Capítulo V.- Donde se recogen las declaraciones de los empleados del cine.
Cuando llegaron a la comisaría, sobre las doce y cuarto, ya estaban esperando el administrador del cine, la encargada del bar y un taquillero.
-Que pase el administrador, aunque este creo que poco nos va a aclarar.
El administrador, Carlos Cuellar Segovia, sesenta y dos años, madrileño, treinta y tantos en el oficio en el que comenzó de acomodador, pasando por taquillero y operador, efectivamente no pudo aportar información alguna. Al cerrar las taquillas y cuadrar cuentas con los taquilleros, sobre las diez y media, marchó sin que nadie le hubiera comunicado ningún incidente.
Tampoco sirvió de nada la declaración de la encargada del bar de la entrada en el que vendían refrescos y palomitas. No advirtió nada raro, salvo que le pidieron un vaso de agua para una señora que se había mareado. No llamó su atención ninguno de los asistentes a las sesiones de esa tarde-noche. Acababa de enterarse de lo sucedido.
El taquillero era Jonás Joaquín Anuncio, veintidós años, español, de ascendencia uruguaya, llevaba año y medio en la empresa.
- ¿Despachaba usted localidades para la sesión de la tarde de la película que se exhibía en la sala 3, ayer?
-Sí señor, pero como está informatizado también podía despacharlas mi compañera de taquilla y yo podía despachar las de las otras salas.
- ¿Cuántas salas hay?
- Cuatro.
- ¿Recuerda haber despachado entrada a este señor?, le preguntó Cervera mostrándole una foto ampliada del finado.
-Son tantos los asistentes que solicitan entradas que, la verdad, salvo que surja algún incidente, no solemos fijarnos.
-Pero ¿recuerda a éste o no?
-El caso es que me quiere sonar.
-Fíjese bien.
-No estoy seguro, recuerdo a un señor que se le daba un aire, pero con gafas oscuras y sombrero…, creo que no es el mismo.
- ¿Con traje gris marengo y camisa blanca, pelo canoso y entradas?
-Entonces, no señor, el que yo digo llevaba un traje claro, gafas tipo Ray Ban, y sombrero blanco. No, no es.
- ¿Recuerda algún asistente que tuviera aspecto sospechoso, vamos, pinta rara?
- Ya le digo que salvo incidencia no reparamos en el aspecto de los espectadores.
- ¿Sabe cuántas personas sacaron entrada para esa sala?
- Quien puede saberlo es el administrador.
- ¿Sacando entrada para una sala, puede un espectador entrar en otra distinta?
- Pudiera ser.
- O sea que cualquiera de los que estuvieron en el cine a partir de las seis menos algo pudo ser el carnicero. ¡Pues estamos apañaos!, advirtió Ramiro.
-Una última pregunta, aunque me supongo la respuesta. ¿Se puede entrar en el cine con objetos metálicos, armas o similares?
-No hay detector de metales así es que, en principio, sí sería posible.
- ¡Pues seguimos con facilidades!, exclamó Ramiro.
- Está bien, puede marcharse.
No creo que la taquillera que falta nos aporte mucha más información, pero a ver cuándo viene. Mientras, te podías acercar al hotel en que estuvo hospedado el muerto a ver que te pueden decir.
-Al contao, jefe.
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Domingo, 19 de Abril del 2026
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