Hoy vamos a hablar del tiempo. Sobre todo, por no molestar a
nadie. El tiempo atmosférico es un tema de conversación ideal en la sala de
espera del ambulatorio, en un ascensor, en la cola del banco. Con él se sale
del paso y, en principio, nadie se ofende.
Si le pilla en un elevador con otro grupo de personas, o
tiene un convecino de asiento en el tren —ese que no ha cogido en Tomelloso ni
Argamasilla— la temperie sirve para salir del paso, no parecer antipático y
acabar con la tensión del momento.
¿Usted sabe lo incomodo que es estar sin hablar con alguien con el que
vas a media Península Ibérica a trescientos por hora? Pues un “¡Ay que ver como
llueve!”, bien dicho, puede aflojar la situación.
Y qué decir del tiempo en la prensa; es una sección muy
agradecida; se trata simplemente —para un humilde medio local como el nuestro—
de trascribir, con cierto arte, las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología.
No en vano, en Tomelloso tenemos una estación de la AEMET, como ya les contamos
Carlos Moreno y un servidor en un celebrado reportaje en el que el responsable de
la instalación, Ángel Burillo, nos la mostró amablemente.
Todo eso, claro, en un mundo ideal. Como les anticipaba en
el primer párrafo, lo lógico es que nadie se ofenda ante unos meros datos,
empíricos en su mayoría y escasamente infalibles. Ahora los hombres y las
mujeres del tiempo, hay que decirlo, fallan poco en sus previsiones. Los
modelos atmosféricos actualmente son un oráculo certero e inexorable. Nada que
ver con aquellos tiempos en los que los meteorólogos televisivos nos anunciaban
el oraje para la próxima jornada con pizarra, tiza y sin certeza.
Pero en esta época tan maniquea que nos ha tocado vivir
(para desgracia de los plumillas) ni la información del tiempo es, para muchos,
inocente. Si llueve, porque llueve y claro, los profetas del cambio climático
que auguraban un invierno cálido y seco, mienten y nos quieren llevar al huerto
y les damos pábulo. Si no llueve porque ya no tiene marcha atrás el deterioro
del planeta y nos vamos directos a la porra y, encima, damos cobertura a los
negacionistas. Y nosotros —pobres de nosotros— nos hemos limitado a trascribir
el despacho del organismo encargado del tiempo en España. Con un titular poco
chirriante e intentando redactarlo de la manera más neutra y con los menos
errores posibles.
Unos —negacionistas— y otros —defensores— verán
intencionalidad en nuestra interpretación de los datos de la temperie, pensando
que arrimamos el ascua a la sardina del contrario. No obstante, seguiremos intentándolo
cada mañana, trataremos de dar el tiempo —y todo— de la mejor manera posible, respetando
a nuestros lectores —sabiendo que tienen la suficiente inteligencia para deducir
por ellos mismos— y, por supuesto, ilustrando nuestras predicciones con las
fotos de Ignacio Grande.
{{comentario.contenido}}
Eliminar Comentario
"{{comentariohijo.contenido}}"
Eliminar Comentario
Jueves, 5 de Marzo del 2026
Miércoles, 25 de Febrero del 2026
Viernes, 13 de Marzo del 2026
Viernes, 13 de Marzo del 2026
Viernes, 13 de Marzo del 2026