Descubriendo Tomelloso

De los apellidos de Tomelloso (XXXVIII): Madrigal

Ángel Martín-Fontecha | Viernes, 19 de Junio del 2026
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Estamos ante otro de los apellidos no muy mayoritarios en la localidad de Tomelloso. Se trata de un apellido toponímico, originario de la villa de Madrigal de las Altas Torres, cuyo nombre tomó, perteneciente a la provincia de Ávila y famosa por el nacimiento en este lugar de la reina Isabel I de Castilla, Isabel la Católica, en 1451.

De este punto partieron distintas líneas familiares que fueron a asentarse principalmente en Madrid y La Mancha, extendiéndose por el resto de la Península y pasando a Sicilia y Cerdeña, así como a América. Muchos de los caballeros de este apellido ingresaron en la Orden de Santiago.

Tres escudos heráldicos aparecen asociados a este apellido:

  1. En campo de plata, un águila de sable, bordura de gules con ocho aspas de oro.
  2. En campo de azur, dos ánforas de oro puestas en aspa.
  3. En campo de azur, un castillo de plata, adiestrado de una mano también de plata y, a su izquierda y apoyada en él, una escalera igualmente de plata. Bordura de gules con ocho aspas de oro. 

Los Madrigal en el Tomelloso del siglo XVIII

En el Catastro del Marqués de la Ensenada, entre las ocupaciones «con distinción» de mediados del siglo XVIII, entre los nueve peraires que había en la localidad aparecen Juan Madrigal y Manuel Madrigal, con un jornal de cuatro reales de vellón. El peraire era el artesano o empresario encargado de comprar, preparar y comercializar la lana antes y después de ser tejida.

En julio de 1803, el señor Intendente General de la Provincia de La Mancha, junto al señor Contador Principal de Rentas, remitió a Alcázar de San Juan la cantidad que debía pagarse por el cupo de utensilios, impuesto que obligaba a la población civil a costear el alojamiento, las camas, la luz o el aceite de las tropas militares.

En el listado de contribuyentes figura un tomellosero apellidado Madrigal, afectado por poseer una propiedad en el término alcazareño, debiendo contribuir con diez reales. Unos años después, en 1808, una nueva requisitoria por el mismo motivo afectó a otro tomellosero, Madrigal Mayor —desconocemos si se trataba de la misma persona—, que debía abonar dieciséis reales.

Un pleito curioso en 1872

Curioso resulta el pleito fechado en 1872 entre los tomelloseros Facundo Marquina Quiralte y Raimundo López. Facundo demandó a Raimundo por una deuda de 1.190 pesetas derivada de la venta de una parte de una casa.

Cuando los funcionarios del juzgado acudieron a comunicarle la sentencia por la que debía pagar dicha cantidad en el plazo de siete días, no encontraron al demandado. Su esposa, Petri Madrigal, manifestó que su marido se hallaba ausente desde hacía dos años, ignorando su paradero. Por esta causa, Raimundo López fue considerado en rebeldía.

Exenciones militares y propietarios

En julio de 1877 hallamos al joven José Madrigal, a quien se le concedió la denominada «redención en metálico». Se trataba de un mecanismo legal vigente en España entre la primera mitad del siglo XVIII y 1912 que permitía evitar el servicio militar obligatorio mediante el pago de una cantidad estipulada por el Estado. Unos años después, en 1881, el beneficiado fue Juan Pablo Espinosa Madrigal.

Si observamos el listado de propietarios con derecho a ejercer como electores en noviembre de 1877, encontramos a Balbino Madrigal Díaz, con domicilio en la calle Mayor; a Marto Madrigal Burillo, en la calle de la Feria; y a Juan Francisco Madrigal.

Curiosamente, en 1884 se solicitó la inclusión en el censo electoral del vecino de Tomelloso Pilar Madrigal Burillo, con domicilio en la calle Hidalgo. Conviene recordar que, aunque Pilar es un nombre predominantemente femenino, también ha sido utilizado por algunos hombres.

Propiedades, cuevas y calles

En noviembre de 1886 aparecen a la venta diversas propiedades de Balbino Madrigal Díaz y su esposa, Antonia Ramírez Cepeda. Entre ellas figuraban una casa en la calle Mayor, número 16, de 485 varas cuadradas, tasada en 3.953 pesetas y 75 céntimos, y un terreno en el Camino de las Canteras, de cuatro fanegas y cuatro celemines, valorado en 606 pesetas y 66 céntimos.

En 1890, Ezequiel Cano Madrigal construyó una cueva en la calle Alcázar. Aún hoy podemos disfrutar del encanto de estos espacios tradicionales y de sus tinajas de diferentes tamaños.

Ya iniciado el siglo XX, en 1903, se abrió una calle con entrada por la calle Espinosa que recibió el nombre de calle de Madrigal. La vía mantuvo esta denominación apenas cuatro meses, pues pasó a llamarse calle Sagasta. Siete años después volvió a cambiar su nombre por el de calle del General Macías.

