La Voz en reflexión

Misericordia

Francisco Navarro | Miércoles, 28 de Enero del 2026
{{Imagen.Descripcion}}

El pasado sábado fue el día del periodista. Se celebra el 24 de enero, fecha en la que los cristianos conmemoran a San Francisco de Sales —patrón de escritores y periodistas a la sazón—. Recomendaba el Doctor de la Iglesia “ten paciencia con las cosas, pero sobre todo contigo mismo”. Una máxima necesaria en este mundo de la información, especialmente en los abruptos tiempos que corren, llenos de obstáculos en el camino de los plumillas. Este oficio nuestro necesita esfuerzo, sacrificio, perseverancia… y una personalidad de hierro para no dejarse doblegar

Como fue un comunicador nato, no en vano utilizaba folletos manuscritos para difundir la fe, el santo sabía diferenciar perfectamente la locución adverbial “sobre todo” del abrigo hasta los pies que se pone encima de la ropa, el “sobretodo” que tanto se propaga en estos tiempos.

Celebramos el día del periodista como hacemos habitualmente, trabajando, intentando como el santo saboyano, informar en base al respeto y a la claridad. Teníamos una intensa agenda ese sábado, deporte, ballet en el Marcelo Grande y un acto (el último antes de la clausura) del 450 Aniversario de la parroquia de la Asunción, antes, a las cinco de la tarde.

Un sacerdote de Valdepeñas, párroco del Cristo de la Misericordia a la sazón, que ha alcanzado mucha notoriedad en las redes sociales, en Tik Tok sobre todo, con sus homilías y sermones, iba a pronunciar la conferencia «De una iglesia de mantenimiento a una iglesia misionera». Con la intención de poder acceder al ponente y que este me hiciese unas declaraciones previas a su charla —lo que se conoce como “canutazo” en el argot periodístico— me acerqué un poco antes a la casa de la Asunción. Aunque tenía intención de escucharla entera, quería estar preparado por si tenía que abandonar el acto para poder llegar en hora al Marcelo Grande.

Le pregunté al cura —grabadora en mano— por el contenido de la charla, por su popularidad y, por último, le hice notar a modo de cuestión, y para que se luciese, todo hay que decirlo, que tenía “locos a sus seguidores” dado que no sabían donde ubicarlo, si en el lado más conservador o en el más social de la iglesia. Uno, que es perro y también viejo, prácticamente sabía de antemano la respuesta que el clérigo iba a dar (no es posible otra), que él es de Cristo y no de otra cosa.

Escuché la charla, tomé mis notas y escribí la crónica —a eso es a lo que había ido— que, por cierto, me costó casi toda la mañana del domingo. Misericordia fue la palabra que más se repitió, no solo es el nombre de la parroquia, también es la seña de identidad de esa comunidad y “nuestra forma de vivir la fe”. El sacerdote habló de evangelización, de fraternidad, de acogimiento, de unción, de encuentro de misión…  

La misericordia es, seguro que lo saben nuestros lectores, además de una novela de Galdós, el atributo principal de Dios que perdona el pecado y alivia el sufrimiento y llama a los creyentes a practicar la compasión, la paciencia y el perdón. Algo —misericordia—  que, sorprendido, no encontré en el vídeo que un amigo me hizo llegar a través de WhatsApp con la homilía del domingo del presbítero señalado. Comenzaba banalizando este medio y esta ciudad “es un periódico de Tomelloso que no creo yo que llegue muy lejos”. Para señalar que el periodista (“que me pilló, así como de pistola porque nunca doy entrevistas”) le hizo “una pregunta con mu mala uva”. Parece ser que, a juicio del párroco, la pregunta de este plumilla, la de su ubicación digamos ideológica, “pretende dividir a los cristianos” y colocarnos a todos “en izquierdas o derechas”.

¡Vaya juicios de valor con tan poca piedad! Santiago, ese apóstol de “izquierdas” y tonante, hijo del trueno, defiende en su carta que “la misericordia triunfa sobre el juicio". Tomelloso es una ciudad respetable y respetada y La Voz, gracias a la tecnología que le ha dado notoriedad al clérigo, llega a cualquier parte del mundo donde haya una conexión a internet. Y poco conoce el sacerdote a este plumilla si cree que le va a hacer una pregunta para dividir a los cristianos. Te la hice, padre —ahora sí me dirijo a ti— para que dejases claro eso que predicabas el domingo, que eres, por encima de todo, de Cristo. Pero para que lo pudieses afirmar así de rotundo, era necesaria una pregunta previa.

Otra de las sentencias de San Francisco de Sales (como buen comunicador las tenía a tutiplén) es clara: “si os halláis precisado a oponeros al dictamen de otro, hacedlo”. Claramente me opongo a esos juicios injustos (y sin haber leído la crónica de acto). Aunque, por cerrar este artículo en positivo, me alegra haber ayudado a componer una homilía para ser pronunciada en el “púlpito” más mediático.

132 usuarios han visto esta noticia
Comentarios

Debe Iniciar Sesión para comentar

{{userSocial.nombreUsuario}}
{{comentario.usuario.nombreUsuario}} - {{comentario.fechaAmigable}}

{{comentario.contenido}}

Eliminar Comentario

{{comentariohijo.usuario.nombreUsuario}} - {{comentariohijo.fechaAmigable}}

"{{comentariohijo.contenido}}"

Eliminar Comentario

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter
  • {{obligatorio}}