociación y posteriormente la conversación con Montse. Me ilusiona, me da vida, me crea positivo desasosiego pensar en dirigirme a los  vecinos que hoy me acompañáis.

Obligación e ilusión, pero sobre todo HUMILDAD. En dónde no te conocen puedes decir muchas cosas, hasta fingir que las vives y si eres hábil incluso embaucar al auditorio. Pero para mí esto no vale.

 Me conocéis suficiente, yo diría que  incluso más que yo a mí mismo. Aquí  no caben ropajes ni teatrillos. Aquí sólo me cabe empezar por pedir perdón. Siempre que se ocupan cargos o se trata con tantas personas, siempre que se hacen o se dicen cosas, y yo he dicho muchas, se  comenten  errores, se desvarían sentimientos, se analiza la realidad de forma interesada y por ello no se hacen las cosas todo lo bien que deberían hacerse. Así pues  antes de nada pido disculpas  con toda humildad por aquello que no hice como debiera. En todo caso pienso que estoy aquí más que por méritos propios por la suerte que la propia vida me ha ido ofreciendo.

Dicho esto intentaré comenzar con vosotros las fiestas con unas palabras a las que de manera muy grandilocuentemente se llama PREGÓN de la FIESTA. 

EL SENTIDO DEL PREGÓN. LA FUNCIÓN DEL PREGONERO.

Hacer la función de pregonero, además de un gran honor, supone  poner de relieve el acontecimiento o fiesta que celebramos y las cualidades del paisaje y paisanaje que sirven de geografía humana y afectiva al  lugar de la celebración.

Supone pues ILUSTRAR sobre las  características de la fiesta y su entorno. ENTRETENER al auditorio de tal forma que lo que se diga no provoque somnolencia ni demasiado movimiento sobre la silla. Intentar EMOCIONAR, enervar el ánimo, evocar aquello de lo que nos sentimos más orgullosos  y que enardecen el corazón. Y por último, si fuese posible HACER PENSAR, crear  tensión de ánimo para que el mañana no esté condicionado por  los puntos negros del ayer. 

ILUSTRAR, ENTRETENER, EMOCIONAR y HACER PENSAR… no creo que yo sea capaz de hacer tan completo ejercicio para que me otorguéis un diez ni tan siquiera un notable, intentaré al menos aprobar.

Dicho esto, y por aquello de entretener… os doy  un consejo: Los que se aburran y se vayan, por favor hacerlo en silencio para no despertar a los que ya se hayan, felizmente, dormido.

MI SENTIR con vosotros. A contracorriente.

Y esos objetivos los tengo que compaginar con lo que soy y lo que he representado en mis ya bastantes años de vida. Es decir MI SENTIR como persona, y aunque rompa con la ortodoxia de lo que se supone es el orden de un pregón, permitidme que  os cuente lo que siento.

 Soy, desde que nací, vecino muy próximo al barrio pues mi madre nació en la calle Manterola, al lado de la farmacia, en  la casa-bodega  del bisabuelo Jesús. A los pocos años  se fueron a vivir a la C/ San Marcos, la frontera entre San Pedro y la Asunción. Y Ahí en esa calle, en su número 36,  lleva mi familia viviendo cinco generaciones.

A eso debemos añadir que fui durante  nueve  cursos  maestro en el colegio del barrio y concejal y alcalde de Tomelloso a lo largo de los trece años que estuve en política municipal. 

 De esa experiencia vital; de sus afanes y frustraciones, de los aciertos y sus errores, y de su vinculación con el barrio, mi memoria y corazón me traen muchas sensaciones y recuerdos a la hora de plasmar estas palabras sobre el papel en blanco.

Conciliar todo ello es casi como buscar la cuadratura del círculo, pero  la solución es muy  fácil…dejar hablar al corazón, así me lo sugirió mi querido amigo José Antonio Serna.

 Por aquí he jugado siendo Ramoncito, el de la Trini, la chica de Ángel Cepeda (Herradura),  y  conservo recuerdos y amigos de esos años de mi vida. Infancia un poco a contracorriente pues al trato y relación con  algunos chicos del barrio se contraponía mi asistencia al colegio de los PP. Carmelitas que  me tenían entre las paredes del colegio desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la tarde o las ocho y media si nos tocaba misa y todo ello vistiendo  siempre igual: pantalón gris, jersey azul marino y camisa clara con corbata negra.  Era  un chico del barrio  señalado por  un ser  sin estar, por  un estar  sin ser, era el chico del uniforme.

