“Prestarle
apoyo al clamor de los miles de oprimidos, aparte de ser una necesidad, es un
deber; para dar comienzo a una historia de liberación, que no es un privilegio,
sino un hábito que ha de lograrse”.
La vida, por sí misma, es un itinerario de apego a
compartir con todo lo que nos rodea y hacia todo. Ojalá recobremos este impulso
donante, sin interés alguno, con docilidad y sentimiento auténtico. Lo
sustancial es sustraerse de lo maligno para volver al espacio del verso que
somos; si en verdad queremos retornar al torno de la quietud y crecer corazón a
corazón, acrecentando los vínculos místicos, que son realmente los que nos dan
aliento y alimento para poder subsistir, dejándonos entrar en relación lírica
con nuestros semejantes. Esto supone reorientarnos continuamente, creando una
mano de obra tan veraz como tenaz y una sociedad tan equitativa como humana. De
lo contrario, nos hundiremos en la inhumanidad permanente y en el desorden
deshumanizante continuo.
El cambio al llamamiento siempre está ahí, lo importante es
la escucha y el discernimiento. Hacerlo con pasión es ya un gran avance, máxime
en un tiempo en el que multitud de niños están obligados a vivir bajo tierra
para sobrevivir a la guerra, o la afluencia de migrantes, refugiados y
solicitantes de asilo que se enfrentan continuamente a violaciones sistemáticas
y generalizadas de derechos humanos, originando incesantes desórdenes y violencias.
Prestarle apoyo al clamor de los miles de oprimidos, aparte
de ser una necesidad, es un deber; para dar comienzo a una historia de
liberación, que no es un privilegio, sino un hábito que ha de lograrse. Ningún
humano puede amar sus cadenas, aunque sean de oro puro, precisamos no ser
esclavos y ser poesía; nunca poder, sino siervos.
La pasividad es mal fundamento vital. Quien no ha
compartido la disputa, compartirá la derrota. En efecto, somos caminantes de
afectos, cultivados con níveo pulso. Proteger los andares y restaurarse de los
tropiezos, requiere estar siempre en guardia, como un poeta, para no
confundirnos de ritmos. Lo capital es dar prelación, tanto a las personas como
al planeta. Las gentes que participan y expresan sus sentimientos se adaptan
mejor al deseo de ser autónomos, sabiendo ser justos. Ahora bien, debido a esa
comunión de latidos, nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo
sean. Unirse y reunirse, por
consiguiente, es fundamental; ya no sólo para reconocer la voz que clama desde
el sufrimiento y la injusticia, también para que no se quede sin respuesta su
llamada.
¡Triste época la nuestra! Es más fácil descomponerlo todo
que componer bríos armónicos, quizás porque no activamos la caridad en nuestra
propia casa y la justicia en la puerta de al lado. Personalmente creo, que
nunca es tarde para reconstruirnos; empecemos por despojarnos de mundo, por
abstenernos de utilizar vocablos o verter miradas que lastimen a nuestro
prójimo. Tampoco hagamos juicios, cultivemos el abrazo como caricia y el
acompañamiento como misión, sobre todo ante tantos modelos explotadores, que nos
dejan sin aire. Situar la justicia social en el epicentro de las agendas
políticas internacionales, nacionales y regionales; es un buen hacer para
rehacerse como sociedad, ya que donde hay poca justicia es un peligro tener
razón y adquirir recta conciencia.
En suma, que todo parte de la estima y tiende al aprecio celeste,
no a este coqueteo mundano que todo lo corrompe de falsedades y de comerciales
prácticas, que nos amortajan hasta la ilusión de vivir y de injertarnos savia
entre sí, incapacitándonos para entendernos y atendernos mutuamente. No
olvidemos que auxiliando a los demás, descubrimos nuestra propia compasión. Este
es un proceso que siempre está en camino: el amor de amar amor, jamás se da por
concluido y completado. De aquí deriva, para toda la humanidad, el deseo de
cooperar entre sí y de no caer en la desolación, que suele originar la
indiferencia y el abandono a quererse de verdad. Ninguna acción es más benéfica
y, por tanto, caritativa hacia al análogo, que enamorarnos de la existencia correspondida.
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Martes, 17 de Febrero del 2026
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Jueves, 19 de Febrero del 2026
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