Opinión

La nave de los locos del siglo XXI

(Metáfora moderna de la antigua “Nave de los locos” de Sebastián Brant año 1494)

José Manuel Ruiz Gutiérrez | Lunes, 2 de Marzo del 2026
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NOTA: El título latino de la obra original “Stultifera Navis “ se traduce como “la nave de los necios” y también como “la nave de los locos” ambos títulos se admiten en las fuentes bibliográficas que he mirado. He elegido el título “nave de los locos” porque, entre otras cosas, entiendo que la metáfora que utilizo en este artículo se aplica a los personajes que nos gobiernan y conducen que no son precisamente necios sino más bien, a veces, locos. Recomiendo el libro en español: La nave de los necios. Sebastián Brant. Editorial AKAL. 2011

Portada de la obra “Stultifera navis” (la nave de los necios).1494 Grabado de Durero.

Hay metáforas que no envejecen. Una de ellas zarpó en 1494, cuando Sebastián Brant imaginó una nave repleta de personajes ilustres y anónimos, todos rumbo a un destino incierto llamado Narragonia. Aquel libro, publicado en Basilea y conocido con el nombre Narrenschiff o Stultifera navis (la nave de los necios, también traducida como la nave de los locos), es un largo poema compuesto por 2079 octosílabos pareados en donde se narra el viaje de 111 personajes de diferentes clases sociales a un país llamado Narragania o también Locagoni. Fue ilustrado con grabados de Durero.

Han pasado más de quinientos años, pero esta singular nave sigue navegando.

Hoy, en pleno siglo XXI, el barco ya no cruza las aguas del Rin, sino un océano globalizado, hiperconectado y turbulento. Y sus pasajeros no son figuras alegóricas descritas en viejos grabados, sino personas reales, de carne y hueso, cuyos nombres llenan titulares, mercados y algoritmos. Son líderes políticos, magnates tecnológicos, arquitectos de imperios digitales, guardianes de inteligencias artificiales, estrategas geopolíticos y profetas del futuro.

No los he elegido yo. Están ahí porque ocupan, para bien o para mal, los puestos desde los que se decide el rumbo del mundo.

Este artículo es una invitación a subir a bordo, observar la tripulación y preguntarnos, sin estridencias pero sin ingenuidad, hacia dónde nos conduce esta nave del siglo XXI.

En esta singular nave viajan Donald Trump, Vladimir Putin, Xi Jinping, Elon Musk, Sam Altman, Bill Gates, Jeff Bezos… y otros muchos que, desde sus cubiertas privadas, influyen en la deriva colectiva. No son “locos” en el sentido medieval del término, pero sí representan —cada uno a su manera— las tensiones, ambiciones y contradicciones de nuestra época y, por supuesto, son los artífices del presente y del futuro de la humanidad

Mientras ellos discuten, maniobran, compiten o sueñan con nuevos horizontes, la nave avanza sobre un mar cada vez más agitado: crisis climáticas, desigualdades crecientes, revoluciones tecnológicas, guerras, desinformación, promesas de progreso y amenazas de naufragio.

Los pasajeros de la nave