«Caminante, no hay camino, se hace camino al andar». Pocos versos han conseguido expresar con tanta sencillez una idea
tan importante: el futuro no está escrito, se construye. Y pocas cosas contribuyen tanto a construirlo como la educación.
Cada
septiembre, miles de estudiantes de Castilla-La Mancha vuelven a las
aulas. Para parte del alumnado será la primera vez que cruce la puerta
de un colegio; otra parte comenzará Primaria,
Secundaria, Bachillerato o Formación Profesional. Habrá también quienes
afronten su último curso antes de incorporarse al mercado laboral o
continuar sus estudios en la Universidad. Todos ellos, aunque todavía no
lo sepan, empiezan a recorrer una parte importante
de su propio camino.
Pero
el curso también comienza para miles de docentes, equipos directivos y
profesionales que vuelven a asumir la responsabilidad de enseñar,
orientar y acompañar; y comienza para las familias,
que confían cada día a sus hijos e hijas a nuestro sistema educativo y
desempeñan una tarea que ninguna escuela puede sustituir. A todos ellos
debemos dar las gracias, porque podemos hablar de centros, recursos,
programas, inversiones o nuevas tecnologías,
pero la educación sigue dependiendo, en último término, de personas que
educan a otras personas.
El
curso comienza en septiembre, la educación, sin embargo, se construye
durante años: cuando la infancia encuentra una escuela infantil cerca de
casa, cuando una familia puede acceder
a ella sin que su situación económica sea un obstáculo, cuando una
clase tiene menos estudiantes y el profesorado puede dedicarles más
tiempo, cuando un centro dispone de mejores recursos, cuando la juventud
encuentra en la Formación Profesional una oportunidad
para desarrollar su talento o cuando el alumnado puede llegar a la
Universidad independientemente de los recursos económicos de su familia.
Esta es la educación en la que creemos en Castilla-La Mancha: una
educación que amplíe las posibilidades de elegir.
Durante
estos años hemos ido tomando decisiones que recorren prácticamente
todas las etapas educativas. Así, hemos avanzado en la gratuidad del
primer ciclo de Educación Infantil, hemos
reforzado las plantillas docentes —este curso contará con casi 900
profesionales más que el anterior y cerca de 6.000 más que en 2015—,
mejorado sus condiciones, reducido las ratios y reforzado su formación
permanente a través del Centro Regional de Formación
del Profesorado, hemos mejorado nuestros centros y sus recursos, hemos
realizado una apuesta sin precedentes por la digitalización y la
innovación educativa, hemos ampliado y transformado la Formación
Profesional y hemos dado un paso especialmente importante
para facilitar el acceso a la Universidad con la gratuidad del primer
curso y el reconocimiento al esfuerzo y a la excelencia académica
mediante la gratuidad del segundo curso para quienes cumplen los
requisitos establecidos.
Y
queremos seguir avanzando. Este curso daremos un nuevo impulso a la
Formación Profesional con una ley propia para Castilla-La Mancha,
concebida para estrechar aún más la relación entre
formación y empresa y responder a la creciente demanda de profesionales
cualificados.
Así
se construye realmente un sistema educativo: con políticas públicas y
recursos, desde luego, pero también con miles de pequeños avances que
difícilmente aparecen en una estadística.
Ese es el trabajo que vuelve a comenzar.
Dentro
de diez meses volveremos a cerrar las aulas y el mejor balance posible
no será únicamente comprobar cuánto ha aprendido nuestro alumnado, sino
saber que es un poco más autónomo,
más capaz de pensar y está mejor preparado para decidir qué quiere
hacer con su vida.
Porque
el futuro puede parecer algo lejano, pero, para miles de niños, niñas y
jóvenes de Castilla-La Mancha, el futuro vuelve a empezar este
septiembre.
Amador Pastor Noheda
Consejero de Educación, Cultura y Deportes
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Lunes, 31 de Agosto del 2026
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Martes, 1 de Septiembre del 2026