Existen referencias a una familia Madrigal residente en el número 2 de esta calle, circunstancia que probablemente motivó su primera denominación.

Del catastro al impuesto de consumos

Al término de 1909 se confeccionó el Catastro del término de Tomelloso. Los funcionarios de la Tercera Brigada del Servicio Agrónomo contaron con la ayuda de los tomelloseros Julián Madrigal y Ramiro Caro, quienes presentaron posteriormente las correspondientes facturas por 31 jornales y el alquiler de una caballería para recorrer el término municipal.

En 1912 ejercía como administrador de Consumos el tomellosero Manuel Pelayo Madrigal. El impuesto de Consumos era un tributo indirecto que gravaba artículos de primera necesidad, popularmente conocidos como las especies de «comer, beber y arder»: vino, aceite, carne, jabón o carbón.

Una casa con nueve tinajas

En 1930 encontramos la compra, por parte de Jesús Madrigal Torres, de una casa propiedad de Tomás Perales Díaz.

La vivienda, situada en la calle Sancho Panza número 27, disponía de portada de entrada, una gran estancia que había funcionado como bodega y después como jaraíz, cocina, alcobas, cámara, patio, pozo de agua viva y una cueva con nueve tinajas para la elaboración y conservación de vinos, con capacidad aproximada para 55.000 litros.

Además, contaba con corral, cuadra encamarada con pajar, otra cuadreja y una habitación en alberca, ocupando una superficie cercana a los 770 metros cuadrados.

José María Madrigal, una tragedia que marcó a Tomelloso

En 1966, el «Anuario Comercial Manchego» recogía el anuncio de «Lonas», regentado por Vicente López Madrigal, y el negocio de vinos de Francisco Madrigal Cepeda, situado en la calle Cervantes número 18.

En el verano de 1979, un hecho luctuoso conmocionó a Tomelloso. El domingo 1 de julio falleció el ciclista local José María Madrigal, de 24 años y albañil de profesión, cuando descendía el puerto de Canencia, en la Sierra de Guadarrama.

La prueba estaba reservada a corredores aficionados y tenía salida y llegada en Madrid. El deportista tomellosero pertenecía al Club Otero-Fuenlabrada y la temporada siguiente iba a debutar como profesional en el equipo Kelme.

Un año después, como homenaje de su pueblo, se celebró la primera edición del Memorial José María Madrigal, coincidiendo con la Feria y Fiestas de Tomelloso.

Viñadores de Honor y Casa Madrigal

En 1997, durante la primera edición de los galardones Viñadores de Honor, fue distinguido Francisco Madrigal Cano en el ámbito económico.

Compartieron reconocimiento las Hermanitas de la Residencia San Víctor, Fermín García Sevilla, Ángel Bernao Berruguete y el peluquero Ruphert en sus respectivos ámbitos.

Pues no, que no, que esto no va...

Cabe destacar que Francisco Madrigal fue representante, entre otras, de la empresa Cárnicas Madrigal, cuyo nombre mantiene el apellido objeto de este estudio.

Ya en el siglo XXI, en 2004, el estudio Bernalte & León Asociados obtuvo el Primer Premio de Arquitectura de Castilla-La Mancha por el proyecto de una vivienda situada en la calle Reyes Católicos número 22 de Tomelloso, conocida como Casa Madrigal, propiedad de José Luis Madrigal.

La memoria del proyecto destacaba «la búsqueda de la luz natural y la funcionalidad de todos los espacios» como elementos fundamentales de una construcción de estética innovadora.

Un apellido ligado a Tomelloso

Aunque en otro capítulo ya se abordó la figura de Jesús Andújar Madrigal, merece la pena recordar nuevamente a este «hombre corriente» y la calle que recientemente le fue dedicada en su pueblo.

El topónimo Madrigal también da nombre a un paraje tomellosero situado «en tránsito entre la comarca natural de La Mancha y la comarca del Campo de Montiel». Allí se encuentra un viñedo de la variedad Airén plantado a principios de los años sesenta y que sirve de inspiración a uno de los vinos emblemáticos de Bodegas Verum: el Verum Madrigal.

Además de la ya citada Cárnicas Madrigal, otras empresas locales incorporan este apellido a su razón social: Agrícolas Madrigal, Construcciones Hermanos Madrigal Cobo o Vega Madrigal.

Para concluir esta monografía sobre otro apellido de la sociedad tomellosera, merece una mención especial José María Madrigal, pintor jubilado caracterizado por su labor social acompañando durante muchos años a los mayores de la Residencia San Víctor para paliar, en parte, los efectos de la soledad.

El pasado mes de febrero emocionó al público con la representación del monólogo «Mi Cristo roto», del jesuita Ramón Cué, cuyos beneficios fueron destinados a los proyectos de Manos Unidas.

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