Opinión

Mi carta de amor

Montserrat Jiménez García | Sábado, 14 de Febrero del 2026
{{Imagen.Descripcion}}

En un día en el que celebramos el amor… ¿pero qué amor?

No concibo otro amor que no sea el de uno mismo: quererse más que a nadie. Si eres capaz de eso, eres capaz de querer todo y a todos los que te rodean.

Y hoy, que de nuevo estoy pasando por la experiencia de vivir un cáncer, me encantaría explicarles esa vivencia a través de mis ojos y de mi corazón, para que entendáis lo importante que es quererse.

No es por egoísmo, sino por amor propio.


Vivir un cáncer puede convertirse, sin que nadie lo elija, en una experiencia que desnuda la vida hasta lo esencial, rompiendo las inercias con las que solemos vivir: el automatismo, las prisas, el control…

De pronto, el tiempo deja de ser una carrera y se convierte en un espacio consciente.

Estoy en ese punto en el que el cáncer deja de ser un enemigo a combatir y lo reconozco como un mensajero; no como un castigo, sino como una interrupción que me obliga a escuchar mi cuerpo y a sentir de nuevo mis emociones.

Te pide descanso, tranquilidad y calma. Escucharlo es el primer acto de conciencia.

Esto no significa negar el miedo, la rabia o la tristeza.

Al contrario, implica que estén ahí sin ser juzgados ni reprimidos. La conciencia crece cuando uno se da permiso para sentirlo todo, sin identificarse completamente con ello: no soy miedo, pero tengo que reconocer que el miedo vive en mí.

La idea del “más adelante lo hago” se vuelve frágil y el presente toma un valor radical.

Un día sin dolor, una caricia, una respiración tranquila, un momento de calma dejan de ser detalles y se transforman, para mí, en experiencias sagradas.

Cuando se deja de dar la vida por sentada, empieza a vivirse como un acto deliberado.
¿Quién soy más allá de mis roles, mis logros y mis obligaciones?

He descubierto que cuando mi cuerpo se debilita hay algo que siempre permanece intacto: la capacidad de amar, de agradecer, de elegir la actitud con la que se atraviesa cada día difícil. Esa pequeña pero poderosa elección es una forma de soberanía interior.

Esto no significa tener que ser positiva siempre; más bien es ser clara y auténtica. Es simplemente un proceso de simplificación donde lo superficial cae y lo que yo considero esencial permanece.

Dejas de idealizar una vida y empiezas a hacerla real, intentando emerger de nuevo con una forma de plenitud más profunda y, si cabe, más humana.

Hoy, mi acto de amor —además de a toda la gente que me rodea y a la que amo de forma incondicional— va para todos aquellos que mostraron lo más duro, la parte más vulnerable y, a la vez, el mensaje más hermoso y profundo de la vida; para quienes dejaron en esta sociedad una huella imborrable y un ejemplo intachable, como Xisco Quedada, Pablo Ráez, Jesús Candel, Elena Huelva, Hilda Siverio y todas aquellas personas anónimas que han dado ejemplo en su entorno y han provocado una reacción de ternura y amor en el ser humano.

Porque para poder amar y querer de verdad a lo que nos rodea, primero hay que aprender a amarse y quererse a uno mismo.

Montserrat Jiménez García

479 usuarios han visto esta noticia
Comentarios

Debe Iniciar Sesión para comentar

{{userSocial.nombreUsuario}}
{{comentario.usuario.nombreUsuario}} - {{comentario.fechaAmigable}}

{{comentario.contenido}}

Eliminar Comentario

{{comentariohijo.usuario.nombreUsuario}} - {{comentariohijo.fechaAmigable}}

"{{comentariohijo.contenido}}"

Eliminar Comentario

En esta misma categoría...

Amar sin escaparate

Sábado, 14 de Febrero del 2026

Besos para una vida

Sábado, 14 de Febrero del 2026

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter
  • {{obligatorio}}