Aunque con la razón algo confundida, creyendo que el dolor ganaba los cielos..., los chiquillos vivíamos, en aquel entonces, ratos con “aires” de dicha, enzarzados en arrebatos de innumerables juegos, peleas, correrías burlonas e irónicas, cargadas de “mentirijillas”; encuadrando aquel universo en un marco de solemnidad ingenua y fábula…, jugando como si nadie lo supiese… Todavía no se nos “escapaba” el mundo, porque no sabíamos que a cada instante nos alejábamos de aquel espacio-tiempo y por eso mentíamos. Cuando “echábamos alguna mentirijilla”, para justificar nuestras legítimas perspectivas, nuestras madres se erigían en “altares” de fe y justicia y nos zarandeaban, advirtiéndonos, con gritos de madre: ¡Te he dicho mil veces que no eches mentiras porque acabarás siendo un maleante y Dios te va a castigar!
En aquellos ayeres miraban por el “ojo” de las cerraduras, porque persistía en la genética del colectivo, el miedo a la “gente maleante” y a “Los Chuchas”. En los días invernales más “crudos”, las manos temblorosas del vecindario sentían consuelo en la lumbre de las chimeneas; cavilando con cierta inclinación a la pereza, al desasosiego y a la esperanza en otra vida, con actitud espiritual, enjuiciando con la mirada, sobre las injusticias, los engaños, la hostilidad del mundo, la verdad y la mentira eternas de la vida…, que tanto sufrimiento ofrecía. Y se devanaban buscando un sentido trascendente a la existencia, convirtiendo lo insondable del existir en un dios, para alcanzar lo imposible… Cargados de contradicciones, alguien exclamaba: “¡Que nacemos y morimos, esa es la mayor verdad de esta vida!”.
X
La fauna del “homo cuentista”, con un gran instinto gregario, formando agrupaciones de catervas de millones y millones de individuos apretujados, configura descomunales reservas en casi todos los ecosistemas, donde elabora “manuales” de toda índole, entre ellos el “breviario de la falsedad”… El estadista, político, diplomático…, francés Charles M. de Talleyrand, decía: “la palabra le fue dada al ser humano para disimular los pensamientos…”. “… Los hombres siempre son sinceros, lo que pasa es que cambian de sinceridad…”; aseveraba el dramaturgo francés Tristan Bernard. El poeta francés Couterline con cierta ironía opinaba que: “la verdad se debe decir a las personas inteligentes y la mentira se debe reservar para los imbéciles…”. El escritor Francis Croisset, tuvo la ocurrencia de manifestar que: “…; hay tanta clase de mentiras como mariposas…”.
Hay sujetos cultos, famosos, prestigiosos, excelentísimos, influyentes, religiosos, mandamases, Ilustrísimos, opulentos, regentes…, que mienten por mantener mando, dios, fama, protagonismo, acomodo, tesoro, influencia… Sujetos famosos mienten con la literatura... Unos entretienen a otros con majestuosas mentiras y sonrisa púrpura… Otros mienten por placer, por “deber”, por egoísmo, por cobardía…; por no perder sillón… (¡Sinvergüenzas!)… Políticos en toda la faz de la Tierra, en sus mitineos, prometen con mucha labia cómo cambiarán “las cosas”, (¡a mejor!) si ellos consiguen “bastón y mando…”. Pero cuando lo que prometieron, se convierte en un arte diferente a todo verdadero arte y en una prosa impura por “echar mentiras…”; justifican con gran capacidad de persuasión que, han sido días muy difíciles, sórdidos, de confrontaciones viles, zancadillas… El día que dejen de cobrar por mentir, no son nada… “Querido Sancho, (…). Nunca fui defensor de Reyes, pero peores son aquellos que engañan al pueblo con trucos y mentiras, prometiendo lo que saben que nunca les darán…”.
Era persona honesta, pero exagerada, aquella madre que “mentía” (?) estremecida, para indicarle a su hijo la orientación a la verdad: “te he dicho mil veces…”. Estuvieron, están y estarán los nacidos para “echar mentiras…”. Estuvieron, están y estarán los nacidos para decir verdades…”.
En el “oculto” “mecanismo” de la supervivencia de la especie humana, la cooperación es primordial, pero en la “mecánica” de la colaboración, tiene “full time” o dedicación exclusiva la mentira… Son reglas del engranaje de la vida… Ahí la reflexión de Albert Camus: “El único pensamiento que no es mentiroso es, por lo tanto, un pensamiento estéril”. ¡Filosofía don Diego, filosofía!
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Martes, 17 de Febrero del 2026
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