La Atenas de La Mancha tiene relevo; las nuevas
generaciones de creadores tomelloseros empujan con fuerza. Este viernes Alejandro
Martínez (Tomelloso 2011) , un novelista insultantemente joven,
presenta su primer libro, “Lo que callamos”. Un thriller “sobre todo lo que silenciamos
en nuestro día a día”, señala este escritor que apenas frisa los 14 años. Quiere
vivir de la pluma y lo dice sin rodeos, con convicción, «quiero ser
periodista y escritor».
Con alguna sorpresa, nos adelanta, este viernes a las 7 de
la tarde va a presentar “Lo que callamos” en la Biblioteca Francisco García
Pavón.
—Presentas tu primera novela este viernes. ¿Cómo estás?
¿Hay nervios?
—Un poco nervioso por lo que pueda suceder, pero contento
por la oportunidad y por lo que representa.
—Empecemos por el título. ¿Qué es Lo que callamos?
—Es una novela negra, un thriller que va más allá. Habla de
los secretos, de las cosas que se ocultan, de las que no se dicen, pero que
también son importantes.
—¿Cuándo empieza tu afición a la escritura?
—Llevo escribiendo desde los 9 o 10 años. Y la verdad es que
cada vez aprendo más cosas.
—Se suele decir que para escribir hay que leer mucho.
¿Eres buen lector?
—No tanto como debería, pero leo bastantes libros de vez en
cuando.
—¿Algún autor que te haya marcado?
—Francisco García Pavón me gusta bastante. Es de aquí de
Tomelloso y, como me gusta lo policial y los detectives, me interesa mucho.
—¿Qué te dicen en casa de esta vocación tan temprana?
—Que es muy buena, que podría haberme aficionado a cosas
peores y que he hecho bien en elegir esto. Que me va a traer muchas puertas en
el futuro y que siga haciendo lo que me gusta, que al final es lo importante.
—La novela negra no suele ser el género de iniciación
habitual. ¿Por qué ese camino?
—Porque me gustan los libros que enganchan, que no te
aburren, que te hacen seguir leyendo.
—Tengo entendido que el libro transcurre en Tomelloso…
—Empieza en la Posada de los Portales. La historia se
va desarrollando entre la biblioteca, el Museo Antonio López Torres,
el campo de fútbol Paco Gálvez y distintas calles del pueblo. La
intención es dar más cercanía. Como soy de aquí y me siento muy orgulloso de
ser de Tomelloso, quería que la historia pasara aquí, en un presente
ficticio, pero reconocible.
—¿No temes que te tachen de localista?
—Me pueden tachar de lo que quieran. Al final García Pavón
escribía lo que quería y donde quería. Y si quieren hacerlo en otro sitio, pues
que lo hagan ellos.
—Estás en la ESO. ¿Tienes claro hacia dónde quieres
encaminarte?
—Sí. Seguramente estudiaré para ser periodista y escritor,
y estar siempre escribiendo libros y demás.
—¿Y tus amigos? ¿Cómo se toman que publiques una novela?
—Les da un poco igual, pero sé que les gusta bastante que
triunfe.
—¿Te ha costado llegar al final del libro?
—Sí. Hubo momentos en los que pensé dejarlo por fallos o por
diferentes circunstancias, pero al final me ha traído buenos ratos y buenos
momentos, y he seguido adelante.
—¿Cómo es tu forma de trabajar? ¿Te organizas mucho?
—Me apuntaba cosas en papel, usaba Word en el ordenador y
también me ayudaba de la inteligencia artificial, por si se me olvidaba algún
detalle.
—¿Qué se va a encontrar el lector cuando abra Lo que
callamos?
—No va a encontrar un libro perfecto, pero sí una historia
que le va a enganchar, que le va a gustar y que, si le da una oportunidad, creo
que no le va a defraudar.
—Hablas de silencios que nos acompañan. ¿A qué te
refieres exactamente?
—Por ejemplo, el libro trata el bullying y otras
cosas que se van callando. Cosas que no se dicen por miedo o por vergüenza y
que al final acaban siendo muy importantes.
—¿La literatura sirve también para denunciar?
—Sí, sirve para dar visibilidad. Para que cualquiera que lo
esté sufriendo lo diga.
—¿Recuerdas lo primero que escribiste?
—Empecé escribiendo artículos sobre fútbol, partidos del
Madrid, alguna Champions. Luego escribí alguna noticia de lo que pasaba en el
pueblo, alguna historia… y al final acabé haciendo una novela.
—¿Dónde se puede conseguir el libro?
—En Amazon, a un precio bastante barato.
—¿Te gustaría verlo en las librerías de Tomelloso?
—Ojalá. Esperemos que pueda suceder.
—Y después de este debut, ¿qué? ¿Esto acaba aquí?
—No. Ya estoy escribiendo —o al menos preparando— otra
novela. Todavía está muy verde, pero tengo ideas y quiero seguir.
—O sea, que no ha sido algo puntual.
—No. Quiero seguir escribiendo y mejorar con cada libro.
—Para terminar, muchos adultos piensan que los
adolescentes solo escriben y leen cuentos infantiles. ¿Qué les dirías?
—Que hay niños que son maduros y adultos que no lo son
tanto. La edad no importa en absoluto y, si lo quieres, lo puedes
conseguir.
Alejandro Martínez responde al periodista con pocas palabras, pero muy certeras. Sin divagar, con la calma de quien sabe lo que quiere decir. Lo que callamos empieza ahora su andadura, pero su autor ya piensa en la siguiente historia. En Tomelloso hay relevo. Y, esta vez, viene con la pluma bien afilada.
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