Opinión

Los Domingos: adolescencia y religión

Luis Manuel Serrano Novillo | Viernes, 22 de Mayo del 2026
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Alauda Ruiz de Azúa es alguien a tener en cuenta en nuestros días. De pasar a hacer un drama familiar sobre la maternidad con Cinco Lobitos a dirigir quizá su mejor película hasta la fecha: Los Domingos.

Con un elenco formado por Blanca Soroa, Patricia López Arnaiz, Miguel Garcés, Juan Minujín, Mabel Rivera y Nagore Aranburu, conocemos a Ainara, una adolescente creyente y devota que un día decide que va a meterse como monja de clausura. Esta decisión repercutirá en su vida y, sobre todo, en su familia.

Voy a ser sincero: esta película fue mi favorita del año pasado junto con Sirāt, de Óliver Laxe, en cuanto a cine español se refiere, y si no escribí sobre ella fue porque no quería meterme en camisa de once varas.

En España hay dos cosas que mejor no mencionar en una cena familiar: política y religión, y acaso también tu equipo de fútbol.

A lo que voy: esta película se ha llevado críticas dispares tanto por parte de la prensa como del público. No me voy a posicionar sobre cómo debería verse. Me da igual si hay que verla desde una postura religiosa o atea; para eso ya hay un vídeo que os recomiendo encarecidamente que veáis, de La Filmoteca Maldita junto con Jordi Maquiavello, sobre Los Domingos y sus distintos puntos de vista. Dicho esto, procedo con la reseña.

Alauda Ruiz de Azúa es una directora que poco a poco se ha ido haciendo un nombre y convirtiéndose en un referente de nuestro cine. Debutó con Cinco Lobitos, una película que narraba la historia de una madre primeriza, y con Querer nos trasladó a un juicio sobre un matrimonio en sus últimos momentos. Con Los Domingos ocurre algo parecido. Pese a hablar de religión o, en este caso, de la decisión de hacerse monja de clausura, no deja de ser un drama familiar. Es quizá la directora que mejor sabe hacer historias humanas, y todo con una sutileza nunca antes vista.

En lo técnico, me encanta la dirección de actores y, pese a que Blanca Soroa sea la protagonista, lo cierto es que es una película coral. Cada miembro del elenco tiene su momento para brillar, desde Patricia López Arnaiz hasta Nagore Aranburu.

Hablando de Patricia López Arnaiz, quien hace de Maite —la tía de Ainara—, es quizá la interpretación más diferente que le he visto a la actriz y, como pequeña anécdota, cuando salí del cine tras ver su increíble actuación, sabía que le darían el Goya a Mejor Interpretación Femenina.

Siguiendo con lo técnico, me encanta el uso de los silencios. Es un recurso muy difícil de utilizar, pero la directora y, sobre todo, los actores lo emplean en el momento adecuado, como demuestra la conversación entre Ainara y su tía cuando esta le confiesa que quiere meterse a monja o la escena de la comida familiar.

Un detalle curioso es su apartado fotográfico: gris como la vida misma y con poco color. De hecho, el color predomina únicamente en la ropa de sus personajes. Cabe destacar también la increíble fotografía y un espectacular uso de planos; cada plano cuenta algo de la historia y de sus personajes, y la clave está en los pequeños detalles. Mencionar también el poco uso o, más bien, la omisión de banda sonora: lo poco que hay son canciones corales que, además, no solo van acorde con la cinta, sino que también son diegéticas.

En cuanto al guion, es de lo mejor y, por suerte, es una película que no trata de dártelo mascadito como a un muchacho chico. La cinta requiere una mente abierta y, en parte, se puede revisionar desde distintos puntos de vista, aunque soy de los que piensan que al final todo es subjetivo y quien de verdad tiene las cosas claras es la propia Ainara.

Los Domingos trata muchos temas, pero el principal no va de la religión en sí; noto que se usa más como una vía de escape. Lo que de verdad trata esta cinta, bajo mi perspectiva, es sobre el trauma y el no superarlo, y la escena donde se demuestra es cerca del final, en el funeral de la abuela de Ainara. En ella vemos a una pobre niña asustada rogando a Dios que le hable porque —y esto es importante— Ainara perdió a su madre. Añadir también que es ignorada por su familia, hasta tal punto que su tía hace lo que sea para impedir que se haga monja cuando, desde un principio, la muchacha lo tiene claro desde el minuto uno.

Mucho se ha dicho sobre esta película: que si es una vuelta a los valores tradicionales, que si está haciendo que los jóvenes vayan más a la iglesia. En mi opinión, la gente que dice esto creo que no la ha entendido o no ha visto lo mismo que vi yo. Toda la cinta se ve desde distintos puntos de vista, pero en sí —y este es el mensaje— al final es algo personal y subjetivo. La película deja caer pistas sobre por qué la propia Ainara toma esa drástica decisión. Bien por fe, porque Dios le habla o por un trauma no resuelto, nunca se sabrá el porqué, así que depende de nosotros sacar conclusiones. Una cosa sí tengo clara: con una familia así, donde casi nadie habla con el otro, no me extrañaría que la chica tome esa decisión.

Los Domingos es una gran película y demuestra que nuestro cine puede ser mucho más que comedias españolas. Esta película sitúa a Alauda Ruiz de Azúa como una autora a tener en cuenta y servidor seguirá muy de cerca sus próximos proyectos. Si no la visteis, no sé a qué estáis esperando. 

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