Castilla-La Mancha, la mayor región vitícola del mundo, cuenta desde
ahora con una nueva herramienta que ayudará a comprender mejor los
suelos en los que se cultiva la vid. El grupo de investigación Suelos
Vitícolas de la Universidad de Castilla-La Mancha
(UCLM) ha analizado más de 450 perfiles de suelo vitícolas que les ha
permitido identificar, por vez primera, doce tipos de suelos de
referencia en Castilla-La Mancha. La información obtenida supone un
avance científico y social para optimizar la gestión del
viñedo y mejorar la calidad de la uva en esta comunidad autónoma.
El grupo de investigación Suelos Vitícolas de la Universidad de
Castilla-La Mancha (UCLM) ha identificado, por primera vez, doce tipos
de suelos vitícolas de referencia en Castilla-La Mancha a partir del
análisis de más de 450 perfiles muestreados a lo largo
de más de quince años. El estudio evidencia la extraordinaria
diversidad de suelos para viñedos bajo clima mediterráneo y proporciona
una guía esencial para optimizar la gestión del viñedo y mejorar la
calidad de la uva.
El trabajo, publicado en la revista internacional Journal of Soils and
Sediments, supone desde el punto de vista científico un avance
“significativo” en el conocimiento de la edafodiversidad (diversidad de
suelos que existen en un territorio) en regiones vitivinícolas
mediterráneas, donde los suelos presentan gran variabilidad por la
combinación de factores naturales y actividades agrícolas. Esa
edafodiversidad se traduce en diferencias de vigor de la vid,
rendimiento de la cosecha y características de la uva.
La investigación, firmada por Caridad Pérez de los Reyes, Sandra Bravo,
Mónica Sánchez, Andrés Gómez-Magán y Francisco Jesús García Navarro de
la UCLM y por el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid
Raimundo Jiménez Ballesta, quien colabora activamente
con el grupo Suelos Vitícolas, clarifica la influencia del clima
mediterráneo y de los procesos edafogenéticos (procesos naturales
mediante los que se forman y transforman suelos a lo largo del tiempo)
en la formación de los principales tipos de suelos vitícolas,
lo que ayuda a mejorar los modelos científicos sobre la evolución del
suelo en ambientes semiáridos.
Con este nuevo estudio, el equipo investigador contribuye a comprender
mejor los suelos en los que se cultiva la vid, motor de desarrollo
social y económico de Castilla-La Mancha, considerada como la mayor
región vitícola del mundo. A través del mapeo de sus
suelos, el trabajo ayuda a viticultores, cooperativas, bodegas y
técnicos agrícolas a gestionar mejor sus parcelas, optimizar el uso del
agua, mejorar la calidad de la uva y hacer un uso más sostenible del
territorio en un contexto de cambio climático; al
tiempo que administraciones públicas, investigadores/as y sociedad en
general pueden encontrar en él una herramienta práctica para valorar el
patrimonio natural y agrícola de la región.
El trabajo, que en palabras de la investigadora Caridad Pérez “reconoce
la valiosa aportación de quienes han formado parte del grupo de
investigación durante su tiempo de desarrollo”, se alinea con las nuevas
políticas europeas de protección y monitorización
del suelo, que demandan información científica detallada sobre el
estado y la salud del terreno para proceder a la toma de decisiones.