La Voz en reflexión

Política y nueva comunicación

Carlos Moreno | Miércoles, 4 de Febrero del 2026
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Estos enredados tiempos de internet y vorágine en las redes sociales, época de objetivos cortoplacistas en los que se persigue  alcanzar visibilidad a toda costa y vender de la  manera más eficaz productos y, sobre todo, marcas, logros, posiciones, ideas o posturas han desembocado en nuevas fórmulas de comunicación por parte de los responsables públicos que no son las más saludables.

Quizá lo que mejor define a la democracia es que un sistema de contrapesos, no ya solo entre los tres grandes brazos que sostienen el armazón del Estado: el ejecutivo, el legislativo y el judicial, sino también con el tejido social en su conjunto y otro contrapoder de capital importancia en una sociedad libre y plural: el de los medios de comunicación.

La prensa históricamente ha jugado un papel esencial en la consolidación de las democracias y es evidente que la calidad democrática de un país se mide también por la calidad de su prensa.

Pero ahora a los periodistas le han salido competidores desde la propia política. Ahí están las modas de los vídeos que nos llegan desde todos los escalones del poder, políticos que graban a políticos, notas de prensa que se publican al terminar una rueda de prensa o ¡incluso antes! y que periodistas poco rigurosos recogen sin tratar. Asistimos también al triste espectáculo de altos cargos que entran al trapo de esa jauría, a veces incontrolada, de las redes y de esa proliferación de medios que ofrecen información unidireccional y sesgada al servicio de una determinada corriente política. 

Los medios tienen que actuar como filtro y tienen que preguntar, contrastar, editar…Pero hoy día muchos políticos eliminan al intermediario y lanzan su mensaje directamente desde su móvil. La política adopta la lógica del influencer: mensaje directo, emocional, sin repregunta. Los políticos han pasado de ser una fuente a producir contenido. En esta tesitura cabe preguntarse: ¿Estamos informándonos o consumiendo propaganda disfrazada de noticia?

Es evidente que se va diluyendo la frontera entre información y propaganda, y el ciudadano medio no siempre sabe distinguirla. Los altavoces van arrinconando el periodismo. Los mensajes políticos se adaptan a TikTok, Instagran o X y la consecuencia es clara: la política se vuelve espectáculo y pierde profundidad. El periodismo independiente hace muchísima falta. 



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