“La
época que vivimos nos llama a prestar atención y a dedicar lo mejor de nuestra
energía en aplacar ánimos, sobre todo en tiempos marcados por tantas
injusticias, violencias y guerras de todo tipo”.
Observa mucho, escucha más, juzga poco e interrógate
como ejercicio vital. La situación no es fácil para nadie, tampoco nunca lo ha
sido; sin embargo, puede que tenga mejor conocimiento del mundo, no el que más
ha vivido, sino el que más ha practicado la actuación contemplativa. A
propósito, hay que pararse a reflexionar en busca del bien colectivo,
destronando las rivalidades y reponiendo el sentido humanitario de colaboración
entre análogos. Este método de unidad y discernimiento; sin duda, nos hará
estar atentos al modo en que perciben la realidad quienes nos rodean,
instruyéndonos en componer visiones de conjunto que respeten la complejidad sin
caer en la confusión, fusionando la verdad con la bondad, sin temer a la
confrontación.
Indudablemente, la época que vivimos nos llama a
prestar atención y a dedicar lo mejor de nuestra energía en aplacar ánimos,
sobre todo en tiempos marcados por tantas injusticias, violencias y guerras de
todo tipo. Si no promovemos la concordia en esta tierra de todos y de nadie,
donde nos hemos globalizado, difícilmente vamos a dar continuidad al linaje.
Volvamos, pues, a las entretelas de una mente clara; que examine las alianzas,
comenzando por inspeccionarse uno así mismo.
De lo contrario, nos inundará el vicio y el vacio de lo mundano y no
podremos llevar a buen término la necesaria fraternidad universal. En efecto,
si quieres reconocerte y conocerte mejor, no quites los ojos al comportamiento
de los demás, seguramente te hará mirar tu propia actuación.
Así es, aprendemos a reprendernos, viendo nuestras
acciones en los otros. Por tanto, es imprescindible observar la realidad desde
la hondura, no con criterios superficiales y desprovistos de cualquier moral,
prefiriendo círculos sociales que nos tranquilizan o inquiriendo privilegios
que nos acomodan, en lugar de indagar a través de esa luz espiritual, que es la
que nos revive en el buen horizonte. Lo importante es que cada cual pueda
realizarse, desarrollando sus capacidades y ofreciendo su esfuerzo personal. El
hecho es que la falta de trabajo es mucho más temible que la carencia de una
fuente de ingresos para poder vivir. Es evidente, que trabajando nosotros nos
hacemos más persona y mejores ciudadanos. Siempre será mejor, estar ocupado que
desocupados, sin hacer nada.
El ser humano es el único animal con capacidad de
observarse mar adentro y que ha sido dotado de potencial intelectual
suficiente, para poder modificar estructuras sociales injustas o excluyentes.
Desgraciadamente, a poco que nos observemos, notaremos además que el mundo está
retrocediendo en muchos aspectos y no progresando. Al fin y al cabo, todos nos
merecemos un trabajo decente con una remuneración justa y favorable para
garantizar una existencia merecedora de dignidad humana. Por si fuera poco la
apuesta por la vigilancia, el clima tampoco entiende de fronteras y el líquido
elemento es nuestro nexo de unión. Ciertamente, los desafíos son demasiado
monstruosos para que nadie pueda asumirlos en solitario. Los pronósticos
requieren observaciones en todas las partes del globo.
Ningún país puede acometer esta labor conjunta por sí
solo. La colaboración mundial, cimentada en la confianza y la puesta en común
de datos, es fundamental para seguir incrementando la exactitud y el plazo de
anticipación de los pronósticos, logrando que todos los moradores del planeta
puedan acceder a ellos. Cada decisión económica, de inversión en
infraestructuras o el calendario de siembra de cultivos, como cada plan de gestión de la salud, el
agua y la energía, en la cadena de suministros, depende de la red mundial de la
Organización Meteorológica Mundial, a partir de la que se originan investigaciones
y predicciones. En suma, que todo requiere examinarse y andar con cien ojos,
por si se puede mejorar la hazaña, que siempre es mejorable. Ahí radica la
cuestión de los desarrollos.
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Domingo, 22 de Marzo del 2026
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