Opinión

Mad Men: las luces y sombras de Estados Unidos en los años 60

Luis Manuel Serrano Novillo | Martes, 2 de Junio del 2026
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Series de televisión hay muchísimas y muchas han marcado al público general, pero también están esas joyas que, por desgracia, son tan increíbles y tienen tan buenas críticas que, al acabarlas, luego son olvidadas con el tiempo. Hoy quiero rescatar una de esas, al igual que hice en su día con The Leftovers: Mad Men.

Creada por Matthew Weiner y con un elenco formado por Jon Hamm, January Jones, Elisabeth Moss, Vincent Kartheiser, Christina Hendricks, John Slattery, Rich Sommer, Aaron Staton, Jessica Paré, Christopher Stanley, Jared Harris, Robert Morse y Kiernan Shipka, entre otros muchos. Nueva York, años 60. Conozcan ustedes a Don Draper, un publicista de élite cuyo pasado es un misterio y, a partir de ahí, iremos desglosando y preguntándonos lo siguiente: ¿quién es en realidad Don Draper?

Antes de empezar esta reseña/análisis hay que preguntarse lo siguiente: ¿cómo es posible que una serie tan maravillosa como Mad Men haya sido olvidada con el tiempo? La respuesta se debe a su emisión en Estados Unidos.

Mad Men es la primera gran serie de AMC, pero, a la vez que se emitía esta, otra gran serie le acabó quitando el trono y esa fue ni más ni menos que Breaking Bad.

No le voy a quitar mérito a Breaking Bad; después de todo es mi segunda serie favorita, pero he de decir que ambas series son increíbles a su manera y su escritura es muy distinta, por lo que entre las dos forman las mejores series de AMC junto con Better Call Saul y, si acaso, The Walking Dead antes de su decadencia.

Resuelta esta gran duda, empiezo a desglosar esta maravilla.

Matthew Weiner es alguien a tener en cuenta respecto al panorama televisivo. Antes de hacer Mad Men estuvo en la mejor serie de la historia. Sí, evidentemente me refiero a Los Soprano, aunque en una entrevista contó que la idea se le ocurrió mucho antes, escribiendo los guiones y produciendo capítulos. De hecho, la quinta y sexta temporada de Los Soprano cuentan con guiones suyos y se nota un salto de calidad impresionante.

Tras finalizar con la historia de Tony Soprano, Weiner intentó que tanto HBO como FOX le comprasen la idea para hacer Mad Men y, siendo rechazado por ambas, encontró su lugar en la cadena AMC.

Si algo me atrajo de Mad Men fue porque buscaba algo parecido a lo que tuve en su día con Los Soprano. Buscaba una narrativa lenta, pero que cada capítulo explorase algo de sus personajes.

La estructura de los capítulos de Mad Men en parte se parece a la de Los Soprano: capítulos autoconclusivos en los cuales vemos rasgos de los distintos personajes que forman parte de la plantilla de Sterling Cooper. Quiero centrarme en sus personajes y qué mejor manera de empezar que con su protagonista.

Don Draper es quizá el personaje más complejo que he visto en una serie, estando al nivel de Tony Soprano e incluso de BoJack Horseman.

Desde el piloto vemos su modus vivendi. Para Don hay tres cosas principales y van en un orden claro: su trabajo, sus amantes y, por último, su familia.

Dentro de la oficina, Draper es un genio creativo que siempre consigue el eslogan perfecto para una campaña de marketing, pero fuera del trabajo es un desastre como persona. Tiene una esposa perfecta y unos hijos preciosos, además de que su puesto de trabajo le hace ganar un buen sueldo y, sin embargo, a pesar de tenerlo todo, no lo valora y acaba refugiándose en el alcohol y el tabaco, además del sexo y las relaciones con sus amantes.

Donde mejor se ve esto es en el capítulo del Carrusel. Don utiliza el truco de la nostalgia para vender el carrusel de Kodak y vamos viendo imágenes de su álbum de fotos. La utilización de la nostalgia es clave para vender dicho producto. De hecho, Don dice esto: «Nostalgia, en griego, significa el dolor de una vieja herida. Es un dolor de corazón mucho más intenso que un recuerdo».

Ya volveré al tema de la nostalgia más adelante, pero a lo que voy: mientras que la reunión para vender dicho producto tiene éxito, en la vida familiar de Don este se encuentra solo y abandonado por Betty.

La cosa se vuelve peor al conocer a Megan y, aunque parece que esta vez sí que le va a ir bien, vuelve a liarla otra vez y acaba divorciándose de ella.

Sumado a eso, Don Draper tiene un pasado oscuro del que intenta escapar y huir a toda costa.

Continuando con parte de la plantilla de Sterling Cooper, está Roger Sterling. Roger es un hombre chapado a la antigua, cree en los valores tradicionales y no quiere cambiar. Lo mismo podría pasar con Pete Campbell, el prototipo de futuro Don Draper, aunque su desarrollo acaba distanciándose del propio Don.

Siguiendo con el elenco, quiero destacar los personajes femeninos de la serie. Cada uno de ellos está quizá entre lo mejor escrito de la serie y, para hablar de ellos, primero tengo que daros un poco de contexto histórico. En los años 60, Estados Unidos no era tan diferente a lo que conocemos hoy. El machismo, la xenofobia y el racismo estaban al orden del día. Para las mujeres, trabajar en una oficina llena de hombres era entrar en la boca del lobo y, como dice la propia Joan a Peggy en el primer episodio de la serie, «en algún punto querrán que seas su novia y su madre al mismo tiempo». Lo que quiero decir es que las mujeres, y voy a tomar de referencia a Peggy Olson, no eran más que objetos de placer para los hombres.

