Tomelloso

Manuel y Sara García de la Reina: «Trabajar en sanidad te hace ver la vida con otra perspectiva»

La Voz entrevista a estos hermanos mellizos y médicos de vocación que no descartan emprender algún día un proyecto en la Tomelloso

Carlos Moreno | Jueves, 29 de Octubre del 2026
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Manuel y Sara García de la Reina, tomelloseros y  hermanos mellizos, comparten la vocación sanitaria, pero han trazado caminos profesionales diferentes: él es matrón en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y ella, médica de familia y comunitaria, trabaja en Urgencias del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Defienden con sólidos argumentos la sanidad y la educación públicas, reclaman más oportunidades para los jóvenes y no descartan regresar algún día a su pueblo para emprender un proyecto común o contribuir al desarrollo de su hospital.

Los dos ejercen la profesión con entrega y responsabilidad y en esta entrevista nos descubren curiosos aspectos de sus trayectorias, además de ofrecer sabias reflexiones. Son el mejor ejemplo de la pujanza de jóvenes con talento que se siguen formando y trazando nuevos retos. Tanto Sara como Manuel tienen muy presentes los valores que les transmiten sus padres, Pilar y Antonio: los del trabajo y enfrentar con entereza cualquier obstáculo o dificultad que la vida ponga por delante. 

La vocación no siempre se hereda ni necesita referentes familiares. A veces nace en la infancia, crece con los años y termina convirtiéndose en una forma de entender la vida. Es el caso de Manuel y Sara, los dos encontraron en la medicina su camino profesional, aunque cada uno haya elegido una especialidad distinta.

Su trayectoria los ha llevado a conocer diferentes realidades sanitarias, desde Castilla-La Mancha hasta Cataluña y Andalucía. En esta sabrosa conversación hablan de vocación, de las luces y sombras de la profesión sanitaria, de la inteligencia artificial y de la posibilidad de regresar algún día a Tomelloso. Sus palabras transmiten una convicción compartida: hacen falta jóvenes bien formados, oportunidades reales para desarrollar su talento y servicios sanitarios capaces de responder a las necesidades de la población.

-¿Cómo nació su vocación sanitaria? ¿Siempre tuvieron claro que se dedicarían a la medicina?

-Sara: Desde pequeña decía que quería ser pintora de caras (risas), pero unos años después tuve claro que quería ser médica. De hecho, desde tercero de la ESO, cuando tuvimos que elegir una rama de estudios, sabía que quería orientarme hacia la salud y la sanidad.

Manuel: En mi caso, también lo tenía bastante claro desde pequeño. Me llamaban mucho la atención los partos y recuerdo que veía vídeos sobre ellos. Incluso nuestros padres nos regalaron unos muñecos y tuvimos una Barbie embarazada. Así que parece que la vocación venía de lejos.

-¿Había algún referente sanitario en la familia que les animara a seguir ese camino?

-Sara: Creo que somos los primeros sanitarios de la familia. Es verdad que teníamos una tía que era enfermera y que a nuestro padre le habría gustado estudiar una carrera sanitaria, probablemente Medicina, pero por circunstancias personales no pudo hacerlo. Creo que habría sido un gran médico.

-Sus trayectorias les han llevado por diferentes comunidades autónomas. ¿Cómo ha sido ese recorrido formativo y profesional que, además, permite establecer interesantes comparaciones?

-Manuel: Yo estudié enfermería en Albacete y después me trasladé a Bacelona para hacer la especialidad de Enfermería Obstétrico-Ginecológica, como matrón. Actualmente trabajo en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, atendiendo partos en el área de obstetricia.  

Sara: Yo estudié en la Universidad Autónoma de Barcelona  y después hice allí la residencia en Medicina Familiar y Comunitaria, con un máster de Medicina de Urgencias y Emergencias. Hace unos meses terminé mi residencia en el Hospital General de Albacete y actualmente trabajo en el servicio de Urgencias del Hospital Virgen del Rocío, en Sevilla.

Durante una etapa vivimos juntos en Barcelona, pero yo finalmente decidí acercarme a mi tierra y hacer la residencia en Albacete. Hemos conocido diferentes sistemas sanitarios y eso nos ha permitido tener una visión más amplia de la profesión.

