Tomelloso

Aurora Sahuquillo: “Me pongo a pintar y me olvido de mis dolores, de mis problemas y de todo”

La pintora presenta en La Librería una selección de obras marcada por la luz y el color

Carlos Moreno | Martes, 18 de Agosto del 2026
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Aurora Sahuquillo expone estos días en La Librería, local que sigue siendo uno de los más activos y dinamizadores de la cultura de Tomelloso. Natural de Aranda del Duero, la pintora habla de su ciudad natal que también tiene como patrona a la Virgen de las Viñas, circunstancia que comentamos antes de meternos en faena de entrevista. A sus 81 años se mantiene en plena forma, con ilusión y ganas de hacer cosas, de seguir enseñado y llevar a cabo esas incursiones en el teatro, otra de sus grandes pasiones, que siempre son muy saludables.

La muestra que ha llevado a La Librería responde, como buena parte de sus exposiciones, a una premisa que para Aurora Sahuquillo es innegociable: la luz y el color. Explica que le gusta trabajar con ambos elementos y que, aunque pueda parecer que recurre siempre al mismo título, lo hace porque es precisamente lo que busca en su pintura. “Luz y color. Poner mucha luz y mucho color”, señala.

Las obras expuestas son relativamente recientes, realizadas aproximadamente en los últimos dos o tres años. Buena parte de ellas proceden de una etapa en la que trabajó especialmente la figura femenina, coincidiendo con una exposición titulada Mujer. No obstante, en La Librería también pueden contemplarse algunos paisajes, incluidos en la muestra, según explica, para demostrar que su pintura no se limita a un único género. También hay espacio para un bodegón de copas, realizado en carboncillo con una pequeña mezcla de óleo, mientras que el resto de las obras están ejecutadas al óleo.

A pesar de haber cumplido 81 años, Sahuquillo mantiene una intensa actividad artística. Reconoce que procura mantenerse ocupada y no quedarse parada. Para ella, continuar creando es una necesidad y una manera de seguir disfrutando de aquello que le apasiona. “Estarme en la casa de brazos cruzados, mal asunto”, afirma. Por eso continúa haciendo cosas y compaginando la pintura con otra de sus grandes aficiones: el teatro.

Ahora mismo, además, está trabajando en un guion basado en un libro escrito por su hermana. Es un proyecto que quiere sacar adelante y al que está dedicando tiempo y esfuerzo, dando vueltas al texto y trabajando en su adaptación. La pintura y el teatro son, como ella misma reconoce, sus dos grandes aficiones, aunque su dedicación a las tablas es ahora más puntual. “Son mis dos aficiones”, resume.

En el terreno pictórico, Aurora asegura encontrarse en un momento especialmente bueno. A sus 81 años se siente con fuerza y con ganas de seguir creando. Reconoce que, como es lógico, tiene dolores y achaques, pero la pintura consigue que desaparezcan de su pensamiento mientras trabaja. “Ahora me siento muy en plena forma”, asegura. Y explica que cuando se pone delante del cuadro ocurre algo que para ella tiene casi un efecto terapéutico: “Si yo me meto en la pintura, ni me acuerdo de mis dolores y problemas”.

Esa capacidad de la pintura para abstraerla de las preocupaciones es uno de los aspectos que más valora de su actividad artística. Para Sahuquillo, pintar es una terapia y una fuente de bienestar. Algo parecido, aunque de otra manera, le ocurre con el teatro, una actividad en la que ya no participa con la misma intensidad que años atrás, pero a la que continúa acercándose de forma esporádica.

Su relación con el dibujo viene de la infancia. Aurora recuerda que comenzó a dibujar desde muy niña, copiando incluso los rostros que aparecían en las portadas de las historias que leía. Con el tiempo, aquel interés inicial por el dibujo fue evolucionando hasta desembocar en la pintura. El paso al óleo supuso para ella una etapa importante en ese recorrido. “He pasado al óleo y me gusta”, recalca, antes de volver a destacar esa capacidad de la pintura para hacerle perder la noción de todo lo que sucede a su alrededor. “Pierdo la noción de todo lo demás estando pintando”.

En cuanto a influencias, Sahuquillo habla especialmente de Tomás Vila, pintor catalán al que conoce y admira y que, reconoce, le ha animado mucho a continuar. De él le atraen especialmente sus paisajes y la utilización del color. En la exposición de La Librería hay incluso un paisaje suyo que Aurora ha pintado con permiso del propio artista.

Sahuquillo destaca que los paisajes de Vila tienen un tratamiento del color muy particular, diferente al que suele encontrarse en otras representaciones paisajísticas. “El colorido que metes es distinto a todos los paisajes que veo por ahí”, le comentó en su momento al pintor. Vila le dio libertad para pintar los paisajes que quisiera, algo que Aurora agradece y que ha contribuido a estrechar esa relación artística.

Otra de las facetas que sigue desarrollando es la enseñanza. Aurora continúa impartiendo sus clases de pintura todas las semanas, una labor que lleva realizando desde hace décadas. En Tomelloso son ya más de cuarenta años dedicados a transmitir sus conocimientos y, sobre todo, su pasión por la pintura.

Enseñar le proporciona una satisfacción especial cuando ve terminar los trabajos a sus alumnos. Cuenta con orgullo que, cuando alguno finaliza un cuadro, piensa que parte de ese resultado también procede de lo que ella le ha enseñado. “Me produce mucho orgullo cuando terminan un cuadro y pienso: eso se lo he enseñado yo”, explica.

También observa ese efecto beneficioso de la pintura en los más jóvenes. Los alumnos más mayores y, especialmente, sus madres, le cuentan que los niños se relajan cuando pintan. Para Aurora, esa es otra prueba de que la actividad artística no solo permite desarrollar capacidades creativas, sino que también aporta tranquilidad.

Precisamente la paz es, según reconoce, una de las principales cosas que le proporciona pintar. “Paz, sobre todo”, responde cuando se le pregunta qué encuentra en la pintura. Y vuelve a insistir en esa capacidad para apartarla temporalmente de las preocupaciones: “Me pongo a pintar y me olvido de mis dolores, de mis problemas y de todo”.

La exposición en La Librería supone, además, una nueva oportunidad para mostrar su trabajo en un espacio que Aurora valora especialmente por su actividad cultural. Destaca la labor de Elena al frente del establecimiento y considera que se trata de un lugar con un importante dinamismo cultural, donde se desarrollan numerosas iniciativas.

Sahuquillo agradece que le hayan permitido exponer allí sus obras y pone en valor la posibilidad de seguir encontrando espacios donde mostrar su pintura. “Es maravillosa”, afirma al referirse a Elena, antes de agradecerle que le haya dejado colocar sus cuadros en la librería.

Con esa mezcla de pintura, enseñanza, proyectos teatrales y nuevas ideas, Aurora Sahuquillo continúa mirando hacia adelante. A los 81 años, mantiene intacta la ilusión por seguir creando y compartiendo su experiencia. Su mensaje final resume también la satisfacción que le produce mantener este contacto con los demás y poder contar su trabajo: “Me encanta que me entrevistéis, de verdad”.

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