El caso de Peggy es curioso. Empieza siendo la secretaria de Don, pero a medida que la serie avanza va escalando puestos hasta formar parte del equipo creativo de Sterling Cooper. Lo mismo ocurre con Joan, que de ser literalmente un imán para que los hombres se enamoren o abusen de ella, acaba siendo uno de los personajes más empoderados de la serie.

No todos los personajes femeninos llegan al nivel de Peggy y quizá, en el caso contrario, tenemos a Betty Draper, la mujer de Don.

Betty quiere ser libre, pero por su crianza y, en parte, también porque Don la oprime, nunca lo consigue. Como madre es pésima, ignora a sus hijos y no se preocupa ni el más mínimo ápice por ellos. Al igual que Don, Betty también tiene un amante e incluso después de divorciarse de Don e irse con Henry sigue estando oprimida y enjaulada.

El último personaje femenino a destacar es Sally Draper, hija de Don y Betty. Sally empieza la serie siendo una niña pequeña y, a medida que van pasando las temporadas, la vemos crecer y adquirir autoconciencia. En cierto punto, Sally sabe que sus padres nunca han sido buenos con ella, por lo que finalmente decide que será mejor alejarse de ellos. Sally representa el futuro de las mujeres, no quiere ser un estereotipo de mujer florero de los años 50 y, teniendo en cuenta que su adolescencia se narra en los años 60, ella encuentra el libertinaje y la liberación que su madre no pudo tener.

Mad Men se narra en los años 60 y la serie no tiene miedo de contar cómo eran esos años. No sé si os dais cuenta de que los magnates multimillonarios quieren volver en parte al principio de esos años y la razón la daré después.

A lo largo de la serie vemos que el machismo y el racismo eran algo natural y que se veían día a día. A medida que los años avanzan, la oficina cambia al igual que la ropa y los peinados de los personajes.

También hay que destacar los momentos históricos que se viven en la serie. Sin más dilación, en la tercera temporada ocurre el asesinato de Kennedy y durante ese capítulo vemos cómo la muerte de JFK afecta a sus protagonistas. También otro ejemplo es la muerte de Martin Luther King y cómo, a raíz de esta, se provocan una serie de disturbios. Vemos el ascenso del movimiento hippie, el alunizaje, la Guerra de Vietnam, la muerte de Marilyn Monroe, etcétera. A lo que voy: Mad Men hace una genial descripción de cómo eran esos años, de sus luces y sus sombras.

A destacar también, y quiero que os deis cuenta de esto, el uso del alcohol y el tabaco. No son elementos que están ahí porque sí. Estas dos cosas son vías de escape para sus personajes y la prueba de ello es quizá el mejor capítulo de la serie, como es The Suitcase. En ese episodio vemos que Don, tras la muerte de la persona que mejor lo conocía, decide pillarse un buen pedo y se descubre por qué bebe: para evadirse y, en parte, huir de sus problemas. Un episodio brillante y que forma parte de la conocida Edad Dorada de la televisión.

Mad Men se puede aplicar también a nuestros días. Sin ir más lejos, Trump es un hombre que se ha criado en el mundo de estos publicistas y en el auge de la televisión. ¿Y qué hace mejor la televisión sino venderte productos? Todo eso que buscan los multimillonarios y las personas de gran poder, ese 1 % del 1 %, es volver a ese tiempo, el de finales de los 50 y principios de los 60.

No es por nada, pero Trump usa estrategias que el propio Don Draper utiliza en la serie, que es básicamente, y volviendo al capítulo del Carrusel, la mala utilización de la nostalgia.

La nostalgia es una trampa mortal porque al final acabas cayendo en ella. Trump, en su campaña, promete una América más grande de nuevo (Make America Great Again), que es básicamente «fuera los extranjeros», el famoso levantamiento del muro en la frontera con México, el ICE, etcétera. Vamos, lo que viene siendo una vuelta a lo tradicional o a lo que él cree que es una vuelta a lo tradicional. Y no solo se aplica al propio Trump; los grupos de extrema derecha también quieren eso.

Incluyo también que la serie, de paso, es una desmitificación del famoso Sueño Americano y de la sociedad de consumo. Es decir, ¿alguna vez os habéis preguntado por qué os compráis un coche? No es por la rapidez o porque sea más seguro que otros; no, es porque si lo compras vas a molar más que tu vecino.

Por último, el final. Es considerado uno de los mejores finales de la historia de la televisión moderna y creedme que lo es. ¿Quién es en verdad Don Draper? Don Draper es alguien adicto cuyas adicciones le han llevado por el camino erróneo, así que su destino es afrontar todo eso y renovarse o seguir siendo la misma persona que hemos conocido. Esa decisión y ese final están hechos para que el espectador lo piense detalladamente.

Por toda esta mega chapa que os he metido considero que Mad Men no debe ser olvidada. En lo personal me parece una increíble serie y no sé cómo estaría en mi ranking de series, pero yo diría que entra en mi top 5 de cabeza. Es una joya que todo el mundo debería ver y, pese a su narrativa lenta, al final acabas entrando.

No sé si algún día se verá una secuela o un revival ambientado en los años 80 con el tema de la propaganda de Reagan, pero sí puedo decir que nuestro Mad Men actual es Succession y os aseguro que ambas merecen mucho la pena.

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