El humor siempre ha sido un antídoto que nos ha servido como refugio y acto de superación a lo largo de la historia. Los primeros chistes datan de la época de Mesopotamia, Egipto y más tarde surgen en Grecia.
En la parte cómica predominaban las situaciones grotescas y exageradas como ya se vislumbraba en situaciones carnavalescas donde se invertían los roles. Así queda reflejado en el Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita.
Este mes de febrero el mundo del espectáculo amaneció de luto por la pérdida de una figura tan relevante como fue Fernando Esteso. Nacido en 1945, Zaragoza, en el seno de una familia de actores itinerantes que actuaban en el circo y el teatro. Con tan solo seis años ya comenzó a interpretar a personajes y bailar jotas.
Tenemos mucho que agradecer a su persona y estos talentos naturales que puso durante casi toda su vida al servicio de los españoles, especialmente en la época de transición. No olvidemos que la risa en ese período era realmente necesaria, necesitábamos esos representantes en una sociedad un poco turbulenta.
A través de la risa aprendimos a reconocernos y querernos más. Y por supuesto, saber sacar los rasgos más positivos del español promedio, como eran la bondad y la ternura.
¿Quién no se ha muerto de risa con la canción de La Ramona o las películas tan divertidas como fueron Los Bingueros?
Todo pasa rápido y muchas veces estos personajes tienden a desaparecer con el paso del tiempo como si su papel en la sociedad de blanco y negro no hubiera tenido repercusión. ¡Qué pronto se nos olvidan los personajes humorísticos!, parece como si no tuvieran la misma importancia que otros intelectuales o escritores relevantes. Y sí, desde luego que el cine en blanco y negro y posteriormente en color tuvo un calado muy profundo en lo que conforma la personalidad y el carácter español.
La transición no se forjó únicamente en las urnas, también tuvo una parte más imaginaria y creativa en el reinventar personajes exagerados y torpes con quienes la mayor parte de la sociedad se sentía totalmente identificada. Sus personajes eran los típicos con el mono azul, sentados en la barra del bar, etc.
Algunos coetáneos de su época fueron Andrés Pajares, su pareja artística por excelencia, de las más icónicas. Junto con otros actores como Alfredo Landa, José Sacristán y Antonio Ozores, con su verborrea lingüística al estilo del humor más absurdo.
Dentro del elenco de actrices del humor destacaron Lina Morgan y Gracita Morales. Lina Morgan supuso un hito ineludible por representar a la clase trabajadora a través de la risa. Y Gracita Morales, con su voz tan peculiar, gestos y ternura al servicio del humor más humano.
Las clases trabajadoras comenzaban a resurgir, era una época incipiente, con muchas incertidumbres y grandes cambios que se estaban produciendo. Fue la etapa del destape, se estaba pasando de una dictadura a una democracia que no dejaba de ser una montaña rusa.
La sociedad española era muy gris y el humor en aquellos años supuso una válvula de escape ante tanta incertidumbre. Era un escudo y al mismo tiempo un bálsamo para nuestra sociedad. La gente se refugiaba en la risa, apenas existían dos canales en televisión y la gran pantalla se convirtió en el pequeño teatro que nos hacía divertirnos y reírnos de nosotros mismos.
Muchos de los personajes que aparecían en la gran pantalla representaban al promedio de los españoles y de alguna manera nos hacían reflexionar. En estos momentos me vienen a la memoria personajes entrañables, risueños, divertidos pero de quienes se podía desprender una gran lección, como fue el caso de Paco Martínez Soria.
Fernando Esteso, por otra parte, encarnaba personajes también entrañables, juerguistas, mujeriegos, un poco sinvergüenzas a veces, siempre dotados de un sentido del humor capaz de provocar una risa contagiosa.
Su humor no era fino ni tampoco intelectual como otros cómicos, Gila. Por el contrario, sus personajes eran más bien torpes pero destilaban ternura y llegaron a conectar con el espectador de barrio y de pueblo.
Antes de convertirse en un fenómeno cinematográfico. Esteso practicó el lenguaje corporal, los silencios y las pausas a través del ritmo del gag. Además practicó el teatro de revista y el music-hall que le aportaron muchas tablas en su carrera profesional.
Lamentablemente su trayectoria, tanto artística como personal se vio empañada de altibajos. En una entrevista contaba que incluso llegó a pasar hambre y no los contrataban tan fácilmente. Sus años de máximo esplendor fueron los incipientes años 70 y los 80. Con el paso del tiempo y las nuevas generaciones su humor se vio más desplazado.
Se podría decir que le debemos mucho a este cómico y deberíamos rendirle un pequeño homenaje, especialmente por lo que representó en una época determinada.
Gracias de corazón, Fernando Esteso, por habernos enseñado a reír y disfrutar durante una época tan gris y deprimente.
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Sábado, 7 de Febrero del 2026