¿Cuánto tiempo dedicamos a elegir qué ver? ¿Quién toma
realmente esas decisiones? ¿Consumimos contenidos o son los contenidos los que
acaban consumiéndonos? Son algunas de las preguntas que sobrevuelan “7
días / Una noche”, la singular propuesta artística que Roberto
Carretero, Gobi, ha instalado en la Galería LACAJA de la Escuela de Arte
y Superior de Diseño Antonio López (EASDAL).
El
periodista que firma estas líneas también recorrió la instalación y experimentó esa sensación contradictoria de fascinación y
desasosiego. Nada más cruzar el umbral, los carteles de “Alquiler 7 días”
y “Novedad” trasladan al visitante a un escenario familiar para varias
generaciones. Pero la nostalgia dura apenas unos segundos. Pronto emerge el
verdadero discurso de la obra.
“Es una reflexión sobre el consumo audiovisual”,
explica Gobi. “Es como traer todas las plataformas al espacio físico, esa
cantidad de títulos abrumadora que nos dificulta la elección o incluso nos
agobia”.
La instalación reproduce aquellos pasillos estrechos
repletos de carátulas que obligaban a tomar decisiones. Antes, escoger una
película era casi un acto solemne; ahora convivimos con decenas de plataformas
que nos ofrecen miles de opciones a golpe de clic.
De los siete días de alquiler al atracón audiovisual
El propio título de la propuesta encierra buena parte de su
significado.
Los “7 días” remiten a aquella fórmula clásica de los
videoclubs, cuando una cinta acompañaba al espectador durante toda una semana.
La “Una noche” alude a una nueva forma de consumo, devorar temporadas
enteras de series en un fin de semana o encadenar capítulos hasta altas horas
de la madrugada. “Todo es novedad. Tenemos cuarenta plataformas y no tenemos
tanto tiempo para consumir lo que nos ofrecen”, reflexiona el artista.
La comparación, sin idealizar el pasado, reivindica algo que
hace unas décadas formaba parte de la experiencia cultural, la espera.
Si la película que uno buscaba estaba alquilada, había que regresar días
después o apuntarse a una lista de reserva. Hoy, la inmediatez se ha convertido
en norma.
Además, equivocarse también tenía otro significado. “Antes
tú eras quien decidía la película, aunque la cagases. Si habías elegido una
mala, la veías sí o sí”, comenta Gobi con humor.
Un espejo incómodo para el espectador
Uno de los espacios más sugerentes de la instalación es la
recreación de la antigua zona X. Al abrirla, el visitante no encuentra
aquello que espera, sino su propio reflejo.
La metáfora es poderosa.
En los viejos videoclubs, cruzar aquella puerta implicaba
asumir la responsabilidad de la elección, con el posible juicio ajeno de por
medio. Ahora, sostiene el artista, son otros quienes condicionan nuestras
decisiones. “El control parental o los algoritmos son los que eligen lo que
vas a consumir. Antes tú decidías; ahora otros están decidiendo por ti”,
asegura.
La instalación adquiere además un valor generacional al
exhibirse en una escuela donde conviven visitantes que crecieron entre
estanterías de VHS y jóvenes de 16 años que jamás han pisado un videoclub.
Curiosamente, son estos últimos quienes observan aquellos
objetos con una mezcla de sorpresa y romanticismo. Los contemplan como piezas
vintage, como vestigios de un tiempo que no vivieron, más cercanos al recuerdo
que al mero soporte audiovisual. Y es ahí donde reside uno de los grandes
aciertos de “7 días / Una noche”: utilizar la memoria colectiva para
formular preguntas incómodas sobre el presente.
Y, al salir de la instalación, la duda permanece suspendida
entre los pasillos imaginarios del viejo videoclub, ¿seguimos eligiendo
realmente lo que vemos o hace tiempo que alguien empezó a elegir por nosotros?
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Jueves, 11 de Junio del 2026
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