Opinión

Los años que vivimos peligrosamente…viajando en tren (religiosidad política)

Fermín Gassol Peco | Lunes, 2 de Febrero del 2026
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 Ahora resulta que las vías de alta velocidad por las que hemos estando circulando a diario, no se encuentran en unas condiciones idóneas para soportar velocidades superiores a los doscientos kilómetros por hora. Es decir que hemos estado años viviendo peligrosamente…viajando en tren.
Una encuesta publicada hace unos días con una población referenciada de casi dos personas mil residentes en España sacaba la conclusión de que cuatro de cada diez españoles creen que los trenes de alta velocidad son poco, o nada seguros.
La encuesta realizada analiza los distintos niveles de seguridad, cinco, que ofrecen los distintos medios de transporte, desde el avión al patinete eléctrico, pasando por barcos, motos, bicicletas, autobuses, trenes de alta velocidad, convencionales y coches. Y pormenoriza estos cinco niveles por las tendencias políticas de las personas encuestadas, extremo que me ha sorprendido.
La encuesta deja de manifiesto la existencia de acuerdo en algunos términos: el medio más seguro es el avión y el menos seguro…el patinete eléctrico con gran diferencia sobre las motos y bicicletas.  En todos los medios de transporte existe cierta homogeneidad…excepto en los referentes a los trenes de alta velocidad. Y es aquí donde la politización asoma las orejas y cobra un protagonismo de una manera que bien puede considerarse irracional.
Entre los votantes de los partidos considerados de izquierdas, la alta velocidad es muy o bastante segura. Así lo afirman tres de cada cuatro encuestados. Sin embargo, esta misma percepción se queda en menos de la mitad cuando quienes opinan dicen votar a los partidos considerados de derechas. Estos últimos miran a la alta velocidad como un medio de transporte poco o nada seguro, opinión que en el caso de los votantes de izquierda lo consideran solamente uno de cada cuatro.
No me extiendo en dar más datos de la encuesta porque no es el propósito de estas líneas. Pero una pregunta resulta inevitable: Si el accidente se hubiera producido en otro medio colectivo de transporte…¿también se habría visto afectado en la opinión de los votantes, dejando a la alta velocidad como un medio muy o bastante seguro para todos? Ya les adelanto que sí. Que, ante las consecuencias de cualquier hecho, la verticalidad del raciocinio y análisis, origen del saber, se sigue viendo enturbiada por la inercia de las afecciones políticas. O sea…por la insufrible y alienante “religiosidad política”.  

Ahí lo dejo.

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