Recuerdo perfectamente aquellas primeras  fiestas del barrio en las que mi prima Carmen era dama de honor. Aún se conserva en casa la foto en la cual Carmen, Lita Rubio, Rimun, Adelita, Consuelo, Isabelita y Virginia componían la corte de honor de Ana Olmedo, la primera reina de las fiestas de San Antonio.

Aquí he  ejercido de maestro, en el San Antonio estuve nueve años.  Casi siempre con alumnos de sexto y séptimo curso, impartiendo  Lengua Española y Francés.

 En la carrera estudié inglés y la oposición de magisterio  la aprobé por Geografía e Historia.  Otra vez ser sin ser. Pero como Dios escribe derecho con renglones torcidos tuve la inmensa suerte de incorporarme al proyecto de integración. Mari Luz Ortigosa, Pedro Lara y Luis Ballesteros  me quitaron miedos en eso de la educación especial  e hicieron de mí un ser por la necesidad de ser.

 La necesidad, bendita necesidad, de comprender que la escuela es algo más que los tratados de pedagogía de los libros, que el sobresaliente no es la única etiqueta de la excelencia y que las personas con algún tipo de discapacidad suponen un reto vital más cercano a la felicidad que la rutina de lo calificado como normal. En el San Antonio aprendí más que enseñé. 

Quiero en este recuerdo por mi etapa profesional poner en mayúsculas la persona de D. ANTONIO ROPERO, alma, mucha alma en lo material y lo inmaterial del colegio S. Antonio. Proyecto iniciado en la Corporación de CLEMENTE CUESTA.

Y también, como alcalde, tuve la suerte de conocer más a fondo las necesidades del barrio y colaborar, en la medida de lo posible, por revitalizar la zona y también por desvanecer estigmas. Pero otra vez me sentía visto como ser  sin ser, como el alcalde de otras gentes muy diferentes a lo que parte de este barrio representaba. Era una sensación  refractada, desviada, igual que cuando era niño, pues el cariño y apoyo electoral recibido fueron  suficientes argumentos para que esas falsas apreciaciones se difuminasen.

Una anécdota, de ese nadar a contracorriente, me ocurrió en la campaña electoral de 1995, hace 24 años. Repartiendo el programa electoral puerta a puerta e intentando poner la mejor de las sonrisas llamé a una de las casas de la calle Pérez Galdós y una señora mayor,  de la cual  no diré el nombre, me dijo…” Ay hijo mío, a ti si te voy a votar, porque eres el hijo de la Trini y sois buena gente y a tu madre la queremos mucho, pero a esos de derechas, los del partido del bigotes, no se me ocurre votarlos, pero mi chico me ha dicho que a ti sí”. En ese momento la emoción  se apoderó de mí. 

Lo que  dejo para el final de mis vivencias  es  lo más importante, lo dejo como la guinda que culmina un buen pastel, me refiero a mi conocimiento del barrio y su parroquia durante mis ocho años de director de Cáritas de Tomelloso y aquí también quiero poner con letras grandes un nombre: ELIA.  Ni caritas es igual sin Elia ni ella viviría sin Cáritas  su rica vida de disponibilidad. 

También respecto de la parroquia me siento a contra corriente, nado en aguas fronterizas, igual que cuando era niño y con el mismo sentimiento que en mi etapa en la alcaldía, pues mi casa pertenece a la Asunción, pero me siento muy cómodo en la misa en San Pedro, con más anonimato, con menos gente, ahí en los últimos bancos, así la atención se me dispersa menos y soy capaz de seguir con auténtica admiración las predicaciones, sin púlpito, de D. José Luis. 

Nunca me gustaron los púlpitos ni los estrados, la cercanía se favorece desde igual altura entre el que habla y los que escuchan.

Uno de los puntos de un pregón dice que se debe ILUSTRAR… vamos a intentarlo.

Un siglo de historia y  más de 50  años de intensa vida.

Tiraré de mi formación profesional   en al área de las ciencias sociales para ese objetivo de ilustrar y poner de relieve algunos datos sobre nuestro Barrio de San Antonio, seguro que son de todos bien conocidos, pero para saber dónde estamos no es malo  retrotraernos  a de dónde venimos.

La idea afectiva y geográfica que refiere el Barrio de San Antonio tuvo su primera andadura hace  casi 55 años, pero no significa que  antes no hubiera vida en este espacio del oeste de nuestro pueblo. Este barrio tiene 100 años.

