Arrancaba
este sábado por todo lo alto la primera edición de La Mancha Opera Fest,
la propuesta musical organizada por la Fundación AMAO con la colaboración del
Ayuntamiento de Tomelloso, que esperemos que haya venido para quedarse. Lo
hacía con una versión resumida de La Traviata, de Verdi, que cosechó un
gran éxito en el Teatro Marcelo Grande. El numeroso público que acudió a la
función —la platea estaba prácticamente llena y también hubo muchos
espectadores en el anfiteatro— pudo disfrutar del buen hacer de cantantes y
músicos mientras se emocionaba con los turbulentos amores de Violetta y
Alfredo.
Alicia
Hervás, en el papel de Violetta Valéry; Enrique Ferrer, como Alfredo Germont, y
Manuel Mas, en el papel de Giorgio Germont, encabezaron el reparto. Lo
completaron Belén Herrero, Jorge Casas y Javier Benito. La Orquesta Filarmónica
de La Mancha (OFMAN) acompañó a los cantantes bajo la dirección de Francisco
Antonio Moya. El equipo artístico y técnico incluyó a Antonio Arribas,
responsable de los subtítulos en castellano; Güindos Vista, al frente de la
escenografía y la iluminación, y la Fundación AMAO, encargada del atrezzo y el
vestuario.
Es de alabar
la apuesta de la Fundación AMAO por la difusión de la ópera y por hacerlo con
calidad. Además, ofreciendo un espectáculo de gran nivel a un precio muy
asequible, lo que permite acercar la ópera al gran público.
La música de
Verdi toma el Marcelo Grande
En un salón
decimonónico, con una escenografía ligera, casi minimalista, con copas y un
inexcusable sofá, los músicos de la OFMAN van ocupando sus posiciones mientras
el respetable entra, saluda, busca su sitio y nos vamos acomodando. Se nota que
hay expectación. Diez minutos después del horario fijado, el concertino afina y
Francisco Antonio Moya sale a la palestra, recibido con el aplauso del público.
Dirige Moya como nos tiene acostumbrados, con una sonrisa y con las manos
desnudas, sin batuta. Y comienza a sonar el preludio del primer acto de una de
las obras más célebres de Verdi.
Aparece
majestuosa Alicia Hervás en el escenario. No en vano, Violetta Valéry da una
fiesta en su casa de París y pone en suerte el archiconocido brindis, ya saben,
«Libiamo ne' lieti calici», con todo el elenco sobre las tablas. La
función nos certifica desde el principio que nos espera una gran noche. El
público aplaude al final del número, como hará durante toda la velada.
Alfredo le
declara su amor a la anfitriona en el fantástico dúo «Un dì, felice, eterea».
Ella se debate entre entregarse al amor o conservar su libertad, y Alicia
Hervás se adentra en ese torbellino de sentimientos con «È strano! Ah,
fors'è lui» y «Follie! Delirio vano è questo». El primer acto acaba
con otro momento de altura, «Sempre libera», con Enrique Ferrer cantando
desde el patio de butacas.
Los amores
de Violetta y Alfredo, sobre el escenario
El segundo
acto transcurre, según nos avisan los subtítulos, en la casa de campo de
Violetta, donde vive con Alfredo. Ella está vendiendo sus bienes para poder
mantenerlos. Alfredo, Enrique Ferrer, canta —¡y cómo!— «Lunge da lei per me
non v'ha diletto» y «De' miei bollenti spiriti». Cuando descubre la
insostenible situación, y tras un breve diálogo con Annina, interpretada por
Belén Herrero, se marcha a París, dejándonos antes «Oh mio rimorso! Oh
infamia!».
Giorgio
Germont, encarnado por Manuel Mas, pide a Violetta que renuncie a Alfredo por
el bien de su familia. Su conversación contiene el conmovedor dúo «Pura
siccome un angelo» y «Dite alla giovine». Violetta acepta el
sacrificio y se despide de Alfredo con el desgarrador «Amami, Alfredo».
No faltan los enfrentamientos entre Alfredo y su padre, que culminan con «Di
Provenza il mar, il suol», interpretada con solvencia por Manuel Mas.
Alfredo, en la fiesta en casa de Flora, interpreta «Ogni suo aver tal
femmina», humillando a Violetta.
En el tercer
acto, gravemente enferma, Violetta permanece en su habitación, cuidada por
Annina. Lee una carta de Germont y canta «Addio, del passato bei sogni
ridenti». Alicia Hervás nos regala una conmovedora despedida de la vida,
cargada de tristeza y de resignación.
Llega
Alfredo y los amantes sueñan con abandonar París y empezar de nuevo. Lo hacen
en el dúo «Parigi, o cara, noi lasceremo». Violetta quiere levantarse y
salir, pero Alfredo advierte su palidez y su debilidad. Aunque por un instante
ella cree recuperar las fuerzas, la enfermedad acaba imponiéndose. Con «Gran
Dio!… morir sì giovane» y, sobre todo, con la devastadora escena final,
Violetta se despide de sus seres queridos y muere en los brazos de Alfredo.
Un final
entre aplausos
El público
prorrumpió en una larga y sonora ovación. El elenco tuvo que salir a saludar al
proscenio varias veces, señal inequívoca de la buena acogida de la
representación. Nos llevamos un buen sabor de boca del Marcelo Grande gracias a
AMAO y la OFMAN, que han puesto sobre el escenario una propuesta de calidad y
han permitido que Tomelloso disfrute de una de las grandes historias de amor de
la ópera.
La Mancha Opera Fest continuará en noviembre y diciembre
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Domingo, 18 de Octubre del 2026
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Sábado, 17 de Octubre del 2026
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