Hay una extensa colección de buenos propósitos para el año que empieza. Algunos de ellos se asocian a enderezar maltrechas economías. “Espero administrarme mejor que el año pasado"; otros pasan por una vida más organizada que equilibre mejor los ámbitos del trabajo, familia y ocio para espantar el temible estrés; hay quienes se autoimponen leer mucho más, mientras que otros trazan un calendario de viajes que este año toca hacer sí o sí, mientras que hay quienes esperan poder ordenar, por fin, ese trastero al que da miedo pasar o esa habitación con montañas de carpetas y papeles que crece sin parar, sin olvidar esa visita o llamada a algún amigo o ser querido, la puesta en marcha de un coche o moto largamente aparcados o celebrar a lo grande ese aniversario que trae el nuevo año
Buenos deseos que son minoritarios si los comparamos con los del culto al cuerpo. Son inmensa mayoría los que van a disciplinarse para perder peso, ganar musculatura y espantar de un plumazo ese amenazante parámetro que nos pone encima de la mesa nuestro médico de cabecera o los que buscan eliminar esos michelines que, de forma repentina y alarmante, crecieron estas Navidades después de tanta comida copiosa o ese plato de dulces al que no nos pudimos resistir.
Y en este panorama, los gimnasios vienen a ser los salvadores, esa galera donde vamos a pagar tanto exceso o donde esperamos alcanzar ese cuerpo y sensaciones que nos permitan estar más a gusto con nosotros mismos. Cierto es que tambien nos dejamos llevar por esa presión de anatomías perfectas o casi que aparecen en los medios de comunicación y redes que también nos animan a ir al gimnasio.
En Tomelloso son cada vez más numerosos, sofisticados y de mayor tamaño. La oferta de servicios puede variar, pero casi todos cuentan con un aparataje de la mejor tecnología que nos ofrece datos de frecuencia cardiaca, velocidad, resistencia o consumo de calorías, regentados por profesionales que diseñan entrenamientos a la carta según persona y circunstancias. Unas instalaciones acogedoras que hasta nos permiten ver la televisión mientras hacemos kilómetros en la cinta o nos machacamos a repeticiones para ser más fuertes y fibrosos.
En fin, no es mala noticia que los gimnasios sean uno de los negocios que más proliferan en ésta y otras muchas ciudades, sin olvidar que el deporte debe ser ante todo bienestar, esfuerzo gradual, objetivos realistas y salud. Y creo que no está de más cerrar este artículo hablando de dos grandes tomelloseros pioneros en este campo: Felipe Cañamón y Antonio Serna que, seguro, celebrarían con una sonrisa este espectacular boom de los gimnasios y que la revolución del fitness ha llegado para quedarse.
{{comentario.contenido}}
Eliminar Comentario
"{{comentariohijo.contenido}}"
Eliminar Comentario
Miércoles, 25 de Febrero del 2026
Miércoles, 11 de Febrero del 2026
Miércoles, 25 de Febrero del 2026
Miércoles, 25 de Febrero del 2026
Miércoles, 25 de Febrero del 2026