García Pavón ya refiere, en su  Historia de Tomelloso, que en 1920 se dio nombre a las calles Joaquín Costa, Pérez Galdós, D. Gaiferos y Persiles (esta  última no coincidente totalmente con el inicial espacio del barrio). Ya existían, desde hace  más de 130 años las calles  San Antonio, Manterola y  D. Quijote; accesos y límites del barrio. Luego hablaremos de las calles…si es que queda alguien.

De que existía vida económica y por tanto que había actividad humana es buena  prueba que hay documentadas más de setenta cuevas  en las calles que conforman y delimitan el Barrio de San Antonio. Además de las tres  grandes bodegas  que también tienen su asentamiento en la zona: la de Perales, la de Vicente López y más allá, en la avenida del Príncipe Alfonso la  de “Chafarrote”. 

En este brevísimo repaso histórico no podemos olvidar que el Canal del Príncipe Alfonso,  hoy llamado Avenida, fue determinante en la canalización de las aguas de “La Venía” del desbordamiento del Guadiana en 1947.

Por eso la fecha de 1964 supone un punto y seguido en la vida de esta parte de Tomelloso. Otros barrios, de mucha solera en nuestro pueblo (Carmen o Nuevo Tomelloso),  tienen su fecha de partida como inicio de relato.  

 Aquí el relato es anterior y la fecha referida de la década de los sesenta es un nuevo capítulo en la historia. Un hito más de algunos que pongo de manifiesto en esta parte organizada para ILUSTRAR sobre nuestro Barrio de San Antonio.

Esos momentos definitivos, esos hitos cronológicos vienen determinados por  la construcción de las  sesenta casas del Barrio de San Antonio que  hace 55 años empezaron a ser habitadas. Barrio que se construyó con colegio y capilla. 

Un dato que consta en los archivos municipales es el  expediente sobre solicitud del párroco de Santo Tomás de Villanueva para percibir subvención con destino a saldar la deuda contraída por la parroquia con la empresa constructora del barrio de San Antonio (1967). Casi treinta años después, D. Jesús Cañas también tuvo que hacer ingentes esfuerzos para la financiación de la hermosa iglesia de S. Pedro. La historia se repite.

Otros momentos importantes han sido los que han supuesto el incremento en  la dotación de servicios que revitalizan el barrio: Comienzan los años 80  con el nuevo Colegio, ampliado en 1988 y con el Polideportivo. En  1994 con la Parroquia y  1998 con el Centro Social de Servicios Integrados que tuve el honor de proyectar y en parte inaugurar.  Las sinergias que esas dotaciones han creado han supuesto revitalización constante, hoy la calle de San Antonio no se parece en nada a la de hace sólo 20 años pues  en sus números pares había solo cuatro casas y tres grandes solares, casi bolsas de deterioro urbanístico,  hoy transformados en un buen centro de acción social y en dos  urbanizaciones que dan vida a la zona.

Esos hitos, esas fechas, también tienen nombre propio que, de nuevo, quiero resaltar  pues  JAVIER LOZANO Y JESÚS CAÑAS  tienen página propia en la historia de este barrio y  creo que RAMON GONZALEZ  también la tendría, pero al ser yo mismo lo digo muy de pasada.

Sin duda la panorámica de ver  desde la calle de San Antonio el parque  de la Casa del Gallego  supone buena puerta de entrada al barrio, proyecto en el que la alcaldesa, INMACULADA JIMENEZ,   y su equipo tienen mucho interés e ilusión. Buena idea tuvo la Corporación presidida por CARLOS COTILLAS para  la adquisición por  permuta  de esta casa típicamente manchega.

Esa apuesta por mejores dotaciones no podía ser de otra forma pues este barrio tiene limitaciones de espacio que le impiden crecer en extensión. El límite de término municipal y la propia calificación de los terrenos próximos, industriales o de tolerancia industrial, suponen ahogo en el crecimiento residencial.  Sin duda el acuerdo de nuevas lindes del término municipal que se realizó, en 1986,  con el alcalde PEDRO CARRASCO también favoreció al barrio.

En un análisis de desarrollo por  actuaciones de las Corporaciones respeto del Barrio de San Antonio quiero ser rotundo al decir que LA DEMOCRACIA HA SENTADO BIEN A ESTE BARRIO.

Cuando no se puede  crecer en extensión, es decir, cuando  el desarrollo no puede ser extensivo hay que hacerlo intensivo, crecer en calidad. El ¿cuánto? quizás sea un parámetro en el desarrollo de los pueblos, pero el ¿CÓMO? es hoy uno de los mejores medidores. 

