Tomelloso

Llega a Tomelloso «La Molienda», un auto sacramental que sorprenderá al público por su actualidad y puesta en escena.

Entrevistamos a Concha Sánchez, autora y directora de una obra que reúne a más de 50 artistas y que se estrena este sábado al Teatro Marcelo Grande, dentro de los actos del LXX aniversario de la parroquia de Santo Tomás de Villanueva

Francisco Navarro | Martes, 20 de Octubre del 2026
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El grupo Bicentenario de Campo de Criptana representará este sábado en el Teatro Marcelo Grande La Molienda. Se trata de un auto sacramental escrito y dirigido por Concha Sánchez, que llega a la ciudad dentro de los actos del LXX aniversario de la parroquia de Santo Tomás de Villanueva de Tomelloso. Profesora de conservatorio y aficionada a la escritura teatral, Sánchez asumió el reto de recuperar un género del Siglo de Oro con una historia que habla de la familia, las tentaciones y las contradicciones de la vida cotidiana. Más de 50 artistas participan en una puesta en escena que combina teatro, danza, música y proyecciones.

La autora nos explica cómo nació el proyecto, qué ha querido transmitir y la ilusión con la que el grupo prepara una representación que invita a disfrutar del teatro y a reflexionar sobre nuestras propias decisiones.

Un auto sacramental con temas de actualidad

La idea de La Molienda surgió a propuesta del presidente de la Real Archicofradía del Santísimo Sacramento de Campo de Criptana, que buscaba un auto sacramental para culminar los actos de su bicentenario. Concha Sánchez había escrito algunas obras de teatro, pero el encargo suponía un desafío diferente. Finalmente, decidió aceptar y presentar un texto propio. «Me abrumó el recibimiento que tuvo», recuerda.

La obra conserva las características compositivas de ese género clásico y está escrita en verso, con los esquemas que usaban esas composiciones en el Barroco, pero su planteamiento mira al presente. «La temática es actual y no está compuesta en castellano antiguo. He utilizado el verso, propio de los autos sacramentales, pero quería hablar de situaciones que vivimos hoy», explica.


El conflicto enfrenta la espiritualidad y la mundanidad a través de personajes alegóricos que ponen a prueba a una familia. La lucha entre ambas fuerzas permite abordar cuestiones como el compromiso, la fidelidad, la educación de los hijos y el cuidado de los mayores. Para Sánchez, la familia atraviesa un momento complicado en una sociedad cada vez más individualista.

«La familia está en el punto de mira de la sociedad. El modelo de familia está totalmente denostado», afirma. Su intención ha sido mostrar las tentaciones que aparecen en la vida cotidiana, a menudo disfrazadas de propuestas atractivas, como pensar únicamente en uno mismo, abandonar responsabilidades o renunciar a valores que parecen haber perdido vigencia.

La autora no pretende convertir la obra en una reivindicación sobre cuestiones concretas. Prefiere centrarse en situaciones cercanas, en las contradicciones que todos podemos experimentar y en la dificultad de mantener las propias convicciones. «He querido mostrar las tentaciones que conviven en nosotros, las dudas y las tibiezas que todos poseemos en mayor o menor medida», señala.

Una historia que también interpela a su autora

La dimensión personal está muy presente en La Molienda. Sánchez reconoce que escribirla le ha servido para examinar sus propias actitudes y poner palabras a inquietudes que forman parte de su experiencia como persona creyente.

«Las debilidades que la obra lleva son mis debilidades», confiesa. No habla de grandes conflictos, sino de esas pequeñas luchas interiores que surgen cuando los principios se enfrentan a la comodidad o cuando uno se pregunta si merece la pena seguir haciendo lo que considera correcto, aunque no encuentre reconocimiento.

«Muchas veces siento la tibieza. Soy una persona muy practicante, muy creyente, pero también tengo esos momentos en los que me quedo fría», explica. Esa mirada sincera se traslada a los personajes y evita que la obra presente el bien y el mal como realidades ajenas al espectador. La intención es que cada cual pueda reconocerse en alguna de las situaciones que aparecen sobre el escenario.

El proceso de escritura también ha supuesto un aprendizaje personal. «A mí me ha aportado mucho, porque he hecho como un examen de conciencia», afirma. Después de las primeras representaciones, algunos espectadores se acercaron para contarle que se habían sentido identificados con la historia. Para Sánchez, esa reacción confirma que la obra consigue llevar al escenario preocupaciones compartidas.


Más de 50 artistas en una cuidada puesta en escena

La propuesta combina el texto teatral con una escenografía que enlaza los ciclos agrícolas manchegos y el calendario litúrgico. La acción recorre el año desde la vendimia hasta la recolección, mientras aparecen los distintos tiempos cristianos, desde el Adviento y la Navidad hasta la Cuaresma y el Corpus Christi.

Las proyecciones muestran las viñas y los campos a lo largo de las estaciones, acompañadas por el vestuario, la música y el cuerpo de baile. En el montaje participan más de 50 personas entre actores, actrices, bailarinas y equipo técnico.

Sánchez destaca el resultado visual de la representación y el trabajo conjunto de todos los participantes. «El vestuario es muy bonito, el decorado es deslumbrante y llevamos proyecciones en las que se ven los tiempos agrícolas. La música y el cuerpo de baile también tienen mucho protagonismo», explica. La función dura alrededor de una hora y media y busca mantener el interés del público sin perder el sentido del género.

Tras su estreno en Campo de Criptana durante las celebraciones del Corpus Christi y una nueva representación en septiembre, el grupo Bicentenario llega ahora a Tomelloso. La función se enmarca en los actos del LXX aniversario de la parroquia de Santo Tomás de Villanueva, una cita que la autora y sus compañeros esperan con especial ilusión.

«Desde el primer día, cuando vino don Eustaquio y quiso que fuéramos a Tomelloso, ha sido muy ilusionante para nosotros. No te puedes imaginar cuánto», asegura Sánchez. La visita supone una nueva oportunidad para compartir el trabajo del grupo con el público tomellosero, al que la autora anima a descubrir una propuesta que une tradición teatral y temas actuales.

La cita será este sábado, a las ocho de la tarde, en el Teatro Marcelo Grande. La Molienda ofrece la oportunidad de acercarse a un género poco habitual a través de una puesta en escena con más de 50 artistas y una historia en la que conviven la música, la danza y la reflexión. Sánchez confía en que el público disfrute de la representación y encuentre en sus personajes motivos para pensar sobre las decisiones y los valores que forman parte de su propia vida.

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