“Vivir desvivido por los demás puede producir un cansancio
infinito, pero es también algo muy gratificante; lo importante es saber que uno
existe en hálito donante y en constante sorpresa, con una continua sucesión de
coyunturas para sobrevivir”.
Somos
seres en camino y el movernos es una batalla continua, que ha de mantenerse en
el amor verdadero como tranquilidad y para poder persistir en las adversidades,
con el coraje del buen hacer y mejor obrar. En efecto, se trata de
reconstruirse y de superarse diariamente, ante la multitud de los desafíos, con
la voluntad de ayudarnos mutuamente, pues el mejor propósito del espíritu es
servir, mostrando compasión en todo momento. Así, y con renovada pasión, yo
mismo me hago a diario persistentes llamamientos de trabajar unidos, más que
con hazaña política con voluntad poética, a fin de acrecentar la cohesión
social de pulsos, con sus pausas oportunas, para que nos hagan reflexionar; y, de
este modo, poder tomar el camino adecuado, a pesar de las dificultades que nos
acorralan.
Hemos
de ordenar existencias, quizás también la nuestra, para ser gentes de paz y de
diálogo. No podemos continuar con estas atmósferas destructivas, que todo lo
corrompen y arruinan por intereses partidistas. Tenemos que reafirmar con energía
que la tutela del derecho a la vida, es el fundamento imprescindible de
cualquier otro derecho humano. En consecuencia, una sociedad sólo está sana y
en justo desarrollo, cuando protege la mística de todo caminante y se esfuerza
activamente por promoverla, trabajando al unísono. El multilateralismo no es,
por consiguiente, opcional. A mi juicio, es el medio más eficaz para lograr los
objetivos de conciliación, además de un progreso sostenible inclusivo y
derechos humanos para todos.
Vivir
desvivido por los demás puede producir un cansancio infinito, pero es también
algo muy gratificante; lo importante es saber que uno existe en hálito donante
y en constante sorpresa, con una continua sucesión de coyunturas para
sobrevivir. Hacer cada vez más visible esta dimensión relacional y de alianza,
es uno de los principales retos para el futuro, sobre todo en un mundo
fragmentado por las discordias, las divisiones y las guerras. Cultivar, pues,
el papel de la mediación va a ser decisivo. Se trata de aliviar tiranteces
antes de que desemboquen en conflictos; o, si el trance estalla, actuar
rápidamente para contenerlo y resolver sus procedencias subyacentes. Por este
motivo, la habilidad preventiva es fundamental, para no morar quejándonos y acabar
cayendo desilusionados.
Sea
como fuere, no hay que estar cercano de quienes causan las pugnas sino de
quienes las sufren y pagan las consecuencias. Ocuparse por crear puentes de savia
y, sobre todo, preocuparse por el destino de las víctimas, también significa
alejarse de la lógica de la polarización y el pensamiento único. Por otra
parte, hay que reforzar la rendición de cuentas. No podemos permitir una
licencia para matar y mucho menos rechazar la idea de que el derecho
internacional es obsoleto. La verdadera pujanza se declara en el servicio a un
justo proceder viviente. Para ello, se requiere volver a revolvernos contra la
usura, que lo único que originan son rivalidades, para creer en la ternura, en
la moderación y en la buena sintonía, porque se sigue abatiendo la crónica, sin
derecho y sin piedad alguna.
Indudablemente,
una cooperación mundial eficaz es cada vez más necesaria para nuestra
supervivencia, pero es complicada de ejecutar en un entorno de desconfianza, en
el que nadie se fía de nadie, sustentada por una mentalidad de miedo como jamás.
Sin embargo, a pesar de tantos dolores y densas sombras, la esperanza es audaz,
sabe mirar más allá de nuestros mundanos horizontes, para abrirse a grandes
sueños, componiendo una bella historia. Cada
cultura necesita asegurar que los valores se transmiten. Con la constancia nada
se resiste, porque si esto no sucede se difunde el egoísmo, la violencia, la
corrupción en sus variadas maneras, la apatía y, en suma, un relato sellado a
toda trascendencia y clausurado a lucros individuales.
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Jueves, 23 de Abril del 2026
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