“La
mayor gracia humanitaria pasa por revivirse a diario, acogiendo cualquier
iniciativa que pueda poner fin a las discordias, activando la marea creativa
del verdadero espíritu donante, sustentado en el esplendor de lo auténtico y
sostenido por el afecto”.
El ser humano debe ser consciente y responsable de sus
dotes humanitarias, a la luz de su misión pensante y con vinculante espíritu
creativo, debe sumar siempre fuerzas en favor de una existencia digna, con
vistas al bien común. Lo importante es reflexionar sobre uno mismo, recomponer
contextos sin unificarlos, y proyectarlos hacia el futuro. Renovarse o morir,
esa es la cuestión, especialmente delicada y compleja, que puede suscitar
intereses engañosos por parte de personas sin escrúpulos y ser ocasión de realidades
inhumanas, que no son de recibo. En cualquier caso, si en verdad nuestro verbo
es retoño del verso; y, como tal, ha de reorganizarse en comunión y en
comunidad, para conseguir esa poesía perfecta como especie vital que somos, debemos
contribuir a ello.
Ciertamente, para
reconstruirnos en el fidedigno apego, hay que ser más corazón que coraza, más
celeste que mundano. La mayor atrocidad radica
en cultivar el salvaje combate cuerpo a cuerpo, en vez de dejarnos cautivar por
el carisma del alma, que es por lo que en realidad nos hallamos, nos
consideramos y nos preocupamos. Ojalá despertemos y podamos interrogarnos sobre
nuestros andares por la tierra. Para qué atesorar materias aquí abajo, que lo
único que hacen es endiosarnos, para luego pudrirnos en los rincones oscuros,
porque nuestro desorden lleva en su tropiezo el castigo, el sufrimiento del
tránsito. Sin duda, aún no hemos aprendido la lección, de activar la cultura
del abrazo fiel y sincero, como lenguaje existencial. Ojalá seamos creativos a
la hora de conectarnos entre sí.
Por desgracia, seguimos encandilados por seres corporales
ostentosos, en lugar de embellecernos creativamente, reflejo del esplendor que
durante unos soplos brilla ante los ojos de la mente. Practiquemos esta
angelical estética y notaremos el cambio en nuestras propias miradas, que
tendrán un atractivo más místico que terrenal. Sea como fuere, a poco que
ahondemos en nosotros mismos, notaremos que el espíritu nos pone en la escuela
de nuestro despertar a diario, lo único que vale y permanece, que no es otro
aire que lo que convenimos ser: Amor de amar amor. Conseguiremos así, volver a
ser un tronco común al calor del hogar, abecedario de vínculos; sobre todo haciendo
familia, siendo genealogía, generando filiación en suma.
Al igual que el que no inventa tampoco vive, el que no hace
linaje también se sentirá perdido y no sabrá reencontrarse. En efecto, uno de los grandes problemas del
orbe actual es la pasividad de sus moradores. Nos hemos abandonado y la
originalidad que todos llevamos consigo, la hemos dejado de trabajar. La
indiferencia es el peor de los males, ya que nos impide llevar esperanza a
nuestros semejantes, para que puedan derrotar los vicios y superar los traumas
terrenales. Sin embargo, esas gentes creativas a las que les afecta todo,
aunque sean minoría, ayudan a crear una rica mezcla de sapiencias,
contribuyendo al desarrollo social inclusivo, al diálogo y al alcance entre los
pueblos. Atenderse y entenderse, debiera ser lo nuestro, lo de todos.
Desde luego, la mayor gracia humanitaria pasa por revivirse
a diario, acogiendo cualquier iniciativa que pueda poner fin a las discordias,
activando la marea creativa del verdadero espíritu donante, sustentado en el
esplendor de lo auténtico y sostenido por el afecto. El mundo en el cual habitamos
requiere que la veracidad resplandezca y que no sea deslumbrada por la mentira
o por la vulgaridad; precisa, además, que la clemencia entusiasme y que no sea
vencida por el engreimiento, ni por el egoísmo. Los ciudadanos anhelamos,
embellecernos por nuestros propios latidos con talante personal y comunitario, haciéndonos
más compasivos y mejores ciudadanos, con donación y dependencia al mundo
entero. Salvaguardémonos, pues; humanos, sin que nada nos resulte extraño.
{{comentario.contenido}}
Eliminar Comentario
"{{comentariohijo.contenido}}"
Eliminar Comentario
Domingo, 19 de Abril del 2026
Domingo, 19 de Abril del 2026
Domingo, 19 de Abril del 2026
Domingo, 19 de Abril del 2026