Tomelloso

El acusado de maltratar, chantajear y acosar a su expareja en Tomelloso dice que ella se lo inventa

Belén Rodríguez / Lanza | Miércoles, 13 de Enero del 2021

Ramón R.T., el hombre de 58 años de Tomelloso, acusado de saltarse la orden de alejamiento y cometer varios delitos graves para seguir viendo a su expareja, M.J.L.R., que lo denunció por una paliza en junio de 2019, se ha declarado inocente de todo este miércoles  en el juicio  ante la Audiencia Provincial: “Yo no sé por qué tanto odio de esta mujer, el 99% de lo que dice es mentira”.

De la relación de convivencia que mantuvieron entre julio de 2018 y junio de 2019, asegura que era ella la que lo buscaba, y que la relación se acabó cuando en el verano de 2019, unos meses después de denunciarlo, la presunta maltratada encontró empleo en un bar en Ciudad Real.

Se presentó en su trabajo para llevársela

El procesado, con antecedentes por tráfico de drogas, está acusado ahora de quebrantamiento de condena, violación, revelación de secretos y conducción temeraria; delitos supuestamente cometidos entre junio de 2019 -cuando ella lo denunció-, y los tres meses siguientes, hasta la detención del hombre en Ciudad Real: fue al bar en el que trabajaba para llevársela y sus compañeros avisaron a la policía.

Acusado de cuatro delitos

La fiscalía lo acusa de quebrantamiento de condena, agresión sexual, descubrimiento y revelación de secretos (amenazó con enviar videos sexuales de la víctima a sus tres hijas de un matrimonio anterior, dos de ellas menores) y conducción temeraria.

Él lo niega todo, incluso la grave acusación de haberla chantajeado con los videos (son nueve grabaciones que la policía encontró en su poder).

Desconocía la orden de alejamiento

También ha negado que conociera que existía una orden de alejamiento de M.J.L.R., dictada por los juzgados de Tomelloso por la paliza de junio de 2019; y sostiene que las veces que se vieron ese verano en diferentes hostales de localidades de la provincia lo hicieron de forma voluntaria, porque su trabajo de vendedor ambulante le obligaba a viajar mucho.

Ella dice que temía por su vida

Lo que cuenta la víctima es distinto. M.J.L.R., que ha declarado por videoconferencia, ha reconocido que aunque lo vio y se acostó con él después de la orden de alejamiento, lo hizo por miedo a un mal mayor: que la matara o que le enseñara los videos a sus hijas (dice que solo dos se grabaron con su consentimiento).

Decidió cortar después de la paliza

Ha testificado que estuvo un año conviviendo con Ramón R.L. en Tomelloso y que decidió poner fin a la relación cuando el acusado le pegó una paliza que denunció el 17 de junio de 2019 ante la Guardia Civil (el caso está pendiente de juicio). A él se le puso una orden de alejamiento y ella ingresó en la casa de acogida. Pero el acusado la localizó (la llamó una hija del acusado y  así dieron con ella).

Tenía miedo por sus hijas

Asustada, se fue de la casa de acogida de Tomelloso a Cuenca, pero también la encontró, de manera que con nuevas coacciones acabó viviendo en Puertollano en casa de la hija del acusado: “No es que me fuera, es que me llevaron allí, estaba atrapada”, ha explicado a preguntas del fiscal, que le ha preguntado por qué no denunció entonces. A esto ha respondido que tenía miedo por sus hijas.

Se inventó que estaba con otro para que la dejara

“He sido una marioneta en sus manos, me utilizaba a su antojo”, ha dicho en otro momento de su declaración. Aunque esos meses tuvo relaciones sexuales con él en diferentes hostales, asegura que en ese tiempo “hacía lo que me decía”, e incluso ha contado que se inventó que estaba con otro para que la dejara en paz.

En ese contexto de aplacamiento la denunciante encontró un trabajo en un bar de Ciudad Real y un lugar donde vivir. El acusado no lo aceptó y el 28 de septiembre de 2019 acudió al establecimiento para llevársela. Esa vez lo hizo en presencia de sus compañeros de trabajo que avisaron a la policía que activó la orden de busca y captura.

Persecución policial en Ciudad Real

Los agentes que lo detuvieron en la capital han explicado que el acusado se resistió a la detención y los obligó a perseguirlo, poniendo en riesgo la seguridad del tráfico, por varias calles, hasta que lograron detenerlo. Por esto último está acusado de conducción temeraria.

18 años y medio de cárcel

Ramón R.L., que se declara inocente de todo, se enfrenta a una petición condena de dieciocho años y medio de cárcel por parte tanto de fiscalía como de acusación particular que ejerce la víctima.

La defensa pide la absolución aunque subsidiariamente admite el delito de conducción temeraria, solo eso.

Amenazas desde la cárcel

Este miércoles, antes de declarar, la víctima ha explicado que ha recibido amenazas del acusado (que está en la cárcel) y sus familiares para que no lo siga denunciando. En su momento este caso de violencia de género se calificó de “riesgo extremo”.

El juicio continuará este jueves con los informes finales de las partes.


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