El Día Mundial del Alzheimer vuelve a poner el foco sobre una
enfermedad que, cuando entra en una casa, termina afectando a todos. Al enfermo,
pero también a quien está a su lado cada día, al que cuida, acompaña y va
aprendiendo a convivir con los cambios que trae la enfermedad.
En Tomelloso, de esa realidad saben mucho en AFAL, la Asociación
de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Tomelloso, y en su Centro de Día
San Rafael, que dirige Gema Gil. Con ella hablamos de los nuevos
tratamientos contra el Alzheimer, de la necesidad de que lleguen a la sanidad
pública y de la importancia de un diagnóstico temprano. También del trabajo que
se hace cada día en el centro, de las terapias, de las familias y de algo que
Gema repite como una idea fundamental: para cuidar bien a una persona con
Alzheimer también hay que cuidar a quien la cuida.
—El lema de este Día Mundial del Alzheimer es «El no
ya no es respuesta». ¿Qué reivindica AFAL con este lema?
—Es una llamada contundente ante la falta de financiación pública de dos
nuevos fármacos, Lecanemab y Donanemab, aprobados por la Comisión
Europea en 2025. Llevamos 120 años de sequía terapéutica y ahora que estos
tratamientos han sido aprobados por la Agencia Europea del Medicamento no
podemos aceptar que las administraciones sigan bloqueando su llegada. Es verdad
que no son la cura definitiva, pero representan un salto importante, histórico,
respecto a lo que teníamos hasta ahora.
—Se habla de sus efectos secundarios, de su eficacia o
de que pueden beneficiar a pocas personas.
—Todos los medicamentos tienen efectos secundarios. Y no podemos dejar
fuera de la ecuación al paciente. Las personas con Alzheimer conservan el
derecho, la ética y la dignidad de decidir sobre su propia salud.
Es cierto que los pacientes tienen que estar en fases muy precoces de la enfermedad, pero esa innovación terapéutica es un primer paso indispensable para otros tratamientos más avanzados.
—El problema también está en quién puede acceder a
ellos…
—Claro. No es tolerable que hoy estos fármacos solo se puedan conseguir en
la sanidad privada. Este verano han empezado a administrarse y eso crea un
agravio comparativo dependiendo del nivel económico de cada familia. No todo el
mundo puede permitirse esas cantidades de dinero.
Hay que invertir en salud y en innovación porque es una inversión social de
futuro. Hay que valorar lo que supone que una persona gane tiempo de calidad,
mantenga su autonomía y retrase su dependencia. En AFAL trabajamos cada
día para ofrecer la máxima calidad de vida a los usuarios y a las familias,
pero necesitamos que esta innovación terapéutica llegue a todos.
—¿Qué terapias realizan en el Centro de Día San Rafael?
—Hacemos un tratamiento integral no farmacológico. Combinamos la atención
terapéutica tradicional con la innovación tecnológica. Trabajamos memoria,
atención, lenguaje y cálculo mediante terapia ocupacional, además de
fisioterapia, logopedia y psicología.
También utilizamos desde hace unos años NeuronUP, una
herramienta que nos permite diseñar sesiones de entrenamiento cerebral personalizadas
y monitorizar el avance o la estabilidad de cada persona. Y recientemente hemos
incorporado terapias inmersivas, como las gafas de realidad virtual. Trabajamos
la reminiscencia, las emociones y la estimulación sensorial a través de
experiencias virtuales. La verdad es que les motiva mucho.
—¿Se puede decir que hacen un traje a medida para cada
usuario?
—Sí. Actualmente tenemos capacidad para 60 plazas, pero lo
importante es cómo adaptamos la atención. No a todo el mundo le viene bien que
su familiar venga de nueve a cinco. Puede venir días alternos, en otro horario
o un día solamente para recibir una terapia concreta.
Tenemos programas como SEPAD, dirigido a personas con un grado 1 de
dependencia, y otros de envejecimiento activo, como «Cuerpo y Mente». También
tratamientos individualizados de estimulación cognitiva, fisioterapia, terapia
ocupacional, logopedia o atención social. Nos gusta decir que hacemos un traje
a medida para cada usuario y para cada familia, ofreciendo el nivel de apoyo y
la intensidad de las terapias que necesitan en cada momento.
—Y en ese traje a medida, la familia también ocupa un
lugar importante, ¿no es así?
—Para nosotros, la familia y el enfermo van unidos. Son una pieza central e
inseparable de nuestro trabajo. Siempre decimos que detrás de cada persona con
una enfermedad neurodegenerativa hay un cuidador o una cuidadora a los que
también tenemos que cuidar para que ellos cuiden bien. El impacto de esta
enfermedad en una familia es inmenso. Por eso, además del respiro diario que
supone el centro de día, ofrecemos atención psicológica para ayudar a gestionar
el duelo, el estrés, la sobrecarga emocional y los cambios que conlleva la
evolución de la enfermedad.
También hacemos todos los meses un grupo de familias, que es un espacio de
desahogo, de escucha mutua y de aprendizaje entre personas que comparten una
misma situación.
—¿Qué podemos hacer a nivel personal para cuidar
nuestra salud cerebral?
—La alimentación y el ejercicio físico son muy importantes, igual que tener
una vida activa. También podemos trabajar la estimulación cognitiva, la memoria
y la atención.
Pero hay factores que no podemos controlar, como el genético. Así que vamos
a trabajar lo que podamos e intentar que, si tiene que venir, sea lo más tarde
posible.
—¿El diagnóstico precoz es importante?
—Sí. Estos dos tratamientos, Lecanemab y Donanemab, por ejemplo, son
para personas que están en una fase muy inicial de la enfermedad, por lo que
tiene que haber habido un diagnóstico precoz. Siempre que empecemos a trabajar
cuanto antes podremos iniciar antes las terapias, los ejercicios y, cuando esté
indicado, la medicación. Eso puede ayudar a ralentizar el deterioro de la
enfermedad.
—¿Qué actividades han preparado desde AFAL con motivo del Día
Mundial del Alzheimer?
—Hoy tendrá lugar la lectura del manifiesto. Este año será una
cita especial y diferente a las anteriores porque no habrá un único portavoz,
sino que la lectura será compartida por trabajadores del centro, familiares e
incluso personas con Alzheimer. El 29 de septiembre, en la iglesia de Nuestra Señora
de los Ángeles, habrá una misa en memoria de los fallecidos y en apoyo a los
enfermos y sus familias. Y el 7 de octubre tendremos una charla informativa que
impartirán Carolina
Sánchez, terapeuta del centro, y Beatriz
Serrano, fisioterapeuta. Hablarán de la importancia de la
estimulación cognitiva y de la rehabilitación física en las personas con
Alzheimer.
—¿Qué pediría en este Día Mundial del Alzheimer?
—Basándome en el lema de este año de CEAFA, queremos denunciar el
abandono al que se están viendo abocadas las personas con Alzheimer. Han sido
muchos años de investigación y ahora tenemos tratamientos que pueden ayudar a
ralentizar la evolución de la enfermedad. Sabemos que estos medicamentos no son
la panacea, no son la cura y no son aptos para todas las personas. Pero sí son
soluciones para algunas personas diagnosticadas en fases iniciales y pueden
ampliar su calidad de vida. También son la puerta de entrada a otros
tratamientos futuros.
Por eso creemos que el «no» ya no puede ser la respuesta.
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Lunes, 21 de Septiembre del 2026
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