-¿Les costó adaptarse a la vida de una gran ciudad como Barcelona?

-Manuel: Los primeros meses fueron algo duros. Yo había vivido en Tomelloso y después en Albacete, donde las distancias son más cortas y resulta más sencillo desplazarse andando o en autobús. Llegar a Barcelona, con el metro y unas distancias mucho mayores, requiere un periodo de adaptación.

Sara: En mi caso, además, me fui a estudiar con 17 años y el idioma fue una barrera importante al principio. Aunque estaba en una universidad pública, dependía del profesor que las clases se impartieran en catalán o en castellano. Los tres primeros meses fueron bastante complicados. También cambia la forma de comunicarse y de relacionarse. Pero uno termina adaptándose. Incluso acabé estudiando  con los apuntes en catalán. Aprender otro idioma, además, es una herramienta que te abre muchas puertas. Lo importante es que se faciliten las oportunidades para que todos podamos formarnos y trabajar en igualdad de condiciones.

-Después de conocer distintas comunidades, ¿qué diferencias destacan entre sus sistemas sanitarios?

-Sara: En Castilla-La Mancha y Andalucía encuentro bastantes similitudes. En determinados ámbitos, incluso diría que Castilla-La Mancha cuenta con algo más de inversión. Sin embargo, cuando estudié en Barcelona tuve la percepción de que existía una inversión mayor en determinadas áreas hospitalarias, especialmente en investigación.

Creo que Castilla-La Mancha y Andalucía tienen todavía margen de mejora en este terreno. La investigación es fundamental para avanzar, pero necesita financiación y proyectos que permitan a los profesionales desarrollar sus capacidades. Es una asignatura pendiente en muchas comunidades autónomas.

Manuel: A eso se suma la necesidad de que las oportunidades laborales sean atractivas para quienes terminamos nuestra formación. La medicina y las profesiones sanitarias son apasionantes, pero las condiciones de acceso al mercado laboral no siempre están a la altura del esfuerzo realizado.

-¿Consideran que España ofrece suficientes oportunidades a los jóvenes sanitarios para desarrollar plenamente su carrera?

-Sara: Yo defiendo la educación pública española porque considero que es la base del sistema y que ofrece una formación muy buena. El problema llega muchas veces después de terminar los estudios. Las oportunidades laborales son insuficientes o poco atractivas para conseguir que los profesionales quieran quedarse en nuestro país.

No hablamos solamente de salarios. También importan los proyectos, la estabilidad y las posibilidades de crecer profesionalmente. Cuando empiezas a trabajar puedes encontrarte con contratos de una semana, de un mes o destinados únicamente a cubrir vacaciones.

Manuel: Es una situación que genera incertidumbre. Después de tantos años estudiando y formándote, necesitas unas condiciones que te permitan construir un futuro y seguir desarrollándote como profesional.

-¿Se sienten reconocidos por la sociedad y por las administraciones?

-Sara: Por parte de la Administración, las condiciones laborales hacen que no siempre nos sintamos reconocidos. Socialmente, durante la pandemia de la COVID-19 se puso en valor la figura del médico y del conjunto del personal sanitario. Sin embargo, creo que después hemos entrado en una etapa de mayor crispación.

Los servicios sanitarios están muy tensionados y las urgencias soportan una enorme presión. Aumentan las necesidades asistenciales, pero no siempre se incorporan los profesionales necesarios para atenderlas.

Además, las agresiones al personal sanitario son una auténtica vergüenza. Hay que entender que el paciente puede estar sufriendo porque un familiar está enfermo, porque espera una prueba o porque no consigue una cita con el especialista. Esa frustración es comprensible, pero los profesionales que estamos atendiendo a esas personas no somos los responsables de las deficiencias del sistema. La responsabilidad de resolverlas corresponde a quienes gestionan y planifican la sanidad. Necesitamos recursos, profesionales y una organización que permita ofrecer una atención adecuada.

