Cuevas

En la cueva de Lorenzo Donoso e Isabel Muñoz, una joya de finales del XIX

Carlos Moreno | Sábado, 11 de Mayo del 2024
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En el 104 de la calle Nueva de Tomelloso encontramos la cueva de Lorenzo Donoso y su tía Isabel Muñoz, una joya del XIX que ha ido sufriendo visibles reformas pero que conserva esa autenticidad de las primeras cuevas que se construyeron en la ciudad. Anselmo Muñoz fue el primer vinatero en esta cueva y Lorenzo guarda en el cofre de su memoria como su abuelo hacía vino y probaba esos vasillos de mosto recién hecho que le sabían a gloria o pasárselo en grande en tardes de verano escondiéndose en los huecos de las tinajas. 

A la cueva se accede por la casa de Lorenzo, lindera con la de su tía, con una entrada que fue modificada. Antes de llegar a la cueva, nos encontramos el jaraíz que Lorenzo, aparejador de profesión y no hace mucho concejal del Ayuntamiento, está remodelando para montar una pequeña bodega. Ese jaraíz contiene una prensa de campana que, según nos cuenta Lorenzo, ha tenido más de un potencial comprador ofreciéndole un buen dinero, “pero decidí quedármela yo”. Lorenzo recuerda también la ubicación de la tolva y la destrozadora en un jaraíz  que se comunica con la cueva por una estrecha contramina.

Continuamos bajando y llegamos a la cueva que alberga seis tinajas de cemento de unas 430 arrobas cada una y que, según explica nuestro experto José María Díaz, que nos acompaña, fueron de las primeras que se hicieron. La cueva, construida en torno al 1890, tuvo también tinajas de barro de pequeño tamaño. “A las de cemento todavía no les pasaban todavía la regla, solo la llana”. El empotre de madera es otro síntoma de la antigüedad de una cueva que está horadada por tres lumbreras, dos en el jaraíz y otra en la cueva con un desgarre muy estrecho. El techo aparece en la tosca y mezcla sus colores terrosos con el humo negro que desprendieron las lumbres hechas para combatir el tufo.

Al final, José María cuenta la bonita historia de ese bonito sonido que emitían las prensas de campana. “Tanto es así, que como una de sus partes se denominaba guitarra, la gente solía decir que bien suena la guitarra de Fulano o Mengano. Y es que verdaderamente era un sonido muy agradable”. Como lo ha sido también la visita a esta cueva de Lorenzo e Isabel que nos ha encantado.  


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