Opinión

Brihuega: La pequeña Lavanda española

María Remedios Juanes | Domingo, 19 de Julio del 2026
{{Imagen.Descripcion}}

Hay lugares que se visitan para conocerlos y otros que, sin previo aviso, tienen esa capacidad de transportarnos en el tiempo a través de los sentidos. Brihuega pertenece a esta categoría de pueblos que conforman el paisanaje del jardín de la Alcarria. 

Está situada en la zona de Guadalajara y junto con otros pueblos conforman los llamados pueblos negros, que seguro ya conocerán muchos lectores. Conforme vas llegando a esta villa, el aroma va adquiriendo unos matices extrasensoriales que conforman un lienzo.

El premio Nobel de literatura, Camilo José Cela, ya quedó cautivado por esta hermosa villa como así lo manifestó en su libro Viaje a la Alcarria,  describiendo una población que hacía alarde de su fábrica de paños y sus románticos jardines.

Brihuega o mejor dicho, la pequeña Lavanda española, tal y como se le conoce, se encuentra a caballo entre dos micro universos, el de su entramado medieval conformado por sus murallas, las Cuevas Árabes, iglesias y conventos y por otro lado el de las flores que se adueñan de los campos y cobran su esplendor en pleno mes de julio.

La palabra lavanda encierra en sí algunos tesoros de antaño que permanecen cosidos a nuestro propio legado. La palabra lavanda procede del latín lavare, "lavar". Los romanos ya perfumaban con ella las termas, el agua del baño y la ropa. Entre algunas de sus propiedades destacan la relajación, alivio de las migrañas, antiinflamatorio, etc.

En Brihuega se respira un pasado histórico que rezuma por sus calles, latiendo a plena luz del día. Una vez que atraviesas la muralla mudéjar pareciera como si estuvieras inmerso en un cuento violeta rodeado de paraguas voladores que tejen la bóveda del cielo con croché. Los puestos del mercado medieval te abrazan y anuncian que el mes de la flor de lavanda ha llegado.

De pronto, sin saberlo, el viajero se ve envuelto en productos artesanos que portan el alma de la lavanda. Bebidas, mieles, quesos, helados y un sinfín de objetos destilan fragancias de lavanda. Por un instante uno tiene la sensación de quedar  atrapado en una explosión sensorial que invade todos los sentidos.

Uno de los lugares más emblemáticos que llama la atención es la antigua  Escuela de Gramáticos que D. Juan García Barranco creó, allá por el siglo XVI, para que los jóvenes sin recursos económicos pudieran obtener una beca y así estudiar artes clásicas y literatura.

Años más tarde, la Casa de los Gramáticos fue disputada por varios literatos hasta que finalmente se la quedó el periodista y escritor vasco Manu Leguineche. Hoy en día forma parte de la Diputación Provincial de Guadalajara y hace poco se entregó el Premio de Periodismo en sus preciosos jardines.

Cada rincón parece albergar alguna pequeña historia que te sorprende. Una poeta llamada Margarita de Pedroso fue el primer amor de Juan Ramón Jiménez, antes de conocer a su mujer Zenobia. Y según cuentan  el padre de la joven Margarita, quien era un general del ejército no estuvo muy de acuerdo con este noviazgo porque ya se dio cuenta de las excentricidades del poeta.

De hecho Juan Ramón tuvo que salir huyendo de la casa de Margarita porque los perros lo persiguieron.

Conforme vamos caminando y nos detenemos frente a lo que fueron los antiguos conventos, aparece a lo lejos el Museo de Miniaturas del profesor Max. En realidad se llamaba D. Juan Elegido Millán y fue un afamado médico que realizaba espectáculos de hipnotismo por todo el mundo.

Como dato curioso de estas miniaturas se puede encontrar la bola de mundo en la cabeza de un alfiler o ver dibujada una casa de muñecas en una cerilla.

Mientras observaba y disfrutaba de este paseo, yo me preguntaba: ¿el cultivo de la lavanda ha estado siempre en Brihuega? Cuando fuimos a la destilería muchas de mis dudas se disiparon. No fue hasta los años los años 80 del siglo XX cuando se introdujo la lavanda. Anteriormente, esta población se había dedicado al cultivo de cereales.

Pero gracias a gente manchega emprendedora que por una de esas casuísticas visitó la Provenza francesa, se le ocurrió la idea de poder cultivar la lavanda en su pueblo. Al principio no se le sacó la rentabilidad que se debiera y no fue hasta que pasaron unos años más cuando Corral, un señor que se metió de lleno en este tipo de cultivo, trajo las máquinas que se utilizaban para elaborar los productos de lavanda tal y como los conocemos.

En la actualidad,  la principal fuente de ingresos de esta localidad  reside en sus campos del cultivo de la lavanda y elaboración artesanal  de perfumes, cosméticos y productos gastronómicos. Todo se elabora  de forma manual en la destilería y ello requiere mucho esfuerzo y dedicación, con lo cual muchas veces no es tan rentable económicamente

Desde aquí lanzo esta propuesta para apoyar a los pueblos rurales que todavía mantienen su esencia artesanal. 

Pero si existe algo que distinga a Brihuega son sus océanos violetas que ondulan con sus espigas de lavanda al viento saludando al viajero. Miles de personas viajan desde diferentes puntos geográficos para disfrutar de esta sinfonía de olores y colores que se respiran en la tierra.

Las puestas de sol al atardecer son mágicas porque es justamente cuando la luz acaricia las espigas de la lavanda. Y mi recomendación es ir vestido de blanco para contrastar con sus campos y así obtener unas fotos inolvidables como si estuvieras en otro paraíso inimaginable.

Aunque reducir este pueblo únicamente a sus campos sería injusto. Brihuega sigue manteniendo vivas sus tradiciones como es la devoción a su patrona, la Virgen de la Peña,  una arraigada afición taurina y el Festival de la Lavanda, cuyos conciertos al atardecer son el alma mater de esta villa.

Entre algunos de estos grupos musicales que han intervenido destacan Los Secretos, Taburete, el Arrebato, Luz Casal, Rozalén y Duncan Dhu, quienes añaden un toque cargado de belleza y consiguen esa simbiosis perfecta entre lo es el amor y la naturaleza a través de sus voces.

Mientras camino entre estos surcos infinitos comprendo que el verdadero encanto de Brihuega reside en lo que despierta y aflora en nuestros sentidos. Sembrando una sensación de libertad y desconexión arraigada en la tierra y sus raíces.

Todo invita a detener el tiempo y dejarte acariciar por el silencio.

Un viaje totalmente recomendable para hacer una escapada y dejarse embriagar por su fragancia que te llevará de regreso a la infancia.

 

Aquí dejo este link para descubrir un poco más Brihuega:

 Festival de la Lavanda 2026 | Vive la Magia en Brihuega

 

ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
ob.imagen.Descripcion
241 usuarios han visto esta noticia
Comentarios

Debe Iniciar Sesión para comentar

{{userSocial.nombreUsuario}}
{{comentario.usuario.nombreUsuario}} - {{comentario.fechaAmigable}}

{{comentario.contenido}}

Eliminar Comentario

{{comentariohijo.usuario.nombreUsuario}} - {{comentariohijo.fechaAmigable}}

"{{comentariohijo.contenido}}"

Eliminar Comentario

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter

Haga click para iniciar sesion con

facebook
Instagram
Google+
Twitter
  • {{obligatorio}}