De hecho, actualmente,  el desarrollo  no sólo se mide con parámetros de PIB y renta per cápita sino que comienza a tener más significación  el IDH, el índice de desarrollo humano. La calidad y los valores en la vida.

Crecer en intensidad, esa es la opción. Crecer en los valores. Es fácil hacer inventario de cosas. Es hermoso ver que los proyectos de esas cosas han sido ideas convergentes sin distinción de colores políticos pues en el sentido común y en la necesidad se converge fácilmente.

Pero lo más importante aquí hoy es la mejora de las personas. La fiesta es la congregación para el disfrute de las personas. LAS PERSONAS; Los valores, la convivencia.

Y HACER  PENSAR… LOS VALORES DEL BARRIO

Hace tiempo, en 1988, yo escribía en el programa de festejos del barrio que la asociación de vecinos debía ser algo más que para organizar fiestas. La asociación de vecinos debía ser cauce de participación, semilla de convivencia, luz de solidaridad.

Hoy, más de treinta años después, alabo el trabajo de la asociación, en todas y cada una de sus etapas, pues casi nunca se han quedado reducidas, las diversas juntas directivas, a la simple, aunque  compleja, organización de las fiestas de S. Antonio. ENHORABUENA por esa misión de atender a las personas, de sentirse con las personas. Muy merecido ese Viñador en el Área Social que se otorgó a ASORA. ¡¡¡ Adelante!!! en la gran labor de sanación de la persona temporalmente  dominada por un vacío. Es especialmente loable el grupo de jóvenes de la asociación.  Sois, en cada una de las facetas, ejemplos a seguir.

Como dato ilustrativo diré que hay registrada en el Ayuntamiento una solicitud de 1970  por la cual el presidente de la comisión de fiestas del barrio de San Antonio, D. Antonio Ortiz, solicita  las autorizaciones y ayudas correspondientes para la celebración de San Antonio 1970.

Pero si la historia es importante, lo fundamental para el futuro es el objetivo de desarrollo humano. Tenéis que ser luz de cambio, debéis  actuar en coherencia con los mensajes del barrio. 

¿Qué mensajes da el barrio? 

Sólo hay que analizar sus calles, su patronazgo y ser fieles a lo que nos   interpelan.

No es casualidad que haya mencionado los nombres de las  calles para hacer la introducción ilustrativa de este pregón. Lo he hecho adrede, con toda la intención.

Hay que avanzar en valores, hay que hacer  virtud de la necesidad y la dificultad. Se puede y se debe ser ejemplo.

El apoyo institucional se ha ido viendo en obras y atenciones. La idea del concejal de barrio que se instauró por primera vez en mi legislatura debe servir de correa de comunicación. 

Pero lo esencial es vuestra luz como barrio, vuestro resplandor como comunidad. Vuestra lealtad al paisanaje con quien se desarrolla vuestra vida. 

No podéis adulterar el espíritu idealista de D. Quijote. Desfacedor de entuertos, luchador contra injusticias, cuerdo en su locura aventurera, quizás enloquecido por  las cavilaciones del desencanto.

Debéis ser entusiastas del regeneracionismo de Joaquín Costa. Regenerar la sociedad es tarea obligada de los que tenéis voz y autoridad aunque sea en los límites mutilados de nuestro barrio. Costa procuró una manera de vida diferente, se enfrentó y perdió muchas veces contra intereses e ideas involucionistas, pero Joaquín Costa luchó por una forma diferente de hacer las cosas, por meter grandes dosis de honestidad y reformismo en la vida pública. Hoy hace mucha falta apostar por regenerar la sociedad.

Bajo ningún concepto debéis ignorar a Pérez Galdós…no se puede olvidar el realismo crítico y constructivo, elevado a la categoría de relato casi poético. Dar belleza a la realidad es otra de las encomiendas que el barrio sugiere. Ser galdosianos, transmisores de lo natural y lo real pero sin renunciar a  la estética, desterrando lo zafio y lo mediocre.

La valentía es otro componente esencial en las apuestas de futuro. Los valientes quizás fracasan, los que nunca se atreven no pueden saber lo que es el éxito. Si el Cabo Noval, glorioso héroe de la guerra contra Marruecos en el siglo XIX, hubiera sido un cobarde no tendría una calle dedicada en nuestro barrio.

