Cuando en su día hablé sobre La Primera Profecía, comentaba que nada me había preparado para esa película debido a ser un terror llevado a lo psicológico, pero con algún que otro jumpscare. Mi percepción ha cambiado debido a que he visto La Sustancia y ahora sí, aún no me creo lo que acabo de ver.
Dirigida por Coralie Fargeat y protagonizada por Demi Moore, Margaret Qualley y Dennis Quaid, esta cinta nos presenta a Elizabeth Sparkle, una actriz famosa ahora convertida en una entrenadora fitness, igual que en aquellas cintas de los 80, con mallas y sonando Physical, de Olivia Newton-John, y cuyo jefe y cazatalentos decide sustituirla al tener cierta edad. Es por eso que un día decide someterse a un proyecto llamado La Sustancia, que básicamente crea un nuevo tú más joven y perfecto, por lo que tendrá que convivir con su versión nueva y mejorada.
Voy a ser totalmente sincero: no esperaba acabar esta película con una sensación de arcadas, y más teniendo en cuenta que el propio tráiler no explica nada. Creo que podría catalogarse como un festival de body horror digno del Maestro de la Nueva Carne: David Cronenberg.
Este es el segundo largometraje de Coralie Fargeat y me gusta que incomode a los espectadores de estómagos tanto fuertes como sensibles. Pese a que puede ser un festival del horror, en el fondo creo que trata de lanzar un mensaje respecto a los estereotipos de belleza, algo que Barbie intentó en su día, perdiéndose por el camino y tropezando con el mismo tópico de siempre. También hay un comentario respecto al amor propio y el hecho de querer cambiar parte de nuestro ser por miedo a envejecer. La Sustancia lanza estos mensajes no solo de forma sutil, sino que lo hace a lo bestia.
En cuanto a la producción, no quiero pensar lo que se gastaron en maquillaje, tanto para Demi Moore como para Margaret Qualley. Cuanto más ves que se demacra, más angustia te da y, si a eso le sumas que la directora le gusta usar mucho primerísimo primer plano para demostrar cómo la carne se va pudriendo poco a poco, no da mucho gusto verlo. El acto final es el apoteosis y, pese a no poder decir cómo es, preparaos para levantaros de la butaca e iros corriendo.
No quiero olvidarme de los colores vivos y las múltiples referencias a otros directores, en especial a Stanley Kubrick y, por supuesto, David Cronenberg. Se nota que su directora es fan de estos y creo que ha hecho un gran trabajo homenajeándolos con múltiples referencias.
Ahora bien, creo que es de lo mejor que ha hecho Demi Moore, teniendo en cuenta que en su época fue una de las mayores sex symbols, por lo que no es de extrañar que, en parte, sea algo propio para ella, aunque he de decir que hubiera preferido que fuese Andie MacDowell, al ser la madre de Margaret Qualley y por tener muchísimo parecido. Qué decir de Dennis Quaid, es un tío que lo único que le importa es hacer dinero sin importar a quién sustituir y, sobre todo, querer controlar al personaje de Margaret Qualley únicamente por ser un bombón.
Quizá lo que lamento, o más bien lo que me mosquea, es que la propia Demi Moore no ganó el Oscar a Mejor Actriz, llevándoselo Mikey Madison por Anora. A la pobre de Demi le aplicaron su propia Sustancia, como en la película. Una lástima, porque lo da todo en esta cinta.
La Sustancia es una cinta única y no es para todo el mundo, especialmente si tenéis el estómago sensible. Como consejo, os diría que no comáis nada mientras la veis, porque os aseguro que os va a provocar angustia y sensación de acidez en el estómago. Vedla bajo vuestro propio riesgo y seguridad.
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Domingo, 20 de Septiembre del 2026
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