Tomelloso

Beatriz García Gallego: “Nuestro servicio va mucho más allá de las tareas domésticas"

La coordinadora del Servicio de Ayuda a Domicilio de AMAS destaca la importancia de mantener a las personas mayores en su hogar con la mayor autonomía y calidad de vida posibles y reivindica el acompañamiento como otra función esencial

Carlos Moreno | Miércoles, 30 de Septiembre del 2026
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Con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores, que se celebra este 1 de octubre, La Voz de Tomelloso se ha desplazado hasta las instalaciones de AMAS (Asociación para la Mejora de la Autonomía y la Salud) para conocer de primera mano el funcionamiento del Servicio de Ayuda a Domicilio y acercarse a la realidad que viven muchas personas mayores. Allí nos recibe Beatriz García Gallego, coordinadora de este servicio, que atiende actualmente a unas 130 personas en distintos municipios y que afronta entre sus principales retos el de combatir la soledad no deseada.

García Gallego explica que AMAS lleva alrededor de cinco años prestando el Servicio de Ayuda a Domicilio y que su ámbito de actuación no se limita a Tomelloso. La entidad también está presente en La Solana, Valdepeñas, Manzanares, Villanueva de los Infantes y Carrizosa, además de trabajar en su expansión hacia otros municipios y, actualmente, comenzar a introducirse en Guadalajara.

"El objetivo fundamental del servicio, -señala-, es que las personas puedan permanecer en su propia vivienda el mayor tiempo posible. Se trata de proporcionar los apoyos que necesita cada usuario para conservar su autonomía y mantener su calidad de vida sin tener que recurrir a otros recursos residenciales".

“El objetivo principalmente es que las personas sigan, continúen estando en su domicilio, con la mayor autonomía posible y con la mayor calidad de vida posible”, explica.

Uno de los aspectos en los que la coordinadora pone mayor énfasis es en la necesidad de desterrar la idea de que la Ayuda a Domicilio se limita a las labores domésticas. Aunque las tareas del hogar forman parte de las funciones del servicio, la atención comprende muchas otras actuaciones adaptadas a las necesidades concretas de cada persona.

Las profesionales pueden encargarse de determinados apoyos relacionados con la medicación, ayudar a preparar el desayuno, realizar compras o acompañar a los usuarios en diferentes gestiones y recados. "Pero, sobre todo, desempeñan una función fundamental de acompañamiento y apoyo emocional", recalca.

La coordinadora explica que existen situaciones en las que una persona mayor necesita, sencillamente, compañía. Puede tratarse de salir a tomar un café y dar un paseo o incluso de recuperar pequeñas rutinas que tenían un significado especial para esa persona. García Gallego pone como ejemplo a quienes han perdido a su pareja y mantienen, gracias a la profesional que acude a su domicilio, actividades que antes realizaban juntos, como jugar al parchís.

“El apoyo emocional es muy importante: la compañía, la escucha, la empatía, todo eso también entra dentro de las funciones de la profesional con el usuario o la usuaria del servicio”, subraya.

Una atención adaptada a cada persona

La intensidad del servicio depende de las circunstancias de cada usuario. AMAS mantiene una coordinación con los servicios sociales y, en función del grado de dependencia reconocido —grado 1, 2 o 3—, se establecen las horas de atención correspondientes. Estas pueden distribuirse de diferentes maneras, siempre atendiendo a las necesidades concretas de cada persona.

La coordinadora recuerda además que no es imprescindible tener reconocido un grado de dependencia para acceder al servicio, ya que también existe la posibilidad de contratarlo de manera privada. “Cada caso viene a ser un mundo”, resume García Gallego, que insiste en que tanto las horas como la distribución de las mismas se adaptan a cada situación.

Convertir las dificultades en retos

Trabajar en los domicilios supone enfrentarse a realidades muy diferentes. "Cada familia tiene sus propias costumbres, rutinas y circunstancias, por lo que la capacidad de adaptación de los profesionales resulta fundamental".

García Gallego prefiere hablar de retos antes que de dificultades. El objetivo es que la persona atendida se sienta cómoda y que la llegada de un profesional a su casa no sea percibida como una intromisión, sino como la presencia de alguien que viene a ayudarla en aquellos aspectos de su vida en los que lo necesita. “Para nosotros es un reto poder adaptarnos lo máximo posible, llegar al domicilio, adaptarnos a esa persona y que esa persona se adapte al profesional”, señala.