Y nunca caigáis en el  teatrillo de D. Gaiferos, en ese teatro de títeres que a veces es la propia sociedad. Nadie debe tener vuestras  ilusiones unidas al hilo de quien, sin dejarse ver,  dirige la representación. Sed libres por dignidad.

IDEALISMO, VALENTÍA, DIGNIDAD, REGENERACIONISMO, ANÁLISIS DE LA REALIDAD. Esos son los mensajes que nos mandan los nombres de nuestras calles, esos deben ser los principios de la asociación y los vecinos.

¿Y el Santo?

Si la justificación de la fiesta lleva el nombre de San Antonio, eso no puede ser algo postizo ni excusa para la celebración. Se puede tener fiesta sin santo. Ya no estamos en el nacional catolicismo que todo habría de ser bajo la gracia de Dios. Pero si tenemos fiestas de San Antonio  es porque estamos convencidos de que cuanto  se irradie desde la asociación  de vecinos debe emular  y contagiar a los vecinos  las virtudes del Santo.

Dicen del Santo de Padua que reconducía a la paz fraterna a los desavenidos,  hacía restituir lo sustraído con la usura y la violencia. Liberaba a las prostitutas de su torpe mercado, y disuadía a ladrones famosos por sus fechorías de meter las manos en las cosas ajenas.

Como es difícil ser santo podemos bajar un poco el listón en lo que anhelaba  San Antonio y  quedémonos, al menos, con la idea de la fraternidad. FRATERNIDAD es otro de los calificativos que debemos unir a las virtudes de los titulares de nuestra geografía humana. 

Es un barrio muy heterogéneo, diverso  y hasta muy diferente en algunos casos y eso  nos obliga a un reto propio de San Antonio…INTEGRADORES E INCLUSIVOS.

Además es un santo siempre de moda pues ahora también es patrón de los celiacos… ¡madre mía el montón de ocupaciones que le damos al  pobre San Antonio!  Que nos ayude a encontrar los objetos perdidos y que nos ayude a encontrar pareja. En tiempos de paro el trabajo debe estar más repartido. Lo que  no sé es si el santo cotiza a la seguridad social por tantos empleos, no creo que en el cielo consientan la economía sumergida.

De todas formas no me hagáis mucho caso en los méritos que doy  al cura y al santo, es un poco de peloteo para que me deje ponerme junto a él en los churros pues a ellos les dan tres por dos  y además ya sabéis aquel refrán que dice… No fíes mujer al fraile ni a la baraja juegues con el alcalde. 

Bromas aparte, ya acabo…

Hoy ya no existe el niño rebelde del colegio de los Carmelitas que por todo preguntaba y quería saber el porqué del nombre de las calles.

 D. Ramón se ha jubilado como maestro y recibe mucho cariño de muchos  de sus ex alumnos. 

Y  el Ilustrísimo Sr. Alcalde y todos esos tratamientos que iban parejos al  cargo ya sólo los ponen a efectos protocolarios. Sólo dejas de ser Ex el día que estiras la pata.

Hoy, la Ilustrísima Sra. Alcaldesa Dª Inmaculada Jiménez, la primera mujer alcaldesa de Tomelloso, a la que aprovecho públicamente para felicitar por el éxito conseguido, es  la depositaria de este patrimonio y su obligación es hacerlo crecer.

 Pero yo,  como simplemente Ramón, el hijo de Trini,  hoy he sentido tan hermosas sensaciones como aquellas que embriagaban mi ánimo cuando de  pequeño  recorría estas  calles aunque ahora sea mucho más reservado, casi hermético.

 Vuestra compañía me ha sabido a gloria, al olor de la parva  de trigo en la era, en pleno julio, al olor de la tierra mojada tras la lluvia o al riego  madrugador de las vecinas, al olor del mosto fermentando en las tinajas de las cuevas del barrio. Vuestra presencia y el detalle de hacerme este honor me ha hecho sentir los olores del alma tomellosera.  GRACIAS.

¡Viva San Antonio!  ¡Viva Tomelloso!

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....Precioso discurso de su trayectoria profesional y politica municipal....pero se olvida de su acciones como representante Sindicalista de. ANPE si defendio los derechos laborares de Especialistas tambien de Pt definitivos siendo Alcalde en 1997 y posteriormente como compañero en el CPR ,gratis no fue 7años de interina para sacar mi plaza Pt para que me ofreciese dar clases gratis en Caritas considera Vds antes la dignidad de la persona e igualdad de la profesionalidad por ser discapacitada. Que entiende por Integracion Profesional del Discapacitado compañero/a ? Antes y ahora

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