-Tomelloso necesita atraer profesionales para reforzar su hospital. ¿Qué tendría que cambiar para que los jóvenes sanitarios eligieran trabajar en ciudades medianas o pequeñas?

-Sara: Lo primero es hacer atractivo el destino. Tomelloso tiene mucho potencial y sería importante mejorar las comunicaciones, tanto por carretera como por ferrocarril, para que desplazarse hasta aquí no suponga un esfuerzo económico añadido. Cuando trabajas en una localidad y necesitas utilizar tu propio coche, tienes que asumir el combustible, los kilómetros y el desgaste del vehículo. Son gastos que también influyen a la hora de elegir un puesto de trabajo.

Pero no basta con facilitar los desplazamientos. Hay que potenciar el hospital, dotarlo de servicios sólidos, impulsar proyectos y ofrecer la posibilidad de desarrollar áreas especializadas. Los profesionales necesitamos encontrar un entorno donde podamos aplicar nuestra formación, investigar y crecer. También hay que mejorar las condiciones laborales para que los jóvenes que han dedicado cuatro o cinco años a formarse como especialistas encuentren oportunidades acordes con su preparación.

-Manuel, su trabajo como matrón tiene una responsabilidad muy especial: acompañar a las mujeres en uno de los momentos más importantes de sus vidas. ¿Qué es lo que más valora de su profesión?

-Es una profesión que me gusta muchísimo. El trato con las mujeres embarazadas y sus parejas, y poder acompañarlas durante un momento tan importante, es algo muy especial. En un parto, la mujer necesita una figura de referencia que le transmita confianza y tranquilidad. Es importante que se sienta acompañada y que sepa que tiene a alguien a su lado que puede ayudarla durante todo el proceso.

Hay partos más fáciles y otros más complicados, y la responsabilidad es enorme. Pero cuando todo sale bien, la satisfacción es muy grande. Es un trabajo muy gratificante.

-La profesión de matrón se ha asociado tradicionalmente a las mujeres. ¿Le ha supuesto alguna dificultad ejercerla siendo hombre?

-Al principio sí. Algunas mujeres, cuando me veían, se sorprendían y podían sentirse incómodas. Es comprensible, porque se trata de un momento muy íntimo y delicado. Lo que intento desde el primer momento es crear un clima de confianza, conseguir que la mujer se sienta a gusto y que podamos trabajar con tranquilidad. Lo importante es que reciba una atención adecuada y se sienta segura.

Además, la obstetricia ha evolucionado muchísimo. Los medios y las técnicas han mejorado, y contamos con hospitales que apuestan por la innovación y la investigación. En mi caso, trabajo en un centro muy avanzado en la atención a los partos, y eso también permite seguir aprendiendo y mejorando.

-Aunque desarrollan su carrera fuera, siguen muy vinculados a Tomelloso. ¿Qué significa su pueblo para ustedes?

-Sara: La tierra tira mucho. Yo llevo a Tomelloso por bandera. No digo que soy de Ciudad Real: digo que soy de Tomelloso. Es mi cuna, el lugar donde he aprendido muchas de las cosas que me han ayudado a ser la persona que soy hoy.

Aquí está mi familia, y mis padres nos han dado las herramientas necesarias para formarnos, trabajar y llegar hasta donde estamos. Tomelloso es un lugar al que siempre se puede volver.

Manuel: Compartimos ese sentimiento. Aunque hayamos tenido que salir para estudiar y trabajar, nuestras raíces siguen aquí. Haber conocido otros lugares y sistemas sanitarios también nos ayuda a valorar lo que tenemos y a pensar en cómo podríamos contribuir a mejorarlo.

-¿Se imaginan trabajando algún día en el hospital de Tomelloso? ¿Incluso desarrollando algún proyecto profesional conjunto?

-Yo sí me imagino trabajando aquí. Me gustaría hacerlo en el hospital, atendiendo partos y acompañando a nuestras paisanas, a las mujeres de Tomelloso. Sería muy bonito que una mujer pudiera decir que su parto lo ha atendido un matrón de su mismo pueblo. Poder ofrecer ese acompañamiento a nuestra gente sería una satisfacción enorme.

