“Haciéndonos
familia, percibiremos que no estamos solos y que pertenecemos a alguien que nos
ama, con el itinerario de la cercanía y del acompañamiento, máxime cuando la
ley de la selva está sustituyendo al estado de derecho por todos los rincones
del planeta”.
La situación no es fácil, tampoco nunca lo ha sido, lo
importante radica en saber reconducirse y en reorientarse para reconstruir
nuestros propios andares vivenciales, con el estímulo de la esperanza, fruto
del ejercicio continuo, situado en un buen hacer y en un mejor obrar cada
amanecer. Indudablemente, somos seres de acción y reacción, en busca de un
horizonte que nos cristalice humanamente. Para ello, es necesario decir sí a la
vida, sí al amor, sí a los demás, sí a la educación, sí al deporte, sí al trabajo
de cada día, con sus nuevas oportunidades, para una vida sana y saludable, que
nos aleje de cualquier espiral de destrucción. Pensemos en esa juventud, que no
estudia ni trabaja, entran en esa falta de perspectiva y, la primera oferta,
son las dependencias al vicio y al vacío.
En consecuencia, hoy más que nunca, se precisa trabajar en
la prevención de este tipo de desajustes, con una mirada integradora, uniendo
vínculos y esfuerzos en favor de una existencia más fraterna, que es como se
levanta el ánimo, tras las caídas. Saciar el hambre de verdad, en un mundo de
falsedades, para dar sentido a nuestros pasos es algo trascendente; porque sin
fundamento veraz, ni significados auténticos, se puede caer en la maligna
ociosidad e incluso se puede fenecer. Haciéndonos
familia, percibiremos que no estamos solos y que pertenecemos a alguien que nos
ama, con el itinerario de la cercanía y del acompañamiento, máxime cuando la
ley de la selva está sustituyendo al estado de derecho por todos los rincones
del planeta.
Ciertamente, hemos de reconocer que, ante la multiplicación
de conflictos, se globaliza la tensión mundana y se desvanece la confianza en
las instituciones, así como en las normas internacionales, lo que agrandan los
abusos más crueles y la denegación de ayuda humanitaria vital. Acostumbrarse a
este tipo de atmósferas, es como morir en vida. Necesitamos, por consiguiente,
estimular la protección para ganar serenidad en nuestra peregrinación por la
tierra. Tenemos que salir de estos absurdos quebrantamientos a la convivencia.
Tales violaciones sientan precedentes peligrosos, fomentan la impunidad y
erosionan la fidelidad entre las naciones. Desde luego, no puede haber una
concordia sostenible o justa, sin rendición de cuentas.
Al mismo tiempo, téngase presente la imposibilidad de ir
por la vida sin confiar en nadie; es como estar preso de uno mismo en la peor
de las celdas. Hay que hacer comunión y unión entre culturas y cultos. De ahí,
la importancia de ser gentes de palabra y de verdad, de conciencia crítica y de
pasos firmes, coherentes y decididos. Sin embargo, cuando el endiosamiento y la
soberbia gobiernan nuestros propios interiores, se destruyen todas las virtudes
y el panorama no puede ser más desastroso, hasta el extremo de que el
comportamiento del justo molesta, porque los poderosos y los perversos lo
sienten como una reprobación. Todos estos aluviones de pesares y desconciertos,
exigen una coordinación global más profunda y una acción colectiva decisiva.
El progreso sostenido dependerá de reconstruir la confianza
entre nosotros, de fortalecer la previsibilidad y de renovar el compromiso con
un sistema multilateral de espacio abierto, basado en normas. Sea como fuere, y
en medio de las tempestades de la vida, esto hará reducir los riesgos
sistémicos y fomentar una economía mundial más estable y equitativa. La
diversidad no es algo que deba asustarnos, es algo hermoso de lo que debemos
estar satisfechos. Lo sustancial es aprender a liderar, conversación a conversación,
porque la paz no se puede construir únicamente a través de la geopolítica.
Precisamos un autoexamen, además. De este modo, gozaremos de una quietud más
inclusiva, más humana y que sean los jóvenes quienes la construyan.
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Miércoles, 4 de Febrero del 2026
Jueves, 5 de Febrero del 2026
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