Opinión

A la luz de la tinaja

Homenaje a José María Díaz Navarro, el último tinajero

Paloma Jiménez Lara | Viernes, 14 de Agosto del 2026
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Me revienta de amor el pecho al igual que el vino en la tinaja de una cueva fermenta por la gente de mi tierra,mi amado Tomelloso galopante por la sangre de mis venas, absolutamente complacida de tener la ventura de no tener que decir "A la memoria de todo un Señor ..." puesto que en el frágil y cansado cuerpo que el tiempo desgastó aún brilla radiante en el pequeño nudo de sus años una llama pura y silenciosa _la sabiduría y la experiencia del paso por la vida de éste Titán_ novio eterno de las cuevas y guardián de un mapa de caminos recorridos por debajo de la tierra bajo la mansa luz de una larga vida, donde el latido del tiempo ha tejido la genialidad en sus palabras sencillas DON JOSÉ MARÍA DÍAZ NAVARRO.

Hoy en el estío ardiente en el que el sol quema la tierra,en ese libro abierto que los días escribe en éste emblemático marco lleno de historia y tradición "La Posada de los Portales" tengo el inmenso honor de escuchar de la propia voz de éste Dios alfarero como el tiempo modeló sus arrugas y las líneas de sus manos en cada giro de la rueda de los años,curtiendo su piel como si fuese arcilla.

Mucho se habla del patrimonio y la cultura de un pueblo pero muy poco creo yo de las personas que hicieron posible el que ése patrimonio se forjase. Mucho, mucho de la tinaja...la cueva...el vino...pero poco de la persona, tinajeros,picadores,terreras sin olvidar tampoco a los grandiosos gañanes de mi pueblo.

Hombres y mujeres más que valientes que por más de cien años tuvieron uno de los trabajos más duros de los que podemos hablar junto al oficio de los tinajeros,que bajo la piel del pueblo de Tomelloso a las cuevas descendían como un minero baja a la mina caminando por el útero del vientre geológico manchego, donde la misma tierra aprende a mimar con dulzura y esmero al calor el vino, modelando con cada uno de los callos de sus dedos tinajas vivas que después latirian convertidas desde la arena y sacos de 50 kgs bajados por las escaleras de tierra de las cuevas a las costillas de cemento al ritmo de la fresca y buena savia manchega en la apretada penumbra del subsuelo.

Ya es hora de descorrer los muros de tierra para mirar el latido vivo, anteponiendo la voz y la piel a los muros fríos y terregosos o los esplendores del pasado.

Creo que ha llegado el momento de dar visibilidad a las personas que a lo largo de una vida de trayectoria han forjado patrimonio, cultura e historia: "Literatura del vino".

Como enamorada de mi tierra y mi gente la luz de Tomelloso habita en mi pecho, siendo fiel prisionera de mis raíces y mi corazón se ve en la responsabilidad afectiva de rendir homenaje al último exponente vivo de un gremio que esculpió codo con codo junto a terreras y picadores la identidad subterránea de Tomelloso,tallada en el origen del carácter manchego, imprimiendo en la propia sangre y sudor de cada hijo de Tomelloso simiente y raíz.

Con todo mi respeto hoy rindo homenaje a las manos que dieron vida al corazón geológico de Tomelloso.

Va por usted D José María, por su labor y por el legado que en éste pequeño corazón manchego usted ha dejado,con todo mi cariño.

Al maestro de la cueva,la tinaja y el tiempo.

"ROMANCE

AL TINAJERO Y LA CUEVA 

LEYENDA Y PASIÓN".

Al compás mudo 

del golpe lento 

del rumor de la tersa paleta 

y el pulso tierno

del roce manso de la llana 

glorioso se erige 

todo un ejército de tinajas,

pariendo

el vientre de la tierra 

piel redonda 

de barro al alba,

naciendo formas

al compás del aliento 

de 87 primaveras de sabiduría,

garbo y salero 

entre silencios de cueva

y memorias de vino,

hechas del eterno tesoro.

Redondas panzas

conquistadas

por el corazón de la tierra,

haciendo del silencio

vasijas de piel oscura 

para que el vino duerma 

como Quijote 

su maravillosa locura 

en tinajas custodiado,

desde el Tomelloso 

más joven 

hasta la raíz oculta y sagrada

del primer árbol genealógico 

de los abuelos,

donde la sangre castellana 

viaja a través 

del latido del tiempo 

como el viento viejo 

peina

el corazón 

de las cuevas 

de Tomelloso.

Labrador de piedra 

de armadura de aire

y colosal esfuerzo,

frágil valiente artesano,

poeta de gigantes ánforas 

en el fluir de la memoria 

que cemento espolvorea

sobre masa o mortero 

rematando a filigrana,

sabio y tierno Dios alfarero 

de extraordinaria genialidad 

en sus sencillas palabras.

Titán

forjador de mundos 

con alma de fuerte acero

bajo el pulso de la tierra 

donde Tomelloso es raíz 

alzas generoso su matriz 

de cemento, arena y guerra,

elevando tinajas 

cual montañas,

desafiando límites

mirando el cielo entero 

mientras tu pulso 

con arte brilla 

entre colosos alineados 

de barro y cemento 

palpitando apasionado 

tu valiente corazón 

de fragua y fuego

como sangra y late el vino 

en el tinajón 

de tu alma de tinajero 

ardiendo bravo

tu pecho 

como una llama encendida 

loco de amor por la tierra 

y de las cuevas...

ay las cuevas!

de las cuevas

fervientemente enamorado.

A Don José María Díaz Navarro.

"Ay si las cuevas hablarán"

PALOMA JIMÉNEZ LARA.


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