Sara: Yo, a día de hoy, todavía quiero hacer otras cosas y adquirir más experiencia profesional, así que no me veo trabajando aquí a corto plazo. Pero, a largo plazo, no me importaría volver.

Quiero seguir formándome, conocer otras realidades y acumular experiencia. Con todo ese bagaje, regresar a mi pueblo y ayudar a potenciar el hospital sería una posibilidad que contemplaría con mucho interés. Creo que Tomelloso merece tener un hospital lleno de profesionales con ganas de trabajar, desarrollar proyectos y abrir nuevas posibilidades asistenciales.

-La inteligencia artificial está transformando muchos ámbitos. ¿Cómo creen que puede afectar al futuro de la medicina?

Sara: Me parece un gran avance, pero es una herramienta que debe utilizarse con muchísima cabeza. Puede abrir muchas puertas, pero también puede hacer que dejemos de desarrollar determinadas capacidades si recurrimos a ella para resolverlo todo. Vivimos en una sociedad que busca la inmediatez: queremos una respuesta ahora mismo y recurrimos a la inteligencia artificial para conseguirla. Corremos el riesgo de perder imaginación y de dejar de valorar el trabajo que hay detrás de una idea o de un proyecto.

La inteligencia artificial puede ayudarnos muchísimo, pero tenemos que aprender a utilizarla correctamente y ser conscientes de sus límites. De lo contrario, una herramienta con un enorme potencial puede convertirse también en un problema.

-¿Qué consejo darían a un joven de Tomelloso que esté pensando en estudiar Medicina, Enfermería o cualquier otra profesión sanitaria y tenga dudas sobre su futuro?

-Manuel: Le diría que no tenga miedo. Si tiene clara su vocación, que vaya a por ella. Es una profesión dura, pero también es una oportunidad extraordinaria para aprender y conocer a muchas personas. Trabajar en sanidad te hace ver la vida desde otra perspectiva. Te encuentras con personas de diferentes culturas y situaciones sociales, y comprendes que la vida es muy frágil y, al mismo tiempo, muy valiosa. Por eso hay que disfrutar de cada momento.

Sara: Estoy de acuerdo con mi hermano. Es una profesión muy exigente. Trabajar de cara al público ya es complicado, pero hacerlo cuando las personas se encuentran en una situación de vulnerabilidad implica una responsabilidad todavía mayor. Hay estrés, presión y momentos en los que tienes que mantener la calma, incluso cuando las circunstancias son difíciles.

Pero también tiene una parte extraordinariamente gratificante. Cuando puedes ayudar a salvar una vida o contribuir a que una persona salga adelante, la alegría es difícil de explicar. Es una satisfacción que conocemos especialmente quienes trabajamos en este ámbito.

Manuel: En mi caso, acompañar el nacimiento de una vida es una experiencia maravillosa. Cada parto tiene sus circunstancias y cada familia lo vive de una manera diferente. Saber que has contribuido a que ese momento transcurra de la mejor forma posible hace que todo el esfuerzo merezca la pena.

-Para terminar, ¿qué les gustaría reivindicar o dejar como reflexión a quienes lean esta entrevista?

-Sara: Creo que tenemos que apostar por los jóvenes y darles oportunidades para formarse y llegar a ser excelentes profesionales, sea cual sea el trabajo al que decidan dedicarse.

También debemos defender la sanidad pública y la educación pública. Son pilares fundamentales que tienen que estar al alcance de todos. Necesitamos que los jóvenes puedan desarrollar su talento, cumplir sus sueños y aportar todo lo que han aprendido.

Manuel: Animo a todos los jóvenes a que se formen, a que luchen por sus sueños y a que aprovechen todas las oportunidades de aprendizaje que encuentren. Hay que seguir adquiriendo conocimientos y esforzarse por hacer bien el trabajo que uno elige.

Sara: Y, sobre todo, hay que ofrecer oportunidades reales. No podemos pedir a nuestros jóvenes que se formen, que sean excelentes y que asuman grandes responsabilidades si después no les damos las condiciones necesarias para desarrollar su carrera. Invertir en ellos es invertir en el futuro de nuestra sociedad.



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