La finalidad última, añade, es que el usuario pueda permanecer en su hogar el máximo tiempo posible y sentirse a gusto con la persona que le presta la atención.

La importancia de generar confianza

En un ámbito en el que la confianza resulta especialmente importante, AMAS apuesta por mantener, siempre que las circunstancias lo permiten, a la misma profesional en cada domicilio. La entidad considera que evitar los cambios continuos facilita que el usuario conozca a la persona que le atiende, establezca un vínculo de confianza y se sienta seguro dentro de su propia casa. “Yo quiero dar el servicio que me gustaría que tuvieran en mi casa”, afirma García Gallego al explicar cuál es uno de los principios que guían su manera de entender el servicio.

Por ello, cuando una persona comienza a ser atendida, se intenta asignarle una profesional que permanezca vinculada a ese domicilio. Las bajas, vacaciones o cambios laborales pueden obligar ocasionalmente a modificar esta dinámica, pero el criterio general es mantener la continuidad.

Para la coordinadora, esta continuidad permite que los usuarios sepan quién va a entrar por la puerta de su casa y puedan establecer una relación basada en la confianza. Una cuestión especialmente relevante cuando la atención se desarrolla en el espacio más íntimo de una persona: su propio hogar.

La soledad, uno de los grandes problemas

Durante la conversación, la soledad aparece como una de las principales preocupaciones vinculadas al envejecimiento. Hay personas que carecen de familiares cercanos o cuyos hijos viven en otros municipios y que necesitan contar con alguien que las acompañe en su día a día. En este contexto, el acompañamiento adquiere una dimensión que va mucho más allá de la prestación de una ayuda práctica. Para algunas personas, disponer de unas horas semanales con una profesional puede significar tener a alguien con quien hablar, compartir una actividad o simplemente sentirse acompañadas.

“Hay personas que no tienen a nadie, ni hijos, ni familiares, nada”, explica la coordinadora, que considera que precisamente ahí el Servicio de Ayuda a Domicilio desempeña una función esencial.

Nuevos proyectos contra la soledad no deseada

Precisamente la lucha contra la soledad no deseada ocupa un lugar destacado entre los proyectos de futuro de AMAS. La asociación trabaja ya en distintas ideas encaminadas a reforzar el acompañamiento de las personas que viven solas. La intención es complementar el trabajo que realizan actualmente las auxiliares de enfermería con otras iniciativas y profesionales que permitan ampliar las posibilidades de acompañamiento en los domicilios. “Estamos en proceso de proyectos relacionados con la soledad no deseada”, adelanta García Gallego, quien reconoce que se trata de iniciativas que todavía se encuentran en una fase de desarrollo, pero que forman parte de la planificación a medio y largo plazo de la asociación.

Un servicio para quien lo necesite

Antes de concluir la entrevista, la coordinadora quiere lanzar un mensaje para quienes todavía no conocen en profundidad las posibilidades que ofrece la Ayuda a Domicilio. Considera que se trata de un recurso que puede resultar útil no solo para las personas mayores, sino también para adultos que, por diferentes circunstancias, puedan necesitar algún tipo de apoyo. “Estamos aquí para dar esa información, que la gente sepa realmente cómo funciona el servicio y qué funciones hay”, afirma, al tiempo que recuerda que las puertas de AMAS están abiertas para quienes quieran conocer sus prestaciones y posibilidades de atención.

Y precisamente cuando llega el Día Internacional de las Personas Mayores, Beatriz García Gallego reivindica que la atención a este colectivo no debería limitarse a una jornada concreta. Para AMAS, el reconocimiento y el acompañamiento se producen cada día a través de un servicio que pretende que las personas permanezcan en sus hogares, tengan cubiertas sus necesidades y, sobre todo, no se sientan solas.

“Todos los días celebramos el Día Mundial de las Personas Mayores”, concluye la coordinadora, porque detrás de cada visita, cada conversación, cada paseo o cada tarea existe el mismo propósito: acompañar y cuidar a las personas para que puedan seguir viviendo en su casa con la mayor autonomía y calidad de vida posible.

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