Economía

Alfonso González: “Mamé el oficio de camionero desde pequeño”

En las vísperas de San Cristóbal hablamos con un joven transportista que ha tomado el testigo de su padre en la dirección de una empresa en la que trabajan nueve personas

Carlos Moreno | Viernes, 9 de Julio del 2021
Los dos eslabones de la empresa posan junto a uno de sus camiones Los dos eslabones de la empresa posan junto a uno de sus camiones

Llega San Cristóbal y los  transportistas de Tomelloso van a honrar a su patrón con distintos actos y celebraciones. El sector cuenta con mucho peso en la ciudad y La Voz de Tomelloso ha hablado con Alfonso López Cobo, joven profesional que ha tomado el relevo de  su padre al frente de Logística de Cisternas Alfonso González. Con él hemos hablado de las peculiaridades del oficio, la situación del sector o de las dificultades que han generado los duros tiempos de la pandemia . Había madera de gran portero en Alfonso González, pero las lesiones le obligaron a cambiar, antes de tiempo, los bártulos de guardameta por los de camionero. Igual de bien que hizo lo primero hace ahora lo segundo, siempre con esa ilusión y entrega imprescindibles para llevar a buen puerto cualquier proyecto.

-Lleva siete años ya en la empresa de transporte que fundara su padre, ¿está contento de cómo le han ido las cosas?

-Empecé por el 2013 y la verdad es que estos años han pasado rápido. Este mundillo lo conocía mucho porque he mamado desde pequeño el oficio de mi padre y también por tres tíos míos que también son camioneros. Yo soy la segunda generación porque antes mis abuelos no  se dedicaron a esto.  En todos estos años he podido conocer mejor los entresijos del oficio, aunque todavía me falta mucho por aprender. El que se piensa que lo sabe todo, en este o cualquier otro oficio, se está equivocando.

-Los  duros tiempos del Covid han afectado de lleno a los transportista, ¿cómo los ha vivido usted?

-La verdad es que ha sido muy duro. Cuando empezó la pandemia había mucha demanda para abastecer a los mercados, sin embargo nosotros nos encontramos con los restaurantes  y muchas gasolineras cerradas y fue complicado. Y  a esto le unes el miedo que daba ver las carreteras vacías. Nosotros llevamos cisternas y servimos al sector agroalimentario y tuvimos semanas con picos de trabajo muy altos y otras en las que apenas tuvimos actividad.

-¿Cómo se encuentra el sector del transporte en estos momentos?

-Hay varios problemas que nos preocupan. La subida de los carburantes nos afecta mucho y hay mucha incertidumbre por un tema de legislación. Hasta ahora se nos permitían cuarenta toneladas de peso bruto, entre carga y el peso del vehículo y ahora van a pasar la cifra a 44 toneladas para equipararla a la que tienen en Francia y en otros países. Sin embargo, el parque de vehículos de nuestro país no está preparado para afrontar esa diferencia de carga. Muchos vehículos no tienen ni la potencia ni el motor suficiente para afrontar este cambio. Lo peor es que no se deciden a llevarlo a cabo y, claro, esto genera incertidumbre. Tampoco podemos olvidar el tema de las euroviñetas, o pago por el uso de las carreteras, que también se podría llevar a cabo, o la deslocalización de algunas empresas que buscan mejores condiciones fiscales en otros países. Los márgenes son pequeños y estos problemas pueden complicar las cosas.

-¿Cuántas personas trabajan en su empresa?

-Actualmente tenemos cinco empleados, luego estamos mi padre y yo con camiones todavía, también contamos con un autónomo y mi hermana que nos echa una mano en el tema de administración. Somos nueve personas en total.

-En el sector conviven empresas de pequeño tamaño, como la de usted, con otras de gran tamaño, ¿cuesta competir ante los grandes?

-Nosotros damos el servicio que podemos dar. Nosotros tenemos nuestros clientes fijos y luego hay una parte importante de trabajo en la que colaboramos con empresas de mayor tamaño que, por circunstancias de la demanda, tienen que echar mano de nosotros para atender a sus clientes. En cierto modo, empresas pequeñas y empresas grandes nos complementamos.

-Siempre se ha dicho que el oficio de camionero es duro, ¿Lo ve usted así?

-Sin duda el trabajo es sacrificado, de hecho ahora es difícil encontrar conductores, profesionales de los que había antes, no lo hay. Por fortuna nosotros contamos con unos grandes profesionales que actúan como si el vehículo fuera propio y estamos muy contentos con nuestra gente. No todo el mundo está dispuesto a pasar varias semanas fuera de casa y se acaban decantando por un trabajo más cómodo aunque esté menos remunerado. Tenemos conductores que salen a Francia, Portugal, Italia y en menor medida a Bélgica. A pesar de su dureza, yo disfruto el oficio, porque tiene su sacrificio, pero también es gratificante tratar de sacar adelante tu propia empresa.

 -¿Suele implicarse en la celebración de San Cristóbal?

-Lo viví mucho desde pequeño acompañando a mi padre: la misa, la procesión…Sin embargo, ahora me muestro algo más despegado, aunque estamos en la asociación. Cualquier momento que puedo descansar, lo aprovecho para desconectar un poco de los camiones y hacer otras cosas. Pero es bonito que la gente lo celebre y disfrute.


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