Para Ignacio Carretero Rosado que me instigó a continuar los primeros versos.
Por ese viejo portón
salieron y entraron tantos…
Escuchó risas y llantos;
vio florecer mil capullos;
presenció tantos barullos,
que ya, curado de espanto,
desvencijado y maganto
reta los recuerdos tuyos.
Miró la plaza, admirado
de ver su ambiente cambiado.
Sin las blusas sus paisanos.
Sin boinas calvos y canos.
Sin pesebres y sin cuadras
que guardar.
Sin gañanes ni arrieros
que posar.
Sin mulas y sin caballos
que cebar y que abrevar.
Ya no ejerce de aposento de viajeros
la posada.
Ya no existe la cocina en que las gachas guisaban.
Ya no existe este portón que a la del alba se abría.
Ya es pura historia plasmada en esta fotografía.
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Martes, 3 de Febrero del 2026
Lunes, 2 